El régimen comunista de Cuba anunció ayer miércoles la apertura a los privados de amplios sectores, semanas después de que el Parlamento aprobara un paquete de medidas a favor de la economía de mercado. Distribución de gasolina, servicios farmacéuticos y ópticos, residencias de ancianos, terminales de pasajeros y carga, instalaciones portuarias, importación de vehículos, energías renovables, y operaciones petroleras y mineras, están ahora abiertas al sector privado, según comunicados oficiales del régimen.
La atención sanitaria seguirá siendo una “responsabilidad del Estado” y “la actividad médica (...) continúa garantizada a la población cubana con servicios hospitalarios gratuitos”, precisaron los medios estatales. La educación también continúa siendo competencia del sector público, aunque con una apertura para guarderías, clases de idiomas y tutorías.
Otros sectores que permanecen bajo control estatal incluyen los medios de comunicación, las telecomunicaciones, la seguridad y la defensa, así como la industria del tabaco. Al anunciar las reformas, el gobierno también aseguró que aceleraría la aprobación de las pequeñas y medianas empresas que autorizó en 2021.
Además de esta apertura al sector privado, Cuba va a eliminar en las próximas semanas 92.000 puestos de trabajo público en salud, educación, cultura y deporte, informó ayer miércoles a la Asamblea Nacional del Poder Popular el primer ministro, Manuel Marrero.
La decisión, incluida dentro del paquete de reformas para liberalizar y descentralizar la devastada economía cubana, es un “primer paso” en la aplicación de la Ley de Organización de la Administración Central del Estado, que va a suponer la desaparición de varios ministerios. Marrero explicó que los puestos de trabajo afectados por esta reducción estaban en su mayoría vacantes en la actualidad.
Cuba se encuentra sumida en una grave crisis desde hace seis años, periodo en el que el producto interno bruto (PIB) de la isla se ha contraído un 15%, según cifras oficiales. La situación se ha agravado de forma marcada a partir de enero pasado, cuando Estados Unidos redobló las presiones sobre el país. El gobierno estadounidense busca con su política de máxima presión una serie de cambios políticos y económicos en la isla. AFP, EFE