Al nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei, no se le ha visto desde que fue nombrado la semana pasada, seguramente porque fue herido al inicio de la guerra, pero también porque representa un objetivo prioritario para Estados Unidos e Israel.
El nuevo jefe del Estado iraní está “sano y salvo”, afirmó en Telegram ayer miércoles Yusef Pezeshkian, hijo del presidente Masud Pezeshkian y asesor del régimen. Esta declaración es la primera que hace un responsable iraní al respecto, tras varios días de rumores sobre la suerte de Mojtaba Jamenei.
El ayatalá no ha aparecido en público ni ha hecho declaraciones a los medios desde que fue elegido el domingo para suceder a su padre, Alí Jamenei, que murió en los bombardeos de Estados Unidos e Israel el primer día de guerra, el 28 de febrero. El nuevo líder religioso de 56 años habría resultado herido durante el bombardeo que mató a su padre, su madre y su esposa. Sin embargo, no se sabe nada sobre la gravedad de las heridas.
El embajador iraní en Chipre, Alireza Salarian, confirmó ayer miércoles al diario The Guardian que Jamenei “resultó herido en ese bombardeo” y apuntó que “cree” que “está en el hospital, porque está herido”.“He oído que tiene heridas en las piernas, la mano y el brazo”, comentó.
Según el diario The New York Times, que citó a tres funcionarios iraníes, Jamenei tendría heridas “sobre todo en las piernas” pero “está a salvo en un lugar de alta seguridad, aunque con posibilidades de comunicación limitadas”.
Aunque de momento no se le haya visto, su cara está presente en numerosos carteles y pancartas en las calles de Teherán. En una de ellas, se le ve recibiendo simbólicamente la bandera nacional de manos de su padre, Alí, bajo la mirada del fundador de la república islámica, Ruhollah Jomeini.
Pero los gritos “¡Muerte a Mojtaba!”, lanzados por la noche por vecinos anónimos desde las ventanas, ponen de manifiesto el repudio de muchos iraníes.
En las redes sociales, algunos iraníes se preguntaban, en tono de broma: “¿dónde está?”, especulando sobre lugares donde podría haberse escondido para escapar a las bombas.
Emile Hokayem, del International Institute for Strategic Studies, radicado en Londres, declaró que supone que Jamenei “permanecerá en un búnker durante mucho tiempo porque vio lo que le pasó a su padre, a su esposa, a su madre: todos muertos”.
“Eliminarlo rápidamente seguramente sea una prioridad israelí. Pues, si sobrevive, se convierte en un tótem, un testimonio de la resiliencia del sistema”, apuntó el experto.
Entretanto, el poder está personificado por otros dirigentes, como el jefe Consejo Superior de Seguridad de Irán, Alí Larijani. AFP