Los grandes incendios forestales que han devastado parte de España comienzan a dar una tregua antes de la llegada de una nueva ola de calor, pero en Francia las llamadas “tormentas de fuego” agravan el megaincendio de la Gironda que ha quemado ya 42.000 hectáreas.
Aunque aún siguen activos, los incendios de Madrid, Ávila y Toledo y de Castellón evolucionaban de forma favorable ayer martes, a la espera de la llegada hoy de una nueva ola de calor que hará subir los termómetros hasta los 42 grados en algunas zonas de España.
Mientras tanto Francia sigue concentrando sus esfuerzos en el megaincendio de la Gironda para evitar que las llamas alcancen Burdeos, a 20 kilómetros, también con la mirada puesta en la ola de calor que puede complicar las labores de extinción de un fuego “inédito”.
España
Se empieza a vislumbrar “la luz al final del túnel”, dijo ayer el presidente español, Pedro Sánchez, aunque advirtió de que los próximos días serán “especialmente complejas” ante la ola de calor que se podrá extender una semana.
Focos tan críticos como los declarados en Madrid, Ávila (el incendio más grande de la historia reciente, con 50.000 hectáreas arrasadas, casi la superficie del departamento de Montevideo), Toledo y Castellón han contenido su avance tras jornadas de máxima tensión.
En lo que va de año, la superficie quemada en España asciende ya a 173.651,46 hectáreas, casi seis veces más que en el mismo periodo de 2025 (29.817 hectáreas), según datos del Gobierno. Además, ha habido 35 grandes incendios forestales, frente a los siete identificados durante el mismo tramo en 2025. El respiro meteorológico ha posibilitado la suspensión de las órdenes de evacuación y el inicio del retorno progresivo a sus hogares de miles de vecinos en los municipios afectados.
Francia
En Francia, la situación continúa siendo crítica debido a un megaincendio desatado en la región de la Gironda, que se originó el miércoles pasado en la zona de la turística bahía de Arcachón, que ha arrasado ya 42.000 hectáreas y se sitúa a pocos kilómetros de la ciudad de Burdeos.
Los equipos antiincendios han logrado estabilizarlo de manera que la superficie calcinada se mantiene en 42.000 hectáreas, aunque eso no implica que no progrese, explicó en una comparecencia de prensa la prefecta la Gironda, Sophie Brocas.
Las autoridades atribuyen la extrema virulencia e imprevisibilidad de este fuego a las llamadas ‘tormentas de fuego’ o pirocumulonimbos, un fenómeno meteorológico generado por la propia intensidad del incendio que crea gigantescas nubes capaces de cambiar la dirección del viento, lanzar brasas a gran distancia y provocar nuevos focos.
Más de 220.000 personas de 23 localidades tuvieron que abandonar sus hogares, en la que es la mayor evacuación de población en Francia desde la Segunda Guerra Mundial.
Francia vive un récord histórico de fuegos, con 116.000 hectáreas calcinadas hasta la fecha, muy por encima de las cifras en el peor año hasta ahora, 2022, cuando se quemaron en toda la temporada unas 70.000 hectáreas. Además, ayer martes el ministro francés de Interior, Laurent Nuñez, anunció que se han detenido 184 personas desde el comienzo del verano con acusaciones relacionadas con los incendios.
Grecia
El escenario de emergencia forestal se extiende a otros puntos del sur de Europa. En Grecia, un incendio declarado en la isla de Paros, en el archipiélago de las Cícladas, obligó a las autoridades a dictar la evacuación preventiva de cuatro zonas del suroeste del turístico territorio insular.
El fuego, originado ayer martes cerca de un vertedero central y atizado por fuertes vientos y temperaturas superiores a los 35 grados, avanza sobre vegetación baja en una isla abarrotada por decenas de miles de turistas. Decenas de bomberos, apoyados por medios aéreos y efectivos procedentes de islas vecinas y de Atenas, se emplean a fondo para frenar las llamas antes de que alcancen los principales núcleos urbanos de esta isla, que tiene una población de unas 14.000 personas y recibió el año pasado cerca de un millón de turistas. EFE