¿La transición política en Venezuela se desmorona o acelera, por qué, qué está pasando y hacia dónde se va?

El país caribeño pasa de tragedia en tragedia; ahora hay un reacomodo de fichas en terreno incierto. Economistas y politólogos dan sus proyecciones desde Caracas.

Vista de un edificio destruido en Catia La Mar, estado de La Guaira, Venezuela, el 4 de julio de 2026, tras los terremotos gemelos del 24 de junio.
Catia La Mar. Edificios enteros, casas, rutas y caminos colapsaron; la reconstrucción tomará años.
Foto: AFP fotos

La devastadora tragedia en Venezuela, que ha dejado más de 3.000 personas muertas y unas 16.500 heridas, según cifras oficiales, pero que seguramente son muchas más, retrasará el proceso de transición política.

Si bien la indignación y el reclamo de la población ante la falta de respuesta del régimen chavista es más que evidente y podría, en teoría, presionar más hacia su salida, analistas consultados por El País proyectan que esto no será así.

El primer paso del plan de Estados Unidos, que tiene bajo tutela al país caribeño, ha sido precisamente la estabilidad económica, pero ahora se dio un revés a ese nivel, a pesar de que algunas petroleras aceptaron volver a operar allí.

John Magdaleno, politólogo y profesor universitario venezolano, en diálogo con El País, opinó que “aún no ha existido un comienzo de transición política y, luego de los terremotos, el panorama luce más complicado”.

“Esto sigue siendo una autocracia; lo que se ha visto desde la captura de Nicolás Maduro son ciertas señales de relativa flexibilización del régimen chavista ante algunos actores de oposición y medios de comunicación, pero no se ha concretado una “liberalización política” propiamente dicha, la cual consiste en la restitución masiva de las libertades civiles esenciales, empezando por la de pensamiento, opinión y expresión, y pasando por la libertad de prensa, de reunión, de asociación, habeas corpus y otras más”, afirmó.

“La autocracia en Venezuela se mantiene y la tutela estadounidense está imponiendo nuevas reglas de juego pero fundamentalmente en lo económico”, agregó el experto, haciendo notar que, por ejemplo, Delcy Rodríguez, al frente del régimen chavista, se funde en abrazos de supuesta amistad con el presidente estadounidense Donald Trump y ha comenzado a viajar al exterior con plena impunidad.

Es más, el politólogo va más lejos al observar que “el régimen ni siquiera ha acordado puertas adentro si va a reconocer una elección en la que eventualmente resulte derrotado. Tampoco reconoció el derecho de partidos y candidatos para competir por los votos. “Plantear una elección libre en el corto plazo es una increíble muestra de ignorancia o una gran irresponsabilidad, porque para eso hay que construir un andamiaje institucional y garantías ciudadanas, y eso no está pasando”, insistió.

A entender de Magdaleno, los terremotos de este mes van a acelerar procesos en materia financiera (por aportes de organismos internacionales y demás), pero retrasarlos a nivel político-institucional. “En lo económico hay presión de Estados Unidos, pero si la ha habido en lo político-institucional no la conocemos o no ha tenido los frutos esperados”, agregó.

El economista venezolano Asdrúbal Oliveros, por su parte, dijo a El País que Venezuela estaba comenzando a tener una recuperación en su economía tras los eventos del pasado 3 de enero (la captura de Maduro), cuando se vio abruptamente interrumpida por los terremotos. Venezuela registraba una tasa oficial de inflación superior al 500% en mayo, un déficit fiscal superior a 5 puntos del Producto Interno Bruto (PIB), un nivel de deuda por encima de 150 puntos del PIB y el salario mínimo más bajos de la región.

“La economía es vulnerable, inestable y esos indicadores estaban recuperándose como resultado de la nueva relación con Estados Unidos, que estaba apuntalando sectores claves como el petróleo y la minería. Todo eso quedó en incertidumbre”, señaló.

Testimonios y redes sociales

Indolencia, corrupción y control

Si algo se ha puesto en evidencia por parte del régimen chavista en estas operaciones de rescate, además de la falta de respuesta y el bloqueo discrecional de la ayuda internacional o la de los propios ciudadanos, ha sido la corrupción descarada. Hay muchos videos verificados que circulan en las redes sociales que muestran a autoridades militares y policiales robando televisores en comercios medio derrumbados por los terremotos, o dinero de las casas afectadas. En uno de los videos, un grupo de mujeres acosa a un oficial porque se llevaba un fajo de US$ 100 de entre los escombros. Las mujeres le increpan: “¿Qué vas a hacer?!!!, “¿Qué va a hacer tú?!!! y una de ellas le arrebata el fajo para luego romperlo en pedazos y botarlo, en un acto de indignación ante la indolencia ajena.

