La “punta del brazo largo”: fuertes vientos que afectaron a Brasil solo fueron un adelanto del poder de El Niño

Mientras el sur de Brasil, Sao Paulo y Río de Janeiro se veía afectado por fuertes vientos y lluvias torrenciales, en Chile sucedía lo mismo. La ocurrencia de estos fenómenos simultáneos es característico de El Niño.

Se observa un árbol caído junto a la Avenida das Américas, en el barrio de Recreio dos Bandeirantes, en Río de Janeiro.
Se observa un árbol caído junto a la Avenida das Américas, en el barrio de Recreio dos Bandeirantes, en Río de Janeiro.
Foto: AFP

Los fuertes vientos que azotaron los estados de San Pablo y Rio de Janeiro fueron la vanguardia de un sistema de tormentas, el mismo que afectó a Rio Grande do Sul durante el fin de semana. Los meteorólogos denominan a este fenómeno frente de ráfagas, un vendaval de gran intensidad. Es poco común en invierno y puede considerarse un indicio de la influencia de El Niño en el clima de Sudamérica. Es como la punta del dedo del brazo extendido de El Niño.

Esto se debe a que El Niño está asociado con el frente frío estacionario que generó las fuertes lluvias en Rio Grande do Sul, explica el meteorólogo Marcelo Seluchi, coordinador de operaciones del Centro Nacional de Monitoreo y Alerta de Desastres Naturales (Cemaden).

Y fue a partir de estas tormentas del sur que se desprendió una línea de inestabilidad, una banda continua de nubes de tormenta, alineadas una junto a la otra como soldados en marcha. El frente de ráfagas, a su vez, se origina en la línea de inestabilidad. Es su borde delantero y avanza aún más rápido.

Según Seluchi, las fuertes lluvias en el sur, que alcanzaron los 300 mm en cinco días, están relacionadas con El Niño. Este fenómeno ha alterado e intensificado los vientos en algunas zonas de Sudamérica. Como consecuencia, por ejemplo, se formó un frente estacionario que provocó lluvias durante varios días en Río Grande do Sul.

Se observa un árbol caído junto a la Avenida das Américas, en el barrio de Recreio dos Bandeirantes, en Río de Janeiro.
Se observa un árbol caído junto a la Avenida das Américas, en el barrio de Recreio dos Bandeirantes, en Río de Janeiro.
Foto: AFP

“Si ya llueve tanto en julio, que es un mes seco, ¿qué pasará en primavera cuando El Niño se intensifique? No lo sabemos, pero no parece que vaya a empezar bien”, añade Seluchi.

El fenómeno de El Niño tiene un alcance considerable, capaz de cruzar Sudamérica. Se caracteriza por el calentamiento del océano Pacífico ecuatorial. El agua más cálida se evapora, calienta la atmósfera y modifica los patrones de viento en gran parte del planeta. El Niño altera las corrientes en chorro, los potentes canales de viento que viajan en las capas superiores de la atmósfera. Esto influye en los vientos a lo largo del continente sudamericano y en la distribución de la humedad. El Niño aumenta la diferencia de temperatura entre el ecuador (cálido) y el polo (frío). Esto genera vientos más fuertes; el viento es el aire en movimiento debido a una diferencia de temperatura.

En los últimos días, mientras llovía intensamente en Río Grande do Sul, también se registraron fuertes nevadas en los Andes y lluvias torrenciales en Chile. La ocurrencia de estos fenómenos simultáneos es característica de El Niño.

Como una línea continua de vientos intensos, el frente de ráfagas cruzó el sur, San Pablo, y llegó a Rio de Janeiro. Se desplaza más rápido que las tormentas y los frentes fríos.

Se observa un árbol caído junto a la Avenida das Américas, en el barrio de Recreio dos Bandeirantes, en Río de Janeiro.
Se observa un árbol caído junto a la Avenida das Américas, en el barrio de Recreio dos Bandeirantes, en Río de Janeiro.
Foto: AFP

El frente avanzó con fuertes vientos. En el interior de San Pablo, las ráfagas de 124,9 km/h superaron la velocidad mínima de los huracanes (119 km/h). No causaron mayores daños solo porque, a diferencia de los huracanes, se trataba de ráfagas, pulsos de viento muy fuertes, y no de vendavales continuos, que tienen un potencial aún más destructivo. En Río, el viento alcanzó los 81 km/h.

Seluchi señala que, debido a que son fenómenos más pequeños que los frentes fríos, los frentes de ráfagas son difíciles de predecir con precisión porque ningún modelo los reproduce bien.

Se pronosticaban vientos fuertes, pero la intensidad y las zonas más afectadas son difíciles de predecir con antelación. Los frentes de ráfagas son como “detalles” de una situación mayor, en este caso, el frente frío.

Estos frentes de ráfagas son más difíciles de formar en invierno porque es la estación más seca y, por lo general, no tiene suficiente humedad para alimentar las tormentas que originan los vientos.

Una señal de la falta de humedad es que las tormentas ya se están debilitando en el sureste. Ana Lucía Azevedo / OGlobo (GDA)

Al menos 5 muertos por los fuertes vientos

Al menos cinco personas murieron en incidentes por los fuertes viento que provocaron caos en Rio de Janeiro y en el estado de San Pablo, con cortes eléctricos y la interrupción del transporte. Los habitantes de Rio fueron sorprendidos el miércoles por vientos de hasta 100 km/h, que derribaron decenas de árboles y dejaron a miles de personas varadas tras la paralización de las tres líneas de metro de la ciudad. Vientos de hasta 124 km/h causaron estragos en el estado de San Pablo. Los aeropuertos de Rio y San Pablo también se vieron afectadas. AFP

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