España comenzó ayer domingo a contener los grandes incendios que afectan al centro del país, mientras Francia mantiene su principal preocupación en el fuego de la Gironda, que sigue fuera de control y amenaza con agravarse por la llegada de una nueva ola de calor. Los fuegos han arrasado 77.000 hectáreas en España y otras 42.000 en el departamento francés de la Gironda. En conjunto, los incendios han obligado a evacuar o desalojar a cerca de 330.000 personas entre ambos países.
En España, más de 100.000 personas se han visto afectadas por las llamas entre evacuados, desalojados y confinados, mientras que en Francia el incendio de la Gironda mantiene evacuadas a 220.000 personas, que no podrán regresar a sus hogares hasta que el fuego quede completamente perimetrado.
La evolución de los incendios españoles fue favorable tras varios días de intensa propagación de las llamas. El incendio de Ávila, con unas 50.000 hectáreas calcinadas, se ha convertido en el mayor registrado en el país desde que existen regostros, mientras que otras 25.000 hectáreas corresponden a la Comunidad de Madrid y unas 2.000 a la provincia de Toledo. Pese a esa mejoría, las autoridades mantienen que aún quedan focos activos y no descartan nuevas evacuaciones, especialmente en el oeste de la Comunidad de Madrid, mientras el operativo continúa centrado en estabilizar los incendios y evitar reactivaciones.
En las labores de extinción trabajan miles de efectivos, apoyados por la Unidad Militar de Emergencias (UME), cuyo jefe, Javier Marcos Arribas, señaló que quedan pocas cabezas activas, aunque los equipos siguen actuando sobre un perímetro de unos 280 kilómetros. EFE