Texas, el gran bastión republicano del sur de Estados Unidos, no elige un senador demócrata desde 1993. Este martes, en las elecciones de medio término, James Talarico, legislador estatal de 37 años, exprofesor de secundaria y seminarista presbiteriano, intenta cortar esa racha frente al republicano Ken Paxton, fiscal general del estado y candidato respaldado por el presidente Donald Trump.
El duelo es uno de los más seguidos de una jornada en la que se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, con el control de la Cámara alta en juego. El escaño es el que hoy ocupa el republicano John Cornyn, que perdió la interna partidaria frente a Paxton. En la boleta figura también el libertario Ted Brown.
Las encuestas de la recta final muestran una carrera abierta. Un sondeo de la Texas Southern University realizado entre el 21 y el 25 de octubre a 2.000 votantes probables le dio a Talarico un 49% frente a un 47% de Paxton, con un margen de error de 2,19 puntos.
Una encuesta de N+ Univision/YouGov difundida el 27 de octubre lo ubicó con 50% contra 45%, y otra de la Universidad de Texas/Texas Politics Project, tres puntos arriba. Según la de Texas Southern, Talarico se impone entre los independientes, los votantes jóvenes, las mujeres, los latinos y los afroamericanos; Paxton, entre los votantes blancos, los hombres y los mayores.
La fe como eje
Nieto de un predicador bautista, hijo de una madre soltera y criado con un padre adoptivo, Talarico puso su fe cristiana en el centro de la campaña. Usa referencias bíblicas para defender posiciones progresistas y ha dicho que planea ordenarse como pastor. "La justicia económica se menciona 3.000 veces en nuestras Escrituras", dijo a comienzos de año en el podcast de Ezra Klein, del New York Times, y agregó que no aparece "por ninguna parte" en el nacionalismo cristiano ni en la derecha religiosa.
Plantea la elección en términos más éticos que ideológicos: "Esta no es solo una batalla política, es una batalla espiritual entre el egoísmo y el servicio", sostuvo, según la agencia AFP. En campaña puso el foco en el costo de vida, la educación pública y el precio de la salud, y evitó enfrentarse de lleno al derecho a portar armas.
Fue maestro en una escuela pública de San Antonio antes de llegar a la Cámara de Representantes estatal, donde cumple su cuarto mandato. Asegura haber impulsado 16 leyes con apoyo de ambos partidos para bajar impuestos y subir salarios docentes.
El salto de la mano de Colbert, Rogan y Obama
Su salto a la escena nacional tuvo un empujón inesperado en febrero. El conductor Stephen Colbert le hizo una entrevista para The Late Show que se publicó en internet pero no salió al aire: el conductor dijo que los abogados de CBS le habían advertido que no podía emitirse por las directrices del gobierno de Trump sobre la igualdad de tiempo en pantalla para candidatos. CBS negó haber bloqueado la emisión. La entrevista sumó millones de reproducciones en YouTube y la campaña informó que recaudó 2,5 millones de dólares en las 24 horas siguientes.
Talarico también buscó audiencias poco habituales para un demócrata: debatió con conductores de Fox News y dio una entrevista de dos horas y media a Joe Rogan, el podcaster de gran audiencia masculina, que lo describió como "una buena persona" y opinó que debería postularse a la presidencia. El expresidente Barack Obama, en una charla con el comediante Marc Maron, lo definió como un joven "con mucho talento".
Los golpes de campaña
La campaña fue áspera. Paxton se presenta como defensor de los valores tradicionales y acusó a su rival de ser un falso cristiano, un izquierdista radical y vegano. Lo apodó "Talafreako", y Trump, en un acto en Lubbock la semana pasada, lo llamó "freak" (bicho raro) y lo acusó de querer fronteras abiertas. Talarico respondió mandando a hacer remeras de campaña con el apodo.
Los republicanos explotaron declaraciones suyas que generan rechazo en el electorado conservador, como que "Dios es no binario", sus advertencias sobre los hombres blancos radicalizados como amenaza, su propuesta de una política migratoria más abierta y su llamado a reducir el consumo de carne por el cambio climático. "Todavía estoy buscando eso en la Biblia", ironizó Paxton sobre la frase de Dios en un acto en Georgetown. La campaña demócrata desmintió que Talarico sea vegano.
En las primarias demócratas también enfrentó una polémica: la creadora de contenido Morgan Thompson le atribuyó haber llamado "hombre negro mediocre" al excongresista Colin Allred, su entonces rival. Talarico dijo que sus palabras fueron tergiversadas y que había calificado de mediocre la campaña de Allred, no a él. Allred, que se bajó de la carrera al Senado para competir por la Cámara de Representantes, le pidió en un video que no volviera a mencionar su nombre.
Del otro lado, Talarico apuntó a los antecedentes de Paxton, a quien llama “el político más corrupto de Estados Unidos”. En mayo de 2023, la Cámara de Representantes de Texas, de mayoría republicana, aprobó por 121 votos a 23 someterlo a juicio político por cargos que incluían soborno, abuso de poder y obstrucción de la justicia; 60 de los votos a favor fueron republicanos. En setiembre de ese año, el Senado estatal lo absolvió. Talarico afirma además que el patrimonio de Paxton creció un 7.000% desde que llegó a la función pública.
El propio Cornyn había advertido durante la interna que Paxton sería "un lastre" para los candidatos republicanos y que "probablemente perdería ante James Talarico". Y Dan Cogdell, abogado de Paxton durante casi una década y su defensor en el juicio político, hoy apoya al demócrata: "Talarico trabaja para el estado y Paxton para Trump", dijo a la AFP.
Trump, por su parte, recorrió Texas en la última semana para pedir el voto por Paxton. "Necesitamos ese voto. Si no, todas las grandes cosas que hicimos van a cambiar muy rápido", dijo en Corpus Christi.
La campaña más cara
La pelea por Texas rompió un récord. Según AdImpact, consultora que mide la inversión en publicidad política, entre la interna y la elección general se gastaron o reservaron 573 millones de dólares en avisos, lo que la convierte en la elección no presidencial más cara de la historia de Estados Unidos.
Supera a la carrera por el Senado de Ohio de 2024, que había llegado a 542,7 millones. Solo la primaria republicana, en la que Paxton desplazó al senador John Cornyn, se llevó 165,7 millones.
El dinero llegó por caminos distintos a cada candidato. Paxton recibió 251,7 millones de dólares en publicidad de grupos externos, el 92% de los avisos a su favor; el mayor aportante fue un comité alineado con la conducción republicana del Senado, que invirtió 182,1 millones.
Talarico, en cambio, se apoyó sobre todo en su propia campaña: los grupos externos aportaron 30,6 millones, apenas el 23% de su publicidad. Pese a esa diferencia, la última encuesta de The New York Times y el Siena College, difundida el 1 de noviembre, lo ubica 50% a 43% sobre el republicano.
Con información de AFP y The New York Times
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