El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció ayer sábado la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, tras un ataque a gran escala lanzado por Washington e Israel contra la república islámica, que incendió la región.
En un discurso televisado poco antes, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había avanzado que el ataque destruyó “el complejo del tirano Jamenei en el corazón de Teherán” y que había “muchos indicios” de que había muerto.
Irán respondió a estos ataques sin precedentes con salvas de misiles contra Israel y también contra varias monarquías del Golfo, muchas de ellas con bases militares estadounidenses.
Las acciones paralizaron el tráfico aéreo y marítimo en ese importante nexo comercial entre Asia, Europa y África.
La comunidad internacional teme que el conflicto escale aún más. Líderes de la Unión Europea aclararon que no participaron en el ataque y que no haya represalia “indiscriminada”.
Ofensiva
Desde las primeras horas de la ofensiva de ayer, el ejército israelí señaló que habían atacado varias reuniones de altos cargos en Teherán. Entre las zonas atacadas figuraba el barrio donde se encuentra la residencia del líder supremo, donde se vieron columnas de humo, un amplio dispositivo de seguridad y calles cortadas.
Por la tarde, en declaraciones a la cadena estadounidense NBC, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, dijo que Jamenei está vivo, “que yo sepa”, así como “todos los oficiales de alto rango”. Sin embargo, Netanyahu, en su discurso vespertino, afirmó que sus fuerzas habían eliminado “a altos responsables del régimen de los ayatolás, a comandantes de los Guardianes de la Revolución, y a responsables de primer plano del programa nuclear”.
Según el portavoz militar israelí Effie Defrin, entre los muertos figuran el jefe de los Guardianes de la Revolución, el general Mohamad Pakpour, Ali Shamkhani, asesor de Jamenei, y el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh.
Desde primeras horas de la mañana Netanyahu y Trump dieron a entender que querían un cambio de régimen y animaron a los iraníes a sublevarse. “Es el momento de unir fuerzas, derrocar al régimen y garantizar su futuro”, les dijo Netanyahu. “Cuando hayamos terminado, tomen el poder, les tocará a ustedes hacerlo”, había lanzado antes el presidente estadounidense.
Por la noche de ayer Trump declaró a ABC News que tiene “una idea muy clara” sobre quién será el próximo líder de Irán. No dio un nombre.
Entre los aspirantes figura Reza Pahlavi, hijo del último sah de Irán, derrocado en 1979 por la revolución islámica, quien celebró que el régimen teocrático pasa al “basurero de la historia”.
B’nai B’rith: “No solo Israel enfrenta amenazas”
B’nai B’rith Uruguay emitió anoche un comunicado en el que subraya su “solidaridad clara y sincera con las sociedades que hoy viven bajo la amenaza creciente que representa la República Islámica de Irán”.
“Lo que está en juego es el futuro de la región, son comunidades que quieren vivir en paz fuera de la amenaza del régimen iraní. La gravedad de la situación exige claridad, responsabilidad y un compromiso firme con la defensa de la seguridad”, agrega el comunicado.
Recuerda que durante décadas el régimen iraní ha contribuido a la desestabilización regional mediante el financiamiento y respaldo a grupos armados no estatales y el desarrollo de un programa nuclear que genera profunda alarma internacional.
“Hoy no solo Israel enfrenta ataques y amenazas; países como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Irak, Bahréin, Kuwait y Qatar también han sufrido el impacto directo de esta política de agresión”, explica B’nai B’rith.
“Al mismo tiempo, es imprescindible no perder de vista lo que ocurre puertas adentro de Irán, restricciones sistemáticas a libertades fundamentales, represión de la disidencia y un alto costo humano para millones de ciudadanos que aspiran legítimamente a vivir en libertad y dignidad”, agrega el comunicado de la organización B’nai B’rith Uruguay.
“Sostener una posición clara frente a estas dos dimensiones -la represión interna y la desestabilización externa- es una responsabilidad ética”, subraya.
“En medio de la incertidumbre, mantener claridad de propósito y compromiso con la libertad es esencial. La historia nos recuerda que, incluso en momentos de peligro, la oscuridad no prevalece”, concluye el comunicado.
Retaliación
Después del discurso de Netanyahu, el jefe del Consejo Superior de Seguridad Nacional iraní, Ali Larijani, afirmó que Teherán dará una “lección inolvidable” a Estados Unidos e Israel.
Los Guardianes de la Revolución anunciaron ataques contra el Ministerio de Defensa y bases militares en Israel, cuyo ejército reportó “varios puntos de impacto” por disparos de misiles.
