Quién es Laura Fernández, la presidenta electa de Costa Rica, y cuál es su propuesta para su país

La candidata de derecha, “heredera” del presidente saliente Rodrigo Chaves, dará continuidad a las políticas de seguridad en su país, según prometió en campaña electoral.

Oficialista Fernández vota y llama a participar en "la fiesta democrática" de Costa Rica
Laura Fernández
Foto: Jeffrey Arguedas/EFE

La candidata oficialista Laura Fernández es la nueva presidenta de Costa Rica (2026-2030), tras elecciones generales ayer domingo en las que alcanzó el 49,6% de los votos, con el 69,4% del escrutinio. Para estas elecciones fueron votados 3,7 millones de costarricenses, quienes también escogieron a los 57 diputados de la Asamblea Legislativa para el periodo, tras una campaña política marcada por el asunto de la inseguridad relacionada al narcotráfico, catalogado por la población como el principal problema del país.

“Estoy muy contenta, agradecida con Dios de celebrar una elección más. Esto es una fiesta democrática donde nuestro país sale libremente a votar. Es una fiesta democrática y tenemos que agradecerle a Dios por nuestro país y por la estabilidad democrática que yo siempre voy a cuidar”, expresó Fernández ayer a los medios de comunicación al emitir su voto.

En las urnas, hubo variopinta papeleta de 20 aspirantes, en la que los favoritos eran la oficialista de derechas y exministra de Planificación Laura Fernández, la ex primera dama (2018-2022) de centroizquierda Claudia Dobles y el economista socialdemócrata Álvaro Ramos.

Laura Fernández, de 39 años, forma parte del derechista Partido Pueblo Soberano, es licenciada en Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica y especializada en Políticas Públicas y Gobernabilidad Democrática. Fue ministra de Planificación y de la Presidencia del actual Gobierno de Rodrigo Chaves, y centró su campaña en buscar el triunfo en primera ronda para conseguir la continuidad del proyecto del presidente, de quien se ha denominado como la “heredera”.

Chaves, un economista de derecha, ha logrado gran popularidad por hablar en contra de “la casta política” en su país. Generó polémica ayer cuando respondió con gestos extraños a simpatizantes de la oposición que le gritaban “¡Fuera Chaves!” a las afueras de un centro de votación en Curridabat, al sureste de la capital. En videos que se viralizaron en redes sociales, Chaves aparece mandando besos y haciendo gestos raros con las manos.

Fernández ha propuesto la venta de activos del Estado como el Banco de Costa Rica, impulsar el levantamiento de garantías individuales en ciertas zonas para combatir al crimen organizado, la construcción de un tren eléctrico metropolitano y una “mega cárcel” de máxima seguridad inspirada en el modelo salvadoreño.

También ha enfatizado en su campaña la necesidad de conseguir en las elecciones una mayoría calificada en la Asamblea Legislativa (más de 38 diputados) con el fin de poder implementar las reformas del Estado que tiene previstas.

La oposición ha tildado a Chaves y a Fernández de autoritarios y de ser un riesgo para la democracia.

Perfil

Politóloga, de carrera y de línea oficialista

Laura Fernández era hace cuatro años una funcionaria de rango medio en uno de los ministerios menos visibles del Estado costarricense: Planificación y Política Económica. Antes, había trabajado como asesora discreta de políticos de distintos partidos. En 2022, decidió acercarse al entonces presidente electo Rodrigo Chaves. Politóloga de 39 años, no anticipaba que llegaría a las elecciones generales de este domingo como favorita en las encuestas.

Se presentó ante Chaves como conocedora del engranaje institucional, dispuesta a orientar a un presidente recién llegado a la política tras tres décadas fuera del país. Fue operadora de un fallido plan de referendo, ministra de la Presidencia y, finalmente, la candidata ungida para prolongar el proyecto oficialista. “El despertar que empezó don Rodrigo no puede ser un paréntesis en nuestra historia. Debe ser nuestra nueva realidad”, dice Fernández en un documental. Ella optó por la cautela: evitó exposiciones innecesarias y errores que pudieran erosionar un respaldo que, en esencia, pertenece a Chaves. “Voy a consolidar la transformación que el inesperado Rodrigo Chaves trajo a este país. Nada mejor que otra inesperada”, afirma en el video en el que se presenta como mujer de pueblo, nacida en Esparza, en la provincia pacífica de Puntarenas. Hija de una maestra, fue buena estudiante y destacó en oratoria, un antecedente que ayuda a explicar el tono enfático y el histrionismo de sus discursos como ministra.

“Era muy diligente, incluso más de lo que se le pedía”, recordó Roberto Gallardo, su mentor en la Universidad de Costa Rica (UCR), donde destacó por su perfil institucionalista, y quien no imaginó escucharla defender un “Estado de excepción” en zonas con alta incidencia del narcotráfico, al estilo de Nayib Bukele en El Salvador. El País de Madrid.

