El estrecho de Ormuz, una de las principales arterias del comercio energético global por la que históricamente circula cerca de una quinta parte de los hidrocarburos del mundo, permanece prácticamente paralizado en medio de la guerra en Medio Oriente. La escalada comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán. Desde entonces, Teherán respondió con ataques contra intereses estadounidenses en la región y limitó el tránsito por el estrecho, lo que agravó la disrupción en una vía clave para el suministro global.
En los últimos días, la escalada impactó directamente sobre infraestructura energética estratégica. Este miércoles, Israel atacó el yacimiento de gas South Pars, en Irán —el mayor del mundo—, mientras que Teherán respondió con un ataque contra la planta de gas natural licuado de Ras Laffan, en Qatar, la mayor instalación de este tipo a nivel global.
Los ataques en el Golfo desde el comienzo de la guerra, sumados a la paralización del tránsito, elevaron el riesgo sobre el suministro energético mundial y dispararon los precios del petróleo a un nivel que no se veía desde 2022, cuando Rusia lanzó su invasión en Ucrania.
Estas son los principales datos y cifras del bloqueo:
Caída del 97% del transporte marítimo
El tráfico a través del estrecho ha caído un 97% respecto a antes de la guerra, según un análisis del grupo de inteligencia marina Windward. El estrecho registra normalmente unos 120 tránsitos diarios, pero solo hubo 77 en las dos semanas siguientes al estallido del conflicto, según la publicación especializada del sector naviero Lloyd's List.
Además, unos 20.000 marinos están afectados por el bloqueo, según la Organización Marítima Internacional (OMI). A ello hay que sumar pasajeros de cruceros, trabajadores portuarios y personal de instalaciones en alta mar. La OMI estima que al menos 3.000 buques se encuentran en la zona, incluyendo dos tercios de "grandes buques comerciales dedicados al comercio internacional".
Por otro lado, el combustible para barcos subió un 87% desde el inicio de la guerra, según un informe del banco HSBC del 14 de marzo.
El petróleo se dispara
El precio del Brent llegó a subir un 10% este jueves antes de moderarse a un alza del 3,1%, hasta los 110,67 dólares por barril. La volatilidad refleja el impacto directo de los ataques a infraestructura energética en el Golfo y el riesgo de una disrupción prolongada en la oferta global.
Estados Unidos evalúa levantar algunas sanciones que le impuso al propio petróleo iraní, dijo el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Analistas advierten que el alivio de las sanciones corre el riesgo de beneficiar a Teherán, pero algunos estiman que podría ser una forma de sumar apoyos a una coalición para reabrir el estrecho de Ormuz. Bessent estimó que hay unos 140 millones de barriles de petróleo iraní en alta mar, lo que equivale a unas dos semanas de suministro que habrían ido a China.
Aunque el levantamiento de las sanciones pueda "parecer contraproducente", Washington podría considerarlo "un precio que vale la pena pagar" si ayuda a que China ejerza cierta presión sobre Irán, señala el el economista de ING James Knightley.
Washington ha tomado otras medidas recientemente para intentar contener los precios. A principios de este mes, también permitió temporalmente la venta de petróleo ruso sancionado ya en alta mar. el miércoles suspendió durante 60 días la prohibición de que embarcaciones con bandera extranjera transporten carga entre puertos estadounidenses.
En tiempos de paz, cerca de una quinta parte del crudo y del gas natural licuado del mundo pasa por esa vía.
Puertos clave
Entre los puertos estratégicos iraníes en la zona destacan Bandar Abbas y Khark Island. El primero, en la costa sur de Irán, funciona como el principal hub logístico del país: maneja contenedores, carga general y bienes de importación, incluyendo productos sensibles o bajo sanciones. Su infraestructura incluye el complejo portuario Shahid Rajaee, el más importante para el comercio exterior iraní, y aunque su afectación interrumpe sobre todo el comercio general, su paralización puede complicar la redistribución interna de mercancías.
En tanto, Khark Island se ubica en el Golfo Pérsico y concentra la mayor parte de las exportaciones de petróleo de Irán. Sus terminales de carga y tanques de almacenamiento manejan volúmenes masivos de crudo, por lo que un ataque o bloqueo en Khark puede afectar directamente la capacidad de exportación del país, mientras que Bandar Abbas impacta más en el comercio general.
A continuación, las cifras del tipo de carga que concentran estos puertos, divididas en carga general, petrolero, portacontenedores, graneleros (sólidos secos) y ro-ro (roll-on/roll-off, buque para vehículos rodantes).
Incidentes de seguridad
Desde el 1 de marzo de 2026, 21 buques comerciales, incluidos diez petroleros, han sido atacados o han notificado incidentes en el golfo, el estrecho de Ormuz o el golfo de Omán, según la agencia británica de seguridad marítima UKMTO.
Si se incluyen otros tipos de buques, hay que sumar cuatro ataques reivindicados por la Guardia Revolucionaria iraní pero que no fueron confirmados por las autoridades internacionales.
Además, desde que comenzó el conflicto, al menos ocho marinos o trabajadores portuarios han muerto en incidentes en la región, según la OMI. Otros cuatro siguen desaparecidos y diez resultaron heridos.
Mapas y gráficos: Faustina Bartaburu
Con infomración de AFP