Elecciones en Israel el martes: lo que puede pasar con el primer ministro Netanyahu, partidos opositores y los árabes

La Plaza de los Rehenes en Tel Aviv se llenó de gente ayer, que reclamó un cambio de gobierno. El Knéset (Parlamento israelí) cuenta con 120 diputados y requiere 61 para alcanzar la mayoría.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu (centro), habla en el mercado Ben Yehuda durante una visita de campaña en Jerusalén el 22 de octubre de 2026. Israel acudirá a las urnas el 27 de octubre en sus primeras elecciones desde el ataque liderado por Hamás el 7 de octubre de 2023, en lo que se considera un referéndum sobre el primer ministro. (Foto de JOHN WESSELS / AFP)
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu (centro), habla en el mercado Ben Yehuda durante una visita de campaña en Jerusalén.
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El bloque opositor encabezado por Gadi Eisenkot obtendría 54 escaños en las elecciones israelíes del próximo martes, frente a los 50 de la coalición del primer ministro, Benjamín Netanyahu, según la última media de sondeos, que deja en manos de las formaciones árabes la posibilidad de inclinar la balanza parlamentaria.

La Knéset (el Parlamento israelí), cuenta con 120 diputados y requiere 61 para alcanzar la mayoría absoluta. Ninguno de los dos bloques llegaría por sí solo a esa cifra, mientras que los partidos y listas situados fuera de ambos sumarían 16 escaños, según la media de las encuestas de los canales de televisión israelíes 11, 12 y 13.

La formación centroderechista Yashar! (¡Recto!), liderada por Eisenkot, sería la más votada, con una proyección de 22,3 escaños, por delante del Likud de Netanyahu, al que se atribuyen 20. Beyachad (Juntos), encabezado por Naftalí Bénet, obtendría 14,3 diputados, mientras que Los Demócratas, liderado por Yair Golán, sumaría 9,3 e Israel Beitenu, la formación nacionalista y laica de Avigdor Líberman, alcanzaría 8.

En el bloque de Netanyahu, el partido ultraderechista de Otzma Yehudit (Poder Judío), liderado por el ministro de Seguridad Nacional y colono, Itamar Ben Gvir, obtendría 8 escaños. Sus aliados ultraortodoxos de Judaísmo Unido de la Torá (UTJ) y Shas lograrían 7,7 y 7,3 diputados, respectivamente, mientras que el partido de extrema derecha Sionismo Religioso, encabezado por el ministro de Finanzas y también colono Bezalel Smotrich, sumaría 7.

El principal desafío para Eisenkot sería transformar la ventaja de su bloque en una mayoría parlamentaria. Para alcanzar los 61 escaños necesitaría al menos siete diputados adicionales, lo que situaría a las formaciones árabes en una posición decisiva si no logra otros apoyos suficientes entre las listas no alineadas.

La Lista Conjunta, que agrupa a formaciones árabes, obtendría 9 escaños según las últimas encuestas, mientras que Raam, liderado por Mansur Abás, alcanzaría 5,7. Ambos sumarían cerca de 15 diputados, suficientes para proporcionar al bloque opositor una mayoría numérica. Ese apoyo, sin embargo, no está garantizado. La disposición de las formaciones árabes a respaldar un Ejecutivo encabezado por Eisenkot y la voluntad de los partidos que integran su bloque de aceptar ese apoyo serán determinantes en las negociaciones posteriores a las elecciones.

Las proyecciones también atribuyen 1,3 escaños a Los Reservistas, una formación derechista situada fuera de los dos bloques principales, mientras que Amja Yisrael, del también derechista Ofer Winter, no obtendría representación. La distribución final dependerá de qué partidos superen el umbral electoral del 3,25 % de los votos válidos necesario para entrar en la Knéset.

Protestas

Primero llegaron las banderas israelíes, los voluntarios y las familias con sus hijos. Después, los recortes de cartón con los rostros de las víctimas del 7 de octubre de 2023. Poco a poco, la Plaza de los Rehenes de Tel Aviv se llenó hasta los topes, mientras miles de israelíes reclamaban un cambio de Gobierno y una investigación estatal sobre los fallos que llevaron a la masacre. “’¡Tikvá!’” (”¡Esperanza!”), gritaban los asistentes, que ayer sábado, a tres días de las elecciones generales, convirtieron el duelo en una reivindicación política contra el Gobierno de Benjamín Netanyahu.

La movilización fue convocada por las familias de las víctimas y los secuestrados.

EFE

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