La cifra de muertos por los terremotos de hace casi dos semanas en Venezuela subió ayer martes a 3.685, según el balance oficial. Se trata de un aumento de 150 víctimas mortales respecto al cómputo del lunes.
La iniciativa ciudadana Desaparecidos Terremoto Venezuela registra más de 30.000 reportes de personas cuyo paradero no ha podido ser confirmado.
Los recientes temblores afectaron a Caracas y a otros seis estados del norte del país, de los cuales el más afectado ha sido La Guaira, una zona costera que ya vivió una tragedia por un deslave en 1999 que dejó miles de muertos.
La presidenta encargada Delcy Rodríguez dijo ayer martes que pidió ayuda a “países sísmicos” como Japón, Perú y Chile para que envíen a especialistas, mientras los venezolanos siguen buscando a sus seres queridos entre los escombros.
El jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Francis Donovan, visitó Venezuela y se reunió con Delcy Rodríguez, como parte del trabajo conjunto para una “nueva agenda de cooperación que ayude en la reconstrucción de la infraestructura afectada” en la región devastada de La Guaira, según el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).
Rodríguez aseguró recientemente que mantiene conversaciones con el Departamento de Estado, así como con el Fondo Monetario Internacional (FMI), para “recuperar recursos” que permitan la reconstrucción.
Venezuela prevé retomar pronto algunos vuelos comerciales en una pista paralela del Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar, el principal del país, afectado por el doble terremoto.
Familiares de víctimas pidieron en La Guaira que se pare la demolición de los edificios al borde del colapso, tras argumentar que todavía quedan cuerpos por recuperar.
Según el gobernador del estado, el chavista José Alejandro Terán, se han recuperado unos 2.400 cuerpos que han sido identificados, pero 231 de ellos no han sido reclamados por sus familiares.
Centenares de víctimas están siendo enterradas en varias fosas abiertas recientemente y por la emergencia en un cementerio municipal de La Guaira. Terán, quien advirtió que los cuerpos que no sean reclamados serán llevados al cementerio conocido como La Esperanza “para su inhumación”, negó que haya fosas comunes y, en cambio, aseveró que son “individuales para cada uno” de los fallecidos con una cruz y una placa de identificación.
Esperando una grúa
En el desplomado Edificio Tahití, donde la familia de Fabio sigue buscando a su hijo de nueve años, no hay una sola grúa. Trece días después no ha llegado maquinaria y aún no han sacado ningún cuerpo.
Hace cuatro días, en la entrada de este edificio había una decena de cámaras, periodistas y sobre todo muchos vehículos y grupos de rescatistas internacionales que pasaron a comprobar si este pequeño seguía con vida.
Ahora, trece días desde el doble terremoto de 7,2 y 7,5, sólo está la familia, resguardada en lo que queda de la cubierta del aparcamiento después de trabajar toda la noche, y otros vecinos que también tratan de recuperar los cuerpos de sus familiares.
Aloa González dice que hay un total de 22 cuerpos en el edificio de doce pisos y aún ninguno ha podido ser rescatado. Tratan de sacarlos con sus propias manos, retirando escombros en lo poco que queda de un edificio que está muy inestable.
La familia de Fabio dice que, junto a bomberos venezolanos, han conseguido ya identificar, mediante túneles y agujeros, el cuarto del niño, el baño y gran parte de la sala, donde creen que podría estar él, que aseguran que aún está vivo, junto a su madre muerta.
Incluso el lunes encontraron el maletín que su padre le regaló con lentes de telescopio porque le encantaba la astronomía y mirar las estrellas. EFE