Choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad estallaron ayer domingo en la ciudad suiza de Ginebra durante una protesta contra la celebración esta semana de la cumbre del G7 en la localidad fronteriza de Evian, en la vecina Francia.
En paralelo, el presidente francés Emmanuel Macron -anfitrión del evento- llegó por la tarde a la urbe alpina, situada a unos 40 kilómetros al noroeste de Ginebra, tras reunirse previamente en la sureña Niza con el primer ministro indio, Narendra Modi, invitado a la cumbre.
En la víspera al foro, unas 20.000 personas -según la policía- marcharon en medio de un fuerte dispositivo de seguridad por las calles de la capital suiza convocadas por la coalición “No-G7”, coreando consignas anticapitalistas, propalestinas, feministas y a favor de la acción climática. Si bien la manifestación comenzó de manera pacífica, empezó a descontrolarse a última hora de la tarde.
Pequeños grupos de manifestantes -muchos vestidos de negro y con el rostro cubierto- lanzaron botellas, piedras, trozos de cemento y petardos contra las fuerzas de seguridad, que respondieron con gases lacrimógenos. También resultaron atacados varios edificios, entre ellos el de PricewaterhouseCoopers y la sede de la Unión Internacional de Telecomunicaciones. Según la policía, los escaparates del Banco del Lemán y de Raiffeisen también sufrieron daños.
La fuerza pública estimó que unos 600 manifestantes eran miembros del “Black Bloc”, una práctica de protesta política que consiste en agruparse en las manifestaciones o durante acciones de desobediencia civil en un bloque unido, visible y móvil. Al final del día, seguían produciéndose enfrentamientos a distancia con algunos grupos, en medio de densas nubes de humo provocadas por los disparos de gases lacrimógenos.
La coalición “No-G7”, formada por unas 200 asociaciones, organizaciones y sindicatos, pidió una “respuesta internacionalista” a las políticas promovidas por los líderes del G7, que inician hoy lunes su reunión anual de tres días en la vecina Evian.
La cumbre será el primer reencuentro transatlántico desde que estalló la guerra contra Irán en febrero.
El foto reúne a los líderes de Alemania, Reino Unido, Canadá, Francia, Italia, Japón y Estados Unidos, junto con invitados de otros países, entre ellos Brasil e India.
Las autoridades suizas, que autorizaron la marcha en Ginebra, habían desplegado un importante dispositivo de seguridad para contener cualquier desborde y evitar que se repita la violencia ocurrida en una cumbre similar en 2003.
Todas las salidas de las calles por donde se había previsto que pasara la manifestación estuvieron fuertemente resguardadas por las fuerzas del orden para evitar que los manifestantes se dirigieran al centro de la ciudad, donde se encuentran las principales calles comerciales que en los últimas días se convirtieron en una sucesión de vitrinas cubiertas con planchas de madera para protegerlas.
Persiste el recuerdo de la violenta marcha contra el G8 (en ese entonces Rusia formaba parte) de 2003, que también fue en Évian, aunque la manifestación en ese entonces se desarrolló igualmente en Ginebra, donde hubo cuantiosos daños materiales provocados por grupos extremadamente violentos.
En este clima, literalmente acorazada con un férreo despliegue de seguridad, Évian recibe entre hoy lunes y el miércoles a los líderes del G7, y a otros ocho invitados, con la urgencia de analizar las novedades sobre la guerra en Irán, implicar más a Donald Trump en el apoyo a Ucrania y reequilibrar juntos los desajustes macroeconómicos mundiales.
Son los tres grandes temas en la agenda de una cumbre que se celebra en un contexto internacional considerado especialmente tenso.
Esta es la primera ocasión en la que se reúnen los líderes de Estados Unidos, Francia, Canadá, Alemania, Italia, Reino Unido y Japón, así como de las instituciones de la Unión Europea, tras la guerra contra Irán que derivó en el cierre del estrecho de Ormuz, responsable en parte de los desequilibrios macroeconómicos.
La voluntad de Trump de apaciguar Medio Oriente queda patente también en su agenda en Évian, donde además de con el anfitrión Macron -quien le agasajará el miércoles con una cena en el Palacio de Versalles3, tiene previstas bilaterales con los líderes de Egipto, Catar y Emiratos Árabes Unidos, así como con la India.
Lo que quieren sus socios del G7 es asegurarse de que pueden definir con Trump objetivos comunes para desescalar también la guerra en Gaza y Líbano. AFP, EFE