La Unión Europea discute cómo defender a su industria de la competencia china y evalúan medidas

Los líderes europeos coinciden en que el bloque debe “equilibrar” la relación con la potencia asiática. El déficit comercial de la zona común alcanza los 350.000 millones de euros anuales

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pronuncia un discurso durante la ceremonia de firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.
Foto: AFP

Los líderes europeos iniciaron ayer jueves una cumbre de dos días en Bruselas a la que llegan estando de acuerdo en que la Unión Europea (UE) debe proteger a su industria de la competencia china, aunque con posturas diferentes sobre las medidas que se pueden aplicar contra Pekín. Con un déficit comercial de unos 350.000 millones de euros anuales que afecta ya a todos los países europeos, emergió un consenso entre los 27 en que la UE debe “equilibrar” la relación con China y en este contexto, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, decidió dedicar la cena de la cumbre a esta cuestión.

Un debate que sigue al que a finales de mayo dirigió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, entre sus comisarios, para discutir si las medidas que Bruselas ha adoptado en los últimos años contra China son suficientes o hay que diseñar nuevos instrumentos de política comercial para hacer frente a una situación “insostenible”.

Francia lidera a los países que piden más contundencia y ha lanzado una propuesta para crear una “nueva herramienta de resistencia” para aumentar aranceles o imponer cuotas cuando el suministro que llega a Europa se concentre en un país concreto a partir de un cierto umbral. Algunos países sugieren que este umbral podría fijarse entre el 40 o 50% de concentración de mercado.

“El poder económico de China es grande y a veces también supone un obstáculo para los europeos. Hay que pensar muy bien cómo proteger nuestra economía, pero sobre todo cómo conseguir que las empresas europeas sean más competitivas, para que puedan hacer frente a esa batalla económica con China“, dijo el primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, en declaraciones a la prensa.

Brigitte Macron y el presidente Emmanuel Macron caminan con el presidente chino Xi Jinping y sus esposa Peng Liyuan
Brigitte Macron y el presidente Emmanuel Macron caminan con el presidente chino Xi Jinping y sus esposa Peng Liyuan.
Foto: AFP

Jetten, que el año pasado mantuvo un pulso con el gigante asiático sobre el control de la empresa de semiconductores Nexperia, subrayó la necesidad de actuar “de manera inteligente, porque a fin y al cabo, Europa y China también se necesitan mutuamente en muchos ámbitos”.

Frente a estas posturas más duras, el presidente de España, Pedro Sánchez, optó por mayor cautela: “Necesitamos amigos, necesitamos relaciones equilibradas y necesitamos tender puentes tanto con grandes economías, potenciales aliados como China, o tradicionales aliados como es el caso de Estados Unidos”.

También Alemania, dada la dependencia que su industria tiene de la economía china, mantiene una postura más prudente, si bien el canciller, Friedrich Merz, ha ido virando su discurso. Aunque ayer no habló de ello a su llegada a la reunión, sí lo hizo el miércoles en la cumbre del G7 y denunció que China mantiene una “divisa infravalorada en una magnitud de entre un 25 y un 30% con respecto a otros espacios económicos”, que causa “una desventaja masiva” de la que hace falta hablar.

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