En Irán, la Media Luna Roja dio cuenta de al menos 201 muertos y 747 heridos por los ataques israelíes y estadounidenses que, según esta organización, habrían afectado 24 de las 31 provincias del país.
Las autoridades iraníes llamaron a los 10 millones de habitantes de Teherán a evacuar la capital e informaron de 85 muertos en un ataque contra un colegio para niñas en el sur del país, un saldo que la AFP no pudo verificar.
En Israel, periodistas de AFP escucharon explosiones en Jerusalén y en otras ciudades como Tel Aviv. Pero Irán no se limitó al Estado hebreo.
Tras el ataque de Estados Unidos a Irán ayer, que habría causado decenas de muertos en territorio iraní, se registraron explosiones en varias ciudades del Golfo, donde hay bases estadounidenses, y muchos países de la región han cerrado su espacio aéreo. El número de muertos por los ataques iraníes aún son contradictorios, según las fuentes.
Los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico iraní, anunciaron una “primera oleada de ataques masivos” contra Israel.
El jefe de la diplomacia iraní calificó de “objetivos legítimos” todos los lugares implicados en operaciones contra Irán. También precisó en su entrevista a NBC que los ataques lanzados en represalia están dirigidos a las bases estadounidenses en el golfo Pérsico. De hecho, durante la jornada, los Guardianes de la Revolución anunciaron el lanzamiento de varias rondas de misiles “contra bases estadounidenses” en la región.
Hubo explosiones en Riad y Abu Dabi, y las bases estadounidenses en Manama y Doha fueron blanco de ataques.
Emiratos Árabes Unidos y Catar afirmaron haber repelido ataques contra su territorio y Jordania declaró haber derribado dos misiles balísticos dirigidos contra el reino.
En Irak, un bombardeo contra la base militar de Jurf al Sakher (sur), que alberga a un grupo proiraní, mató a por lo menos dos combatientes, según fuentes cercanas al grupo armado terrorista Kataeb Hezbolá. En el sur de Siria, la caída de un misil iraní causó cuatro muertos, según Damasco.
El emir de Catar, jeque Tamim ben Hamad al-Thani, y el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, pidieron que las partes vuelvan a la mesa de negociaciones. Pero el hijo del último sah de Irán, derrocado en 1979 por la revolución islámica, espera la “victoria final” contra el régimen de los ayatolás para “reconstruir Irán”.
Varios países de todo el mundo se han expresado para evitar extensión del conflicto.
La historia del máximo líder iraní
El líder supremo iraní, Alí Jamenei, ha sido el guía del país persa desde que fue nombrado en 1989, hace ya casi 37 años, en los que mantuvo siempre en el punto de mira los “enemigos” de la nación, principalmente Estados Unidos. Fue, además, el comandante supremo de las Fuerzas Armadas y con un poder absoluto, ya que sus seguidores controlan las principales instituciones como el Poder Judicial y el Parlamento. Ante el temor de que fuera asesinado o apartado del poder, Jameneí nombró hace una semana a algunos líderes políticos iraníes como posibles administradores de Irán, entre los cuales se encuentra el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Lariyani.
Nació el 16 de julio de 1939 en la ciudad de Mashad (cerca de la frontera iraní con Afganistán) en el seno de una familia de religiosos chiíes que le enseñaron a llevar una vida sencilla y humilde. Desde comienzos de los sesenta, fue activista del movimiento islámico contrario al Shah Reza Palhevi y participó en el levantamiento armado contra su régimen en 1963.
En 1964, regresó a Mashad y desde entonces hasta el triunfo de la Revolución en 1979 fue encarcelado varias veces por la policía política del Sha. A partir de 1978 se dedicó a la actividad revolucionaria y participó en el derrocamiento del Sha en febrero de 1979 que llevó a los ayatolás al poder.
Formó parte del Consejo de la Revolución, órgano creado tras la revolución.
En junio de 1998, por primera vez desde la caída del Sha, se produjeron protestas universitarias para pedir la separación de lo político y lo religioso. La situación se agravó a raíz de la cruzada que emprendió el estado hebreo el 13 de junio de 2025 con bombardeos a las instalaciones nucleares iraníes y los asesinatos selectivos de los principales altos cargos del Ejército y la Revolución y varios científicos, con el fin de impedir la obtención por parte de Teherán de la bomba nuclear. EFE
Con información de EFE y AFP