Varios países están tomando medidas por la crisis energética que se dispará de continuar la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa gran parte del petróleo para abastecer el mundo. Por lo pronto, en la India la venta ilegal de combustible se ha activado y el gobierno actúa en consecuencia; Filipinas está utilizando productos petrolíferos más contaminantes al no identificar alternativas; y Trinidad y Tobago están reactivando una refinería para ser centro energético regional.
En cuanto al Gobierno de la India, informó ayer domingo que han intensificado las redadas contra el acaparamiento de gas licuado de petróleo (GLP) para desarticular el mercado negro y la venta ilegal de combustible en plena crisis energética “tras el bloqueo del estrecho de Ormuz por el conflicto en Oriente Medio”.
“Ayer se llevaron a cabo unas 3.500 redadas y se incautaron más de 1.200 bombonas en Bihar, Haryana, Karnataka, Tamil Nadu, Uttar Pradesh”, detalló el Ministerio de Petroleo y Gas Natural en un comunicado. Añadió que los funcionarios de las empresas estatales de comercialización de petróleo han realizado inspecciones sorpresa en más de 1.800 distribuidores de ósmosis inversa y gas licuado de petróleo en todo el país para garantizar un suministro fluido y para comprobar si hay casos de acaparamiento.
Las autoridades han destacado las compras compulsivas y las reservas de última hora de bombonas, provocadas por el pánico inicial. Toda la estrategia de contención y racionamiento se complementa con un impulso gubernamental para promover la rápida expansión de la red de gas natural por tubería (GNP).
Según datos de la Célula de Planificación y Análisis del Petróleo (PPAC), el país importa el 60 % de sus necesidades de GLP, y de ese volumen, el 90% transita obligatoriamente por el estrecho de Ormuz.
A diferencia de China, que ocupa el primer puesto como importador mundial y destina el gas principalmente a su industria petroquímica, en la India el uso es eminentemente residencial y es el eje de la seguridad alimentaria doméstica.
En tanto, Filipinas ha autorizado de manera temporal y parcial el uso en el transporte y la industria de productos petrolíferos de estándar Euro II, más contaminantes, como medida de contingencia, también por la crisis de suministro energético provocada por la guerra en Medio Oriente.
El Departamento de Energía (DOE) de Filipinas, muy dependiente de las importaciones procedentes de Medio Oriente, señaló ayer domingo que se trata de una “respuesta puntual a riesgos externos que afectan a sectores concretos”, sin detallar hasta cuándo estará vigente. La medida permite utilizar combustibles Euro II de forma provisional a vehículos de 2015 o anteriores y a ‘jeepneys’ -los populares minibuses filipinos-, así como al sector marítimo y de transporte marítimo y en aplicaciones industriales como plantas eléctricas y generadores.
Filipinas, junto con otros países del sudeste asiático como Tailandia, viene registrando largas colas en gasolineras ante el alza del precio de los carburantes y ordenó reducir a cuatro días la jornada laboral de varios departamentos.
Asimismo, la escalada de tensiones en el estrecho de Ormuz repercute mucho más allá del golfo Pérsico, acelerando los esfuerzos de Trinidad y Tobago para reactivar una importante refinería, para consolidarse como un centro energético regional.
Ante el temor a interrupciones en el suministro, el interés internacional en la reactivación de la refinería de Pointe-a-Pierre, actualmente operada por Guaracara Refinery Company Limited, se ha intensificado.
El ministro de Energía, Roodal Moonilal, declaró que el Gobierno de Kamla Persad-Bissessar está actuando con rapidez para asegurar la inversión y finalizar los acuerdos comerciales, con el objetivo de iniciar las operaciones por fases antes de fin de año.
El Gobierno espera contar con estructura comercial con inversionistas a mediados de año. Paralelamente, está realizando negociaciones con China National Offshore Oil Company (CNOOC) como parte de una estrategia más amplia para revitalizar el sector energético.
EFE