En otro video, un civil sin miedo le grita a un uniformado: “¿Qué haces tú con un arma, huevón? ¡Tendrías que tener una pala o pico para trabajar aquí!”. Seguidamente, va a ayudar en el rescate de coterráneos.

Son muchos los testimonios e imágenes de militares presentes en las zonas afectadas no para ayudar, sino para controlar, sin conmoverse, el paso o no a los lugares de derrumbes.

Consultado al respecto, Magdaleno cita al politólogo norteamericano Robert Klitgaard, quien estipuló una fórmla que recoge bien en qué contextos florece la corrupción. Él decía que “corrupción es igual a monopolio más discrecionalidad menos rendición de cuentas”.

Ese contexto se ha ido creando y manteniendo en Venezuela desde hace más de 25 años; una ecuación entramada difícil de romper.

Por otra parte, la paciencia de muchos venezolanos también se ha desbordado en estos días con su líder María Corina Machado, a quien le critican en las redes sociales, algunos de sus posteos y escriben: “¿Por qué no dejas tu discurso en clave motivacional y empiezas a decir cosas concretas que se podrían hacer?”, o “¿Por qué no donas tu US$ 1 millón del premio Nobel en esta crisis venezolana?”. Lo cierto es que en esta coyuntura dramática de país, nadie de salva del dolor, el agravio o la solidaridad.

Hasta el momento, los cálculos sobre las pérdidas y daños directos por los terremotos están entre los US$ 7.500 y US$ 9.000 millones (alrededor del 7% del PIB), y se estima que la reconstrucción va a demandar entre US$ 13.000 y US$ 15.000 millones, según cálculos preliminares de Oliveros, sin contar daños indirectos, que suelen ser mayores.

Otros economistas independientes estiman que el PIB de Venezuela podría haber crecido entre 6% y 8% en 2026, siendo ésto muy poco probable que ocurra luego de la tragedia.

“El desempeño es negativo y la tasa de crecimiento será de 1% en el mejor de los casos, o más bien negativo”, proyectó Oliveros.

De acuerdo al economista Pedro Palma, entrevistado por el diario venezolano El Nacional, las pérdidas totales podrían llegar al 9% del PIB venezolano.

“Las condiciones ya no están dadas para que la inversión extranjera se materialice en el país” como quiere impulsar Estados Unidos, advirtió Palma.

El desafío, según los analistas, es cómo se van a involucrar la comunidad internacional y los organismos multilaterales para financiar la reconstrucción de Venezuela, considerando que el régimen está sancionado y no tiene acceso al crédito en el exterior, las reservas son muy bajas y no se cuenta con un flujo de divisas importante.

En ese contexto, es probable que, como en situaciones o períodos anteriores, el Banco Central de Venezuela (BCV) emita dinero inorgánico -es decir, sin respaldo, dado que la emisión no estaría acompañada de un aumento de la producción-, lo que provocaría mayor inflación y otros desequilibrios económicos.

Un estudio de la Universidad de Gothemburt (Suecia) registró 383 episodios de democratización en el mundo entre los años 1900 y 2019, de los cuales 226 casos fracasó, lo que representa el 59% del total. Es decir, seis de cada diez procesos de democratización que se inician, experimentan una reversión autoritaria.

¿Podría ocurrir esto en Venezuela? “No lo sé, pero ese riesgo es real y alto”, respondió Magadaleno. Y enumeró: “no hay una fractura visible en la coalición dominante -algunos dicen que la hay, pero no es comprobable-; no hay capacidades estatales o instituciones sólidas; y la perdurabilidad de la naturaleza autocrática del régimen chavista llama la atención, incluso en un contexto de tutela extranjera”.

A esto se le sumarán otras variables, como el impacto de las elecciones en Estados Unidos, y observar también que el presidente Trump parece haberle “soltado la mano” a la líder opositora María Corina Machado, a quien un alto mando de su administración habría tildado de “oportunismo político grotesco” su intento de regresar al país en este momento, según cita el medio Axios.

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