Ni collar decimonónico, ni rubíes como puños, ni zafiros tintados, ni origen árabe, ni tampoco una joya europea. “Concluir eso con una imagen es un disparate”. Dos expertas de la industria, una expresidenta de una de las casas de subastas más importantes del mundo y una gemóloga y tasadora del Instituto Gemológico Español coinciden en lo que muchos sospechaban: “Las joyas de Zapatero pueden valer desde 25 euros a millones”. Y regresan a los especuladores al mismo punto, a la imaginación. El proceso de tasación de unas piedras preciosas es tan complejo que incluso después de una inspección exhaustiva, el informe del laboratorio ha dado malísimas noticias. “Imagínese entonces diciendo algo solo con unas fotos de mala calidad”, apunta la experta de la casa de subastas, que prefiere no dar su nombre por no comprometer a la institución.
A las 8.35 del martes 19 de mayo, los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía entraron en la oficina de José Luis Rodríguez Zapatero en la calle Ferraz, en Madrid, la misma donde se encuentra la sede del PSOE, y además de ordenadores, carpetas con nombres de las empresas investigadas, discos duros, documentos —lo esperable en estos casos— hallaron otro tipo de indicios que han abierto nuevas incógnitas en un caso contra el expresidente ya de por sí complejo, con ramificaciones en China y Venezuela. Se trata de decenas de piezas de joyería: pendientes, brazaletes, collares, anillos, relojes. Y estas fotos de las joyas de la familia, sin un papel que confirme si valen un euro o un millón, se han convertido en el centro del debate mediático.
“¿Y si valen una millonada?“, se preguntaban en algunas tertulias de radio y televisión este martes, un día después de que se difundieran las imágenes contenidas en el sumario del caso. La Policía solo ha aclarado que pedirán a un experto joyero una valoración “inicial” de las joyas, pues había algunas estimaciones altísimas de si las piedras que sostenía una cadena de supuestos brillantes eran zafiros o rubíes. Si de pronto, las joyas de la familia de Zapatero y su esposa, y de regalos de viajes, según han señalado desde entorno del exmandatario, eran el botín definitivo para apuntalar la trama. Mientras algunos joyeros hacían estimaciones, la gemóloga y tasadora de uno de los laboratorios más reconocidos en España y Europa para este tipo de procesos, el Instituto Gemológico Español, Lola Fernández Renes, se llevaba las manos a la cabeza.
En las imágenes que la UDEF incorporó al sumario se observa un juego de tres pendientes, tres anillos, tres pulseras y tres collares del mismo estilo con una piedra oscura en el centro y decenas de brillantes alrededor. Además, hay algunos relojes, pendientes y collares de bolas blancas que pueden ser perlas, quién sabe si cultivadas o quizá naturales. Los agentes pidieron acceder a la caja fuerte y, como inicialmente no pudieron, llamaron al Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT) que es una unidad policial especializada en lugares de difícil acceso, búsqueda y apertura de habitáculos, paredes, suelos o cajas fuertes. El abogado pidió entonces, según el acta, poder hacer una llamada y acudió una persona de confianza con una llave que permitió finalmente abrir la caja sin que tuvieran que intervenir.
“No siempre es lo que parece. Para tasar una pieza es importantísimo tenerla en la mano y comprobar parámetros de valor, vamos, lo que examinamos para establecer una tasación”, explica a este diario desde el otro lado del teléfono. Esto es, según enumera, saber de qué metales está compuesta la joya, si tiene o no firma, si tiene un estilo histórico determinado o no, la hechura (la forma en la que está hecha) y las gemas que contiene, si son naturales, determinar los parámetros de calidad. “Todo se debe analizar en un laboratorio gemológico y es muy importante acompañar las valoraciones de certificados. Sin esos elementos, la valoración es una mera especulación y tiene más que ver con otro tipo de propósitos”, añade.
Cuando Fernández se refiere a especulación, concreta en que unas gemas incluso siendo naturales, como los zafiros o los rubíes, pueden triplicar o cuadruplicar su valor dependiendo de si han sido sometidas a algún tipo de tratamiento. Es decir, ni siquiera si se garantiza si una de las piedras de esos collares de la caja fuerte son reales, podrían estimar el valor con una simple imagen. “Uno de esos collares más complejos con unas gemas aparentemente grandes pueden ser sintéticas y que se quede en lo que pesa el oro: quizá unos 12.000 euros. Pero de pronto, las gemas son de valor elevado y pueden costar 60.000 euros. O pertenecer a una colección o casa de joyería con relevancia y se multiplica por tres”, precisa. “La graduación de las gemas es de una complejidad bárbara”, añade.
“El margen de error es demasiado amplio”, insiste la tasadora y coincide con la opinión de la experta de la casa de subastas. Las dos señalan que el estilo aparente de las joyas no parece que tenga ninguna peculiaridad. “Son joyas clásicas que se han reproducido durante toda la historia de la joyería”, apunta Fernández. La experta de la casa de subastas apunta a que quizá son de los años 50 o 60, solo por su apariencia, pero aun así reconoce que no se atrevería a afirmarlo con rotundidad. “Y sobre si son de origen europeo o árabe es imposible determinarlo. En Oriente Medio también han copiado el estilo europeo”, advierte.
Por su parte, la experta de la casa de subastas repite que la tasación es un proceso meticuloso que en ningún caso se puede resolver con una fotografía. Sí se puede cribar con una “inspección ocular”, es decir, un experto joyero o gemólogo que pueda ver de manera directa la joya y decidir de un vistazo si es auténtica o merece la pena ser analizada. “Esto no es como un piso que se sabe el metro cuadrado lo que cuesta”, apunta.
Uno de los problemas que plantean estas piezas es que no hay, al menos no consta en el sumario ni el entorno lo ha mencionado, un papel que tase su valor ni su procedencia, aunque un portavoz de Zapatero, Luis Arroyo, haya declarado en su nombre que se trata de una herencia de la familia de su esposa, Sonsoles Espinosa —y de regalos de viajes— y que también “un experto”, sin dar más detalles, estimó un valor de entre 30.000 a 60.000 euros por esas joyas, aunque no han hecho referencia a ningún documento que lo acredite.
Sobre ese punto, la experta reconoce que es muy habitual: “Una joya nunca tiene escritura de propiedad. Hay quien tiene las facturas, pero en general, las joyas son un regalo, un regalo de pedida, por ejemplo, y una factura es una ordinariez. Tampoco el papel de la subasta”. Lo que se suele hacer para determinar la propiedad, explica, es buscar fotografías antiguas de la familia, porque en los testamentos no se suelen valorar oficialmente. “Aunque legalmente así debe de ser, en la práctica no se hace”.
El valor de las joyas es, de momento, un misterio. Pero independientemente del valor de un posible rubí o zafiro natural, la experta apunta a otro criterio que se escapa a los tasadores y gemólogos: “En las joyas, la historia o la procedencia le da un valor añadido. Y quién sabe, si la historia del botín de Zapatero se convierte algún día en un fetiche”. Elena Reina - El País de Madrid