Gary George era un estudiante de ingeniería de la Universidad de Lamar que habitualmente concurría a ventas de liquidación próximas al Centro Espacial Johnson, propiedad de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA).
En una de esas liquidaciones compró un lote con cerca de 1.150 rollos de cinta magnética, pertenecientes a la agencia espacial, por un valor de US$ 217. Años más tarde descubrió que tres de ellos contenían grabaciones de la caminata lunar del Apolo 11 que terminaron siendo vendidas por millones de dólares.
George asistió durante años a aquellas liquidaciones con el objetivo de comprar cintas de vídeo que aún pudieran ser utilizables para venderlas y así ganar dinero. En ese contexto, el estudiante compraba grandes paquetes de cintas sin importar su contenido.
Con el paso del tiempo, este hecho se transformó en una rutina en la vida del joven. Su plan consistía en revender las bobinas a cadenas de televisión locales, para que borraran el contenido y grabaran el suyo encima para sus propias emisiones.
Las tres grabaciones del paseo lunar del Apolo 11
En 1976, George compró un lote de más de 1.000 rollos en el que, entre las decenas de cajas, se escondían tres particulares cintas que poseían una etiqueta que indicaba: “Apolo 11 EVA. 20 de julio de 1969”.
Su padre, al ver estas cintas, le solicitó a su hijo que no se deshiciera de ellas ni que borrara su contenido. El estudiante tomó el consejo y las conservó, a pesar de que no fueron foco de su atención, al menos durante 40 años.
Recién fue en el año 2008 cuando George escuchó que la NASA estaba en busca de grabaciones originales de la actividad extravehicular del Apolo 11, ante la proximidad del 40.º aniversario de aquella misión. Posteriormente, ubicó esa caja que guardó durante décadas y mandó digitalizar el material dentro de esas cintas. Estas tenían una copia de la transmisión del Apolo 11 con una calidad increíblemente alta.
De US$ 217 a una subasta de US$ 1,82 millones en 2019
Tras confirmar el contenido de aquellas cintas, George decidió aguardar una década más, para así coincidir con el 50.º aniversario del alunizaje. Para ese entonces, ya existían compradores que estaban dispuestos a pagar más de ocho mil veces lo que había pagado originalmente, según indica un artículo publicado en The Times of India.
Fue recién el 20 de julio de 2019, coincidiendo con el 50.º aniversario del aterrizaje sobre la superficie lunar, cuando las cintas fueron subastadas en Nueva York por un total de US$ 1,82 millones.
No obstante, la casa de subastas encargada del evento informó los detalles de la venta, pero nunca identificó al comprador, algo que solo aumentó el misterio alrededor de estas grabaciones.