“Cornell protege a los violadores y expulsa a los manifestantes”. Con pintadas como estas amaneció este lunes la fachada del Day Hall, uno de los edificios de oficinas administrativas de la Universidad de Cornell. Es la última muestra de la frustración entre muchos estudiantes por un caso que ha estremecido no solo a esta universidad de élite del Estado de Nueva York, sino a todo Estados Unidos, un país que ve con inquietud cómo la violencia sexual contra las mujeres en los campus universitarios es un problema estructural al que no encuentra solución.
El grafiti que denuncia la protección a los violadores se refiere a la levedad de los castigos que recibieron los acusados por la antigua estudiante conocida por el seudónimo de Jane Doe, que denunció haber sido víctima de una violación múltiple en octubre de 2024 a manos de los que ya son conocidos como “los siete de Cornell”.
Documentos revelados por The New York Times muestran cómo dos de los acusados fueron expulsados de la universidad. A otro, que ya se había graduado, se le prohibió el acceso al campus. La universidad suspendió a otros dos durante varios semestres. Y hay dos más (que entraron en la habitación cuando vieron un mensaje en el que se les ofrecía mantener relaciones sexuales con una mujer) a los que se les ordenó no ponerse en contacto con Jane Doe, hacer cursos sobre el acoso sexual y el uso de las redes sociales y redactar “trabajos de reflexión” sobre la materia, según publica el diario neoyorquino.
El caso Jane Doe
Los hechos ocurrieron el 19 de octubre de 2024. Ese día, Jane Doe acudió a una fiesta en la fraternidad de Chi Phi, en Ithaca, la ciudad donde está la universidad. Ella había bebido alcohol y quería verse con Matthew Ingalls. En una habitación empezaron a tener relaciones sexuales y él le preguntó si quería que se uniera un tercero, Jonathan Newell.
Durante el encuentro, ella asegura que le dieron ketamina y más alcohol hasta perder la capacidad del consentimiento. Estos dos hombres, los que han sido expulsados, invitaron a través de mensajes de Snapchat a otros compañeros de la fraternidad a unirse a la agresión denunciada por Jane Doe, que se alargó durante varias horas.
A las pocas semanas, Jane Doe denunció lo ocurrido ante la policía de la universidad. En un testimonio que se alargó durante varias horas, dijo que podía asegurar al 100% que había sido violada. Pero esta frase no fue trasladada a la Fiscalía, por lo que esta no consideró necesario abrir una investigación y no presentó cargos contra los supuestos agresores.
Críticas a la Universidad de Cornell por las medidas
La Universidad de Cornell ha sido criticada por su gestión de lo ocurrido. Tras varios días de silencio en los que su presidente, Michael Kotlikoff, ha estado en el centro de la polémica, este sugirió el fin de semana, sin decirlo del todo, errores en la gestión.
“Debemos hacerlo mejor”, aseguró en un vídeo de ocho minutos. “No tenemos todas las respuestas, pero estamos comprometidos a investigar y encontrar las respuestas que nuestra comunidad merece”, añadió.
También aseguró que la universidad examinará el papel de las fraternidades, que algunas voces piden prohibir por estar asociadas a prácticas que en ocasiones pueden resultar humillantes.
“En su mejor versión, estas organizaciones pueden brindar a los estudiantes amistad, sentido de pertenencia, mentoría y un fuerte espíritu comunitario. Pero formar parte de un grupo nunca puede eximir de la responsabilidad individual”, dijo Kotlikoff.
En medio de este debate nacional, el abogado de Jane Doe aseguró el domingo que su clienta ha recibido amenazas de gente que le exige que retire la demanda civil contra los siete supuestos agresores, la universidad, la fraternidad a la que ellos pertenecían y a su propia hermandad femenina por no haberla apoyado.
“No tengo miedo a estas personas. Son repugnantes. Deberían quedarse en el sótano de casa de sus madres y mantenerse alejados del mundo”, dijo el abogado Thomas Giuffra a la cadena CNN.
Destitución del fiscal del caso
Tras conocerse la demanda de Jane Doe, la gobernadora del Estado, la demócrata Kathy Hochul,anunció el viernes la destitución del fiscal al cargo del caso y su sustitución por Letitia James, la fiscal general de Nueva York, con fama de implacable. James es una vieja conocida del presidente Donald Trump, a quien demandó en 2022, antes de que él ganara sus segundas elecciones y volviera a la Casa Blanca, por fraude financiero.
Un juez de Nueva York terminó imponiendo al republicano una sanción de unos US$ 454 millones. Trump ha recurrido esa sentencia y considera que todo el proceso está motivado políticamente.
Trump defends the men in the Cornell gang rape case, saying he “feels bad” for them and they won't get a “fair shake” pic.twitter.com/2OSEayIfGu
— Headquarters (@HQNewsNow) October 2, 2026
Preguntado este viernes por el nombramiento de James en el caso de Cornell, el presidente de Estados Unidos dijo que sentía pena por los siete acusados de violación. Dijo que James es una persona “totalmente corrupta”. “Y siento lástima por cualquiera a quien ella esté investigando, porque no recibirá un trato justo”.
Luis Doncel, El País de Madrid