El regreso del príncipe Enrique a Reino Unido, anunciado el miércoles por la noche por la prensa británica, deja varios interrogantes abiertos, seis años después de que su partida a Estados Unidos provocara una ruptura con la familia real.
Enrique (41), y su esposa Meghan (45), que residen en California tras romper lazos con la familia real británica en 2020, regresarían pronto con sus dos hijos a vivir a Reino Unido. Varios medios, entre ellos la BBC, informaron que los dos hijos de la pareja, Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5, están matriculados en un colegio británico para el inicio del curso escolar en septiembre.
Aunque nada parece definitivo, la decisión de la pareja de matricular a sus hijos en un colegio británico -aún no se sabe cuál- da una idea de que su plan es quedarse en el país a largo plazo.
“Si se confirma (su regreso), la atención pública y mediática volverá a centrarse en los conflictos y cuestiones que originalmente provocaron su salida”, comenta a AFP Nathalie Weidhase, profesora en la Universidad de Surrey, especializada en cultura de la celebridad y la monarquía británica.
Entrando en esas cuestiones, la profesora cita “el racismo que ha sufrido Meghan Markle y las consiguientes preocupaciones por su seguridad”, así como “los conflictos familiares que se agravaron tras la publicación de la autobiografía de Enrique, En la sombra, en la que hizo públicos varios episodios familiares privados y hasta entonces desconocidos”.
La pareja, según las informaciones de prensa, ya escogió casa, que no sería una de las residencias reales. Entre los posibles lugares aparece la región de Northampton, al norte de Londres, donde se encuentra la finca de Althorp, propiedad de los Spencer, la familia de la madre de Enrique, la fallecida princesa Diana. Otra posibilidad sería la región de los Cotswolds, cerca de Oxford, en el centro-oeste de Inglaterra, muy frecuentada por celebridades.
El padre de Enrique, el rey Carlos III, fue informado el domingo de su proyecto.
Mientras se suceden informaciones sobre su regreso, quedan muchas interrogantes por resolver, como las medidas de seguridad para la familia y las relaciones con el resto de la realeza.
Enrique había dicho que no se siente seguro llevando a su familia a Reino Unido después de perder en 2025 una batalla judicial por la protección policial financiada por el gobierno británico.
Aparte de su seguridad, otro interrogante es la relación con la familia real, ya que con su partida a Estados Unidos tomó distancias con su hermano Guillermo, heredero del trono, y su padre.
El soberano y su esposa Camila recibieron a principios de julio a Enrique, Meghan y a sus dos hijos, por primera vez en cuatro años. El encuentro coincidió con un viaje de Enrique en el marco de los preparativos de los Invictus Games previstos para 2027 en Birmingham, evento deportivo internacional que creó el propio príncipe para excombatientes heridos o enfermos. A pesar de su marcha de Reino Unido, Enrique sigue siendo patrocinador de varias organizaciones benéficas con sede en su país natal.
El tabloide Daily Mail considera que su regreso “probablemente será percibido como la admisión más contundente del fracaso de sus grandes proyectos para conquistar Estados Unidos”.
El príncipe Enrique y Meghan llegaron a California en 2020 con Hollywood aparentemente a sus pies, respaldados por sus títulos reales, su fama mundial y la expectativa de vivir a largo plazo de contratos multimillonarios que parece no han terminado de prosperar. Después de un lucrativo contrato con Netflix y otros compromisos, Meghan se reinventó como empresaria con su firma “As Ever”, dedicada a la venta de mermeladas, velas y té.
Queda por ver de qué vivirán en el Reino Unido si quieren mantener el tren de vida al que están acostumbrados.
“¿Continuarán con sus actuales trabajos remunerados como celebridades, o esto supone el inicio de su regreso a una vida como miembros activos de la familia real?”, se pregunta Nathalie Weidhase.
“Actualmente, sus podcasts, programas sobre estilo de vida y actividades empresariales se consideran incompatibles con la filosofía del trabajo de la realeza, que se entiende como una labor realizada por el bien común y no con fines económicos”, incide la experta.
Nadie niega que el rey Carlos III esté dispuesto a ayudar financieramente a su hijo menor, como lo está haciendo con su hermano Andrés tras la fuerte polémica por el pasado vínculo de éste con el pederasta estadounidense Jeffrey Epstein, que obligó al antiguo príncipe a alejarse por completo de la vida pública. Andrés vive ahora en una propiedad personal que el monarca le ha cedido.
Guillermo, hermano mayor de Enrique, con el que está distanciado, no ha reaccionado al anuncio. En el libro, Enrique reveló que Guillermo le agredió físicamente en una oportunidad y lo tiró al suelo, haciéndolo caer sobre un comedero para perros durante una discusión sobre Meghan Markle.
El príncipe Enrique ha afirmado en numerosas ocasiones que espera una “reconciliación” con su familia.
Para el experto en realeza Ed Owens, “esta es una de las razones” de su regreso. Pero la principal, según Owens, es familiar, ya que Enrique y Meghan “quieren que sus hijos crezcan en el Reino Unido”.
La reacción del público británico también sigue siendo incierta. Solo el 22% de los británicos tiene una opinión positiva de Meghan y el 33% de Enrique, según una reciente encuesta de YouGov. AFP, EFE
Seguridad de los duques: “un asunto privado”
El primer ministro británico, el laborista Andy Burnham, no quiso pronunciarse ayer jueves sobre las medidas de seguridad de los duques de Sussex, Enrique y Meghan, cuando regresen a vivir al Reino Unido y se limitó a decir que se trata de un “asunto privado”.
Con motivo de una visita a West Yorkshire, en el norte de Inglaterra, los periodistas que acompañaban al primer ministro le preguntaron quién financiará la seguridad de los duques de Sussex, a lo que respondió: “Bueno, se trata de un asunto privado. Es una cuestión que concierne a Enrique y Meghan, y les deseamos lo mejor en los pasos que están dando”.