La tormenta tropical Fay se degradó este martes a una depresión y se disipará en los próximos días sobre el océano Atlántico sin afectar a tierra firme, informó el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos.
El sistema, que llegó a rozar la categoría de huracán, terminará su ciclo en aguas abiertas del Atlántico, lejos de cualquier zona poblada, según informa la agencia de noticias EFE.
El último boletín informativo entregado por el organismo advirtió que Fay registraba vientos máximos sostenidos de 55 kilómetros por hora y se ubicaba 1.035 kilómetros al suroeste del archipiélago portugués de las Azores. Además, se aclara que la depresión continúa debilitándose y se espera que se disipe por completo en los próximos días.
Cómo evolucionó Fay desde su formación hasta convertirse en depresión
Fay se formó la madrugada del domingo 20 de setiembre a varios cientos de kilómetros de las Azores y se convirtió así en la sexta tormenta con nombre de la temporada de ciclones en el Atlántico. En sus primeras 24 horas se fortaleció y llegó a rozar la categoría de huracán, con vientos de hasta 85 kilómetros por hora, según había informado el NHC el lunes 21 de setiembre.
Sin embargo, el sistema adoptó una trayectoria que se alejó del archipiélago portugués, avanzando hacia el suroeste a una velocidad de apenas 7 kilómetros por hora, lo que descartó cualquier riesgo para tierra firme. El propio NHC había anticipado un “debilitamiento continuo” que derivaría en la degradación de Fay a una baja remanente postropical, tal como finalmente ocurrió.
Por qué la temporada de huracanes 2026 en el Atlántico registra baja actividad
La cuenca atlántica atraviesa una temporada de baja actividad ciclónica en comparación con los promedios históricos. Hasta la fecha solo se formaron seis tormentas con nombre, y el Atlántico llegó a mediados de setiembre sin registrar un solo huracán, una anomalía histórica que solo había ocurrido dos veces desde que existen registros: en 1907 y en 1914.
Los expertos atribuyen esta escasa actividad al fenómeno meteorológico de El Niño, que inhibe el desarrollo de tormentas en el Atlántico aunque provoca el efecto opuesto en el Pacífico.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) estadounidense prevé un máximo de trece tormentas con nombre para esta temporada, por debajo del promedio histórico.
De las seis tormentas formadas hasta el momento, solo dos tocaron tierra en el continente americano. Bertha, a finales de julio, y Edouard, a inicios de setiembre, produjeron fuertes precipitaciones en su paso por Luisiana y Texas, sin que se reportaran consecuencias de magnitud mayor.
Fay, en cambio, se suma a la lista de sistemas que se debilitan en aguas abiertas antes de alcanzar cualquier costa, un patrón que refuerza el diagnóstico de una temporada atlántica menos intensa de lo habitual.
Este contenido fue hecho con la asistencia de inteligencia artificial y verificado por un periodista de El País.