De qué se trata del “Escudo de las Américas” que creó el presidente Trump y por qué Uruguay no está presente

El mandatario republicano formó una coalición militar en esta región, que también activa apoyos políticos y económicos de los países con la administración estadounidense.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, desembarca del Air Force One en la Base Aérea de Dover para asistir a un traslado digno el 7 de marzo de 2026 en Dover, Delaware.
Mensaje. “Acordamos usar fuerza militar letal para destruir estos siniestros carteles y sus redes terroristas”, apuntó el presidente Trump.
Foto: AFP fotos

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, formalizó ayer sábado la creación de una coalición militar junto a presidentes latinoamericanos de derecha para derrotar a los carteles, en la que no participa México -tampoco fueron invitados Brasil, Colombia, Uruguay, entre otros- en medio de la tensión por un posible ataque estadounidense contra el narcotráfico en territorio mexicano. El líder republicano presentó el llamado ‘Escudo de las Américas’ durante una cumbre con doce aliados ideológicos de la región en el Trump National Doral Miami, un resort con campo de golf propiedad del mandatario.

La esencia del acuerdo, dijo Trump, es “el compromiso de usar fuerza militar letal para destruir” a los carteles: “De una vez por todas, nos desharemos de ellos. Necesitamos su ayuda. Solo tienen que decirnos dónde están”, expresó.

Participaron en el encuentro los presidentes de Argentina, Javier Milei; Bolivia, Rodrigo Paz; Costa Rica, Rodrigo Chavez; República Dominicana, Luis Abinader; Ecuador, Daniel Noboa; El Salvador, Nayib Bukele; Guyana, Irfaan Ali; Honduras, Nasry ‘Tito’ Asfura; Panamá, José Raúl Mulino; Paraguay, Santiago Peña, y la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar. También el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien será investido el próximo miércoles.

Exclusiones

A la cumbre no fueron invitados los líderes progresistas de las dos mayores economías latinoamericanas, Brasil y México, ni de Colombia, un histórico aliado de Washington en la lucha contra el narcotráfico. Tampoco se menciona a Uruguay, entre otros.

Durante su discurso, Trump criticó a México, país que definió como el “epicentro de la violencia de los carteles” y, aunque dijo que la presidenta, Claudia Sheinbaum, es “muy buena persona y tiene una voz hermosa”, enfatizó en que no le haya permitido a Estados Unidos atacar militarmente a los narcos en territorio mexicano.

Tras el ataque de Estados Unidos en Venezuela que resultó en la captura de Nicolás Maduro, quien afronta cargos por narcotráfico en Nueva York, Trump ha deslizado la idea de bombardear a los carteles en México, a los que catalogó como grupos terroristas, algo que Sheinbaum rechaza de plano para defender la soberanía nacional. Sin embargo, ambos países mantienen cooperación de seguridad como se demostró durante el operativo mexicano en el que fue abatido el líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, el capo mexicano del narcotráfico más buscado por ambos países, con ayuda de inteligencia estadounidense.

Presión sobre Cuba

El encuentro de Miami se produce en medio de la guerra contra Irán lanzada hace una semana por Trump junto a Israel, que derivó en la muerte del ayatolá Alí Jameneí, y en medio de las crecientes tensiones entre Washington y La Habana por el bloqueo energético impuesto a la isla. Aunque afirmó que ahora mismo está centrado en Irán, Trump subrayó ante sus aliados que el castrismo en Cuba está en “sus últimos momentos de vida” y que “pronto” llegará un cambio para la isla, que tendrá “una gran vida nueva”. Según el estadounidense, él mismo y su secretario de Estado, Marco Rubio, están liderando las negociaciones con el Gobierno de La Habana después de que Washington anunciara aranceles para quienes suministren petróleo a la isla, un bloqueo energético que ha agravado la crisis social y económica del país caribeño.

“El Escudo”

El ‘Escudo de las Américas’ estará supervisado por Kirsti Noem, recientemente cesada como secretaria de Seguridad Nacional.

Su creación coincide con el objetivo plasmado en la estrategia de seguridad de Trump de convertir a Latinoamérica en una esfera de influencia de Washington, recuperando la llamada Doctrina Monroe, el principio de política exterior proclamado en 1823 bajo el lema “América para los americanos”. Una de las grandes preocupaciones de Trump es precisamente la influencia de China en la región, que en la última década ha multiplicado su comercio e inversiones en Latinoamérica.

Trump, que ha presionado al Canal de Panamá para que se desvinculara de empresas de Hong Kong y sancionó a funcionarios chilenos por la posible construcción de un cable de fibra óptica con China, advirtió en la cumbre que “no permitirá la influencia extranjera”. Dejó claro, no obstante, que no tiene ningún interés cultural en Latinoamérica, pues les dijo a los mandatarios que no tiene voluntad ni tiempo para aprender su “maldito idioma”, un aparente desprecio al español que provocó algunas risas de los asistentes.

Trump afirmó que “los líderes de esta región han permitido que grandes franjas de territorio en el hemisferio occidental queden bajo el control de pandillas transnacionales (...) No vamos a permitir que eso ocurra. Vamos a ayudar”, añadió el mandatario republicano.

“¿Quieren que usemos un misil? Son extremadamente precisos. ¡Piu! Lo mandamos directo a la sala de estar y se acabó el miembro del cártel”.

“Durante demasiado tiempo las mafias creyeron que América era su territorio. Que podían cruzar fronteras, mover droga, armas y violencia sin consecuencias. Ese tiempo se les ha acabado”, escribió por su parte Noboa en X. La mayoría de los invitados comparte la preocupación de Washington por el auge del crimen organizado en el continente, un fenómeno que afecta a países que hasta hace poco se consideraban bastante seguros, como Chile y Ecuador, explica Irene Mia, experta sobre América Latina en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés).

Buena relación

Apoyo político y económico en juego

Más allá de su afinidad ideológica con Trump, algunos de los mandatarios han sabido aprovechar su buena relación con Trump.

El hondureño Nasry Asfura recibió, por ejemplo, un apoyo clave del presidente estadounidense en las elecciones del año pasado, y en el caso de Milei, su buena sintonía con Trump facilitó que Estados Unidos otorgara un apoyo por 20.000 millones de dólares a Argentina mediante un canje de divisas en 2025. Pero esta coalición de gobiernos afines plantea interrogantes sobre su alcance y durabilidad, según analistas.

Según algunos expertos, las propuestas de Washington para América se basan en una agenda puramente negativa, en la medida en que las relaciones generalmente se reducen a las amenazas que representa la región para la seguridad estadounidense: la migración y el crimen organizado.

Asimismo, señalan que, a pesar de esta aparente buena sintonía entre los gobiernos derechistas del continente y Washington, el apoyo de esos países “es bastante frágil debido a la relación problemática” entre América Latina y Estados Unidos. Apuntan que se trata de un equilibrio muy delicado saber si la población aprobará la política de Trump y hasta cuándo, además de haber otros factores en juego como la imposición de aranceles en materia comercial a los países de la región y del resto del mundo.

Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, pidió ayer sábado a la población mantener “la cabeza fría” ante los señalamientos de Trump de que “México es el epicentro de la violencia de los carteles” durante la cumbre celebrada en Miami con aliados ideológicos de la región. “Lo vemos el lunes, el lunes. Cabeza fría”, afirmó. EFE

Con información de EFE y AFP

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