Diálogo con Estados Unidos por deportados cubanos abre nuevo foco de tensión entre el FA y el gobierno

En materia de política exterior, el oficialismo ha sumado varios episodios que han implicado desencuentros entre la base militante, dirigentes de la fuerza política y Cancillería.

Canciller Mario Lubetkin en entrevista con En Clave País.
Canciller Mario Lubetkin en entrevista con En Clave País.
Foto: Darwin Borrelli

La política internacional impulsada por el gobierno de Yamandú Orsi no ha estado exenta de cuestionamientos dentro del Frente Amplio (FA) y ha generado malestar entre parte de su militancia, debido a las diferencias entre sectores de la fuerza política y la posición que Uruguay ha adoptado en algunos asuntos de política exterior.

El caso más sensible ha sido la guerra entre Israel y Palestina (Hamás), especialmente por los términos utilizados por el gobierno para referirse al conflicto, mientras que la fuerza política no ha dudado en calificar de “genocidio” lo ocurrido en la Franja de Gaza y ha demandado sin éxito que las autoridades se expresen de la misma forma.

Aunque lo de Medio Oriente perdió visibilidad, en las últimas semanas se sumaron varios episodios que forman parte de una continuidad de desencuentros entre la política exterior de Uruguay y la visión de la militancia, así como de parte de la dirigencia del FA.

La subida de Orsi al portaviones norteamericano USS Nimitz, la presencia del embajador de Uruguay en Estados Unidos (EE.UU), Daniel Castillos, en encuentro organizado por el secretario de Estado, Marcos Rubio, y los trascendidos de ayer sobre recibir a cubanos deportados desde el país presidido por Donald Trump conformaron una sumatoria de hechos o posicionamientos que hacen ruido a la interna del oficialismo.

El gobierno rápidamente buscó bajar el perfil a lo que el senador del Movimiento de Participación Popular (MPP) Daniel Caggiani calificó de “noticia en desarrollo”, mientras que fuentes de Cancillería sostuvieron que se trata de un “diálogo” que EE.UU. mantiene con “muchos países” y que no existe ningún acuerdo ni nada concreto pese a que hace meses se viene tratando el tema.

“No es una política de Uruguay ser el basurero de la administración Trump”, sentenció el dirigente del MPP en entrevista con La Diaria Radio.

Sin embargo, según supo El País, los reclamos surgidos en el FA —donde se considera que la política migratoria impulsada por la potencia norteamericana es discriminatoria— no tardaron en escalar hasta las más altas autoridades del gobierno, incluido el Ministerio de Relaciones Exteriores. De hecho, la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del FA (Carifa) resolvió este miércoles solicitar a Cancillería más información sobre el tema.

El presidente de la Carifa, Fernando Gambera, sostuvo que "hay que marcar una diferencia y distanciarse" de una política migratoria de EE.UU. que, a su juicio, es discriminatoria y no respeta las normas internacionales. "El punto de partida es negociar con un incumplidor", afirmó.

Entre las visiones más internacionalistas dentro de la fuerza política todavía persiste malestar por la participación del embajador uruguayo en la cumbre organizada por Rubio denominada “Reunión ministerial sobre el resurgimiento del terrorismo político”.

“Lo tomo mal. Todo lo que venga de Marcos Rubio hay que leerlo 100 veces. Es un hombre beligerante que apuesta a la guerra y a la represión. Nuestro país tiene que tener las fronteras abiertas para todos los que quieran venir, pero otra cosa es el deportado que no viene porque quiere, sino porque lo mandan”, marcó su postura el senador del Partido Socialista, Gustavo González.

Frente a esta sumatoria de hechos políticos, en el FA ya se planificaba, incluso antes de que trascendieran las conversaciones sobre la posible recepción de deportados —que según varias fuentes del FA fue filtrado por el gobierno de Trump con el objetivo de presionar—, realizar una mesa ampliada —no restringida únicamente a la dirección de la fuerza política— para discutir sobre y las posiciones del partido en materia de política internacional. El encuentro está siendo organizado en forma conjunta por la Comisión de Programa del FA y por la Carifa.

No aislarse

Para la coalición de izquierda tampoco es ajena la preocupación por la tendencia política que viene tomando la región, inmersa en una nueva ola de gobiernos de derecha, no solo en América del Sur —donde Brasil es el único socio de signo político progresista—, sino también en el resto de América Latina.

Esta realidad quedó reflejada en el último choque diplomático entre los presidentes Javier Milei y Lula da Silva, luego de que el primer mandatario argentino insultara a su par brasileño en su propio territorio.

“Es inaceptable que un jefe de Estado tenga este tipo de actitudes de intromisión —por la campaña electoral en Brasil— en asuntos internos de otro Estado con descalificaciones e insultos a las instituciones y a un presidente electo democráticamente. Estas manifestaciones son incompatibles con los principios que deben respetarse en las relaciones entre Estados hermanos y socios en el Mercosur, en tanto revisten una agresión al gobierno democrático de un país”, criticó el Secretariado Ejecutivo del FA a Milei y, al mismo tiempo, expresó en un comunicado su solidaridad para con Lula.

Sobre este tema, Gambera dijo que hay una sensación de “repudio” al ver a un jefe de Estado que no “respeta” al de otro país.

“Ya no es un problema de diferencias políticas o de ideas; existe una actitud de odio, además de ser insultante. ¿A quién representás para decir semejantes cosas y tener esa actitud hacia otro que también representa a un montón de gente? Mal o bien, vos tenés que representar a todos los argentinos, y la persona a la que te referís representa a todos los brasileños. Lula es el presidente de Brasil”, opinó el dirigente.

No obstante, frente a la actual coyuntura internacional —marcada por un renovado avance de la influencia política de Estados Unidos en la región—, la izquierda también pone el foco en la necesidad de no quedar aislada del resto de los países.

“Estando en el gobierno, como es el caso, tenemos que movernos bajo una premisa que responde a un objetivo histórico del FA: evitar que el país quede aislado, más allá de la cercanía ideológica con el resto de las administraciones. Hay una convicción muy fuerte a favor de la integración regional, entendida como un proceso de complementación de las economías, y eso tampoco es nuevo”, valoró Gambera.

Empero, aunque en el FA contemplan la necesidad de Cancillería de actuar con “pragmatismo”, eso no quita tener pronunciamientos críticos sobre el posicionamiento con el Escudo de las Américas o el haber ido a la reunión convocada por Rubio, asunto que fue abordado la semana pasada por la Mesa Política.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

Frente AmplioMario Lubetkin

Te puede interesar