Al menos 48 guerrilleros murieron por los enfrentamientos entre dos grupos disidentes de las extintas FARC en la Amazonía colombiana. En medio de la peor ola violenta de la última década en Colombia y en vísperas de las elecciones de este domingo, las dos facciones rebeldes se disputan las rentas del narcotráfico y la minería ilegal en el departamento del Guaviare.
“Los cuerpos están ahí amontonados, hay que evacuarlos”, dijo Willy Rodríguez, alcalde de San José del Guaviare, en una llamada con la AFP. Las autoridades no han logrado llegar al lugar de los enfrentamientos y el balance proviene de la comunidad, que se vio atrapada en medio del fuego cruzado.
Los equipos de rescate esperan que los grupos armados les permitan recoger los cadáveres en un lugar donde existen altas probabilidades de presencia de minas antipersona. Llegar hasta ese punto desde la capital regional, San José del Guaviare, toma aproximadamente seis horas en una camioneta 4x4, según Rodríguez.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, aseguró que 408.000 miembros de la fuerza pública fueron desplegados en todo el país para garantizar la seguridad durante las elecciones del domingo, además de “aeronaves, buques, drones, antidrones y blindados”.
“Hacer las elecciones en Colombia no es lo mismo que hacerlas en Suiza (...) riesgos hay a la democracia, eso no hay que desconocerlo”, dijo a Noticias Caracol.
El Guaviare es uno de los bastiones históricos de la guerrilla. Ese territorio está hoy en disputa entre grupos disidentes que le dieron la espalda al acuerdo de paz de 2016 con las FARC.
Tienen “un único objetivo: la economía criminal, vivir del narcotráfico (...) Es inconcebible, es absurdo”, dijo el ministro Sánchez a Blu Radio.
Estos grupos se financian con la extorsión, el tráfico de cocaína y la minería ilegal en zonas protegidas ambientalmente. También imponen un régimen de terror con toques de queda y restricciones a la población.
Según medios locales, los combates son entre las disidencias del Estado Mayor Central (EMC), que dirige Néstor Gregorio Vera, alias Iván Mordisco, el hombre más buscado de Colombia, y las del Estado Mayor de Bloques y Frente (EMBF), de Alexander Díaz Mendoza, alias Calarcá.
Suárez aseguró que las disidencias de Mordisco y Calarcá se enfrentaron “por disputas de narcotráfico, extorsión y otras economías ilícitas”.
“El crudo enfrentamiento criminal habría causado múltiples víctimas fatales, correspondientes presuntamente a integrantes de estos grupos armados ilegales, entre los cuales podría haber menores de edad”, manifestó el ministro en una publicación en X en la que tampoco aclaró el número de víctimas.
Ola de violencia
Colombia vive la peor ola de violencia en la última década y esa es una de las principales preocupaciones en la campaña electoral. La pregunta sobre cómo enfrentar a los grupos armados divide al país en dos visiones irreconciliables.
El líder de las encuestas, el senador izquierdista Iván Cepeda, apuesta por continuar la estrategia de negociaciones de paz con las organizaciones ilegales, en línea con el presidente Gustavo Petro.
De segundo en los sondeos figura el abogado derechista Abelardo de la Espriella, quien propone una guerra frontal.
Las encuestas de intención de voto indican que la definición se dará en primera o segunda vuelta entre el izquierdista Cepeda, sucesor del presidente Gustavo Petro; y el derechista Abelardo de la Espriella o la también derechista Paloma Valencia.
Para la analista política Sandra Borda, el mayor reto será la seguridad. “El efecto que tuvo el diálogo con grupos insurgentes y criminales fue que esos grupos han crecido en número y en dominio territorial”, afirmó Borda a EFE al referirse a la política de “paz total” de Petro. AFP, EFE