Pese a que en su gobierno la tasa de asesinatos tuvo un récord de 17 por 100.000 habitantes, Chaves culpa al poder judicial porque según él auspicia la impunidad de los criminales. Siete de cada diez homicidios están ligados al narcotráfico, que convirtió a este país, considerado por décadas uno de los más seguros del continente, en centro logístico y de exportación de drogas, según las autoridades.

Fernández ofrece terminar la construcción de una cárcel inspirada en la megaprisión para pandilleros del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, aumento de penas y estados de excepción en zonas marginales conflictivas. Los opositores aseguran que la oficialista quiere imitar a Bukele, quien tiene poder absoluto e instauró la reelección indefinida, y que, si gana, Chaves gobernará tras bambalinas este país de 5,2 millones de habitantes.

A Fernández la tildan de “populista” y “mala copia” de Chaves por adoptar su retórica confrontativa, y dicen que busca cambiar la Constitución para que su mentor vuelva al poder en cuatro años. Actualmente solo podría postular tras dos periodos de gobierno.

“Siempre voy a cuidar la estabilidad democrática”, garantizó la candidata en su centro de votación.

La oposición, que apostaba a una segunda vuelta o a un bloque legislativo que haga contrapeso, dispersó sus propuestas entre 19 candidatos, incluidos Ramos y la exprimera dama centrista Claudia Dobles.

Aunque la pobreza bajó del 18% en 2024 al 15,2% en 2025, Costa Rica está entre los seis países latinoamericanos más desiguales en el índice Gini y es el segundo más caro después de Uruguay.

Datos

Participación

La presidenta del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) de Costa Rica, Eugenia María Zamora Chavarría, señaló que los agentes electorales en todo el país y en los consulados en el exterior habían reportado una alta participación ciudadana ayer, aunque aún no contaba, en el momento de esta declaración, con los datos oficiales.

Opositores

La candidata de la centroizquierdista Coalición Agenda Ciudadana, Claudia Dobles, quien según las encuestas estaba peleando el segundo lugar, hizo un llamado a todas las mujeres para que salieran a votar, y a la población en general a que lo haga “sin miedo y en libertad”.

Dobles, arquitecta y exprimera dama (2018-2022), dijo que la reunión con los observadores internacionales en las votaciones fue “muy productiva” y reafirmó su confianza en el Tribunal Supremo de Elecciones. Propone recuperar el liderazgo internacional y el desarrollo sostenible en su país.

También dijo que EE.UU. seguiría siendo un aliado de Costa Rica en un eventual Gobierno suyo, y que para resolver los problemas de seguridad es necesario además de cárceles, medidas de prevención.

Álvaro Ramos, candidato a presidente por el Partido Liberación Nacional (PLN) de Costa Rica, también tenía chances de llegar a la presidencia. En su campaña destacó “querer ayudar a los demás” con una herramienta: la economía. Su apuesta ha sido por la educación y la clase media.

Es economista, doctorado en la Universidad de California Berkeley y con una trayectoria en la función pública. “Nací sordo y este país me enseñó a escuchar”, dice Ramos en uno de sus videos de campaña, quien fuera viceministro de Hacienda durante el Gobierno de Laura Chinchilla.

Actual presidente rechaza duros señalamientos

Rodrigo Chaves rechazó ser un gobierno dictatorial

El presidente saliente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, rechazó señalamientos de ser un gobierno dictatorial en el país y criticó a la prensa, al Congreso y a la Contraloría.

El mandatario enfatizó la necesidad de conseguir una mayoría legislativa para asegurar los proyectos que propone Laura Fernández, en cuanto a impulsar reformas de leyes fundamentales. “Yo lo único que digo es que Costa Rica no puede reformar las leyes fundamentales si no hay al menso 38 diputados que así lo decidan”, dijo Chaves a las afueras de un centro de votación ayer.

Chaves mantiene una popularidad excepcional gracias a su estilo personalista y confrontativo contra las élites tradicionales. El mandatario culpa con frecuencia al Poder Judicial y al Congreso por la impunidad criminal, bajo el argumento de que priorizan los derechos humanos de los presos sobre los de las víctimas.

Los analistas advierten que, de obtener el oficialismo la mayoría legislativa, buscarán una reforma constitucional para otorgar más poder al Ejecutivo.

La crisis de seguridad justifica este giro radical ante los ojos de gran parte del electorado. Costa Rica gozaba de gran paz hasta que el narcotráfico transformó al país en un centro logístico clave para la exportación de drogas hacia Estados Unidos y Europa. La aparición del Cartel del Caribe Sur agravó la situación. EFE y AFP

Con información de EFE y AFP

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