Tulsi Gabbard renuncia a su cargo como directora de la Dirección Nacional de Inteligencia de Estados Unidos y dejará el puesto el 30 de junio, en medio de tensiones internas en el gobierno de Donald Trump por la guerra con Irán. La funcionaria comunicó su decisión por motivos personales, mientras crecen las diferencias dentro del oficialismo sobre el conflicto en Medio Oriente y el manejo de la seguridad nacional.
Gabbard, de 45 años y veterana de la guerra en Irak, lideraba desde el año pasado la Dirección Nacional de Inteligencia, el organismo encargado de coordinar el amplio aparato de espionaje estadounidense tras el regreso de Trump a la Casa Blanca.
“Lamentablemente, debo presentar mi renuncia, efectiva el 30 de junio de 2026”, escribió en una carta dirigida al presidente y difundida en la red social X. Allí explicó que su decisión responde a la situación de salud de su esposo. “Mi esposo, Abraham, ha sido diagnosticado con una forma extremadamente rara de cáncer óseo. En este momento, debo apartarme del servicio público para estar a su lado”, agregó la funcionaria.
Today, with great humility and sincere appreciation, I shared the below letter with President Trump. It has been a profound honor to serve the American people as DNI. pic.twitter.com/p7AZ4wa9Yi
— DNI Tulsi Gabbard (@DNIGabbard) May 22, 2026
La salida de Gabbard se produce en un contexto de creciente tensión por la guerra con Irán, que ha generado diferencias dentro del gobierno y cuestionamientos sobre la información de inteligencia utilizada para justificar las acciones militares.
El presidente Donald Trump reaccionó rápidamente a la renuncia y elogió la gestión de la funcionaria. “Tulsi ha hecho un trabajo increíble y la vamos a extrañar”, escribió en Truth Social. Además, anunció que su adjunto, Aaron Lukas, asumirá como director interino de la inteligencia estadounidense.
La ahora exdirectora se había visto en el centro de la polémica tras una audiencia parlamentaria en marzo, cuando evitó respaldar las afirmaciones del presidente sobre una supuesta amenaza inminente de Irán antes de los bombardeos que desencadenaron el conflicto.
En esa instancia, Gabbard remarcó que la decisión de atacar era “responsabilidad del presidente”, lo que fue interpretado como una señal de distancia respecto a la narrativa oficial.
Su salida también se suma a una serie de renuncias dentro de la administración, en lo que algunos analistas describen como una crisis en el gobierno de Estados Unidos en materia de seguridad y política exterior.
Gabbard es la cuarta mujer en abandonar el gabinete en los últimos tres meses, luego de las salidas de las secretarias de Justicia, Pam Bondi; de Seguridad Interior, Kristi Noem; y de Trabajo, Lori Chavez-DeRemer.
Figura atípica dentro de la administración, Gabbard había sido previamente congresista demócrata y precandidata presidencial en 2020. Su perfil generó controversias tanto por sus críticas a la inteligencia estadounidense como por su oposición a intervenciones militares en el exterior.
También despertó cuestionamientos por sus posturas frente a Rusia y su rechazo a la guerra en Ucrania, lo que la colocó en una posición incómoda dentro del aparato político tradicional de Washington.
Con información de AFP.
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