ARGENTINA

Buenos Aires: comenzaron los fuertes controles de circulación por el COVID-19

Alberto Fernández anunció restricciones más estrictas desde mañana y hasta el 17 de julio en el área metropolitana de Buenos Aires, el epicentro de la pandemia de la COVID-19 en la Argentina.

Fila de personas utilizando tapaboca en América Latina. Foto: AFP
El Gobierno argentino informó anoche de 2.335 nuevos casos de COVID-19, por lo cual ya son 62.268 los infectados. Foto: AFP

El ingresar a la ciudad de Buenos Aires supuso ayer lunes enfrentarse a embotellamientos de varios kilómetros por los estrictos controles que realizaron las fuerzas de seguridad en los pasos habilitados desde las populosas localidades que la rodean, en el marco del endurecimiento de la cuarentena por el aumento de casos de coronavirus.

El presidente Alberto Fernández anunció restricciones más estrictas desde mañana y hasta el 17 de julio en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el epicentro de la pandemia de la COVID-19 en la Argentina, y en otras regiones puntuales como la provincia del Chaco, pero los controles ya comenzaron ayer.

“Tenemos que volver a las restricciones para poder controlar la circulación del virus, no nos olvidemos que había más de cinco millones de permisos de circulación otorgados”, declaró el secretario de Seguridad de la ciudad de Buenos Aires, Marcelo D’Alessandro.

Todos los permisos de circulación, incluidos los de los trabajadores de áreas esenciales, serán anulados y deberán ser tramitados nuevamente para circular a partir del 1° de julio, confirmó el funcionario.

Los controles se realizaron en los 40 accesos a la capital desde el denominado conurbano, las populosas localidades de la provincia de Buenos Aires y que junto a la ciudad integran el AMBA, región en la que se registraron este domingo casi el 95% de todos los nuevos contagios de coronavirus.

También hubo controles en el transporte público, ya sea a bordo de los ómnibus o en el nuevo sistema de ingreso a la red de trenes suburbanos de uso exclusivo para trabajadores esenciales y con asiento reservado con antelación.

Alberto Fernández, este miércoles en la residencia presidencial argentina en Olivos. Foto: AFP
Alberto Fernández, este miércoles en la residencia presidencial argentina en Olivos. Foto: AFP

Los ingresos a Buenos Aires desde el sur, por el denominado Puente La Noria, y desde el norte, por la autopista Panamericana lucieron hoy largas filas de automóviles y según las autoridades de la capital hubo una reducción del 19% del número de vehículos en las autopistas de la ciudad respecto al lunes de la semana pasada.

El Gobierno argentino informó anoche de 2.335 nuevos casos de COVID-19, por lo cual ya son 62.268 los infectados. En tanto, se sumaron 48 muertes y el total de fallecidos es de 1.280. La de ayer lunes es la cifra más alta de decesos en un día desde que comenzó la crisis.

Sanciones.

El endurecimiento del aislamiento social preventivo y obligatorio regirá a partir de mañana miércoles en el AMBA, el Chaco y zonas puntuales de las provincias de Río Negro y Neuquén, al tiempo que cerca del 85% del país continuará con un sistema de distanciamiento social que permite la reanudación de cerca del 95% de las actividades.

Para disminuir el uso del transporte público y asegurar el descenso de la circulación de personas en el AMBA, el gobierno nacional avanza en una reducción del 40% de los permisos y analiza aplicar sanciones a los usuarios de la tarjeta SUBE que viajen sin tener autorización en tren, subte o colectivo.

La intención de la Casa Rosada es que los alrededor de 5,3 millones de permisos vigentes queden en 3,2 millones a partir de mañana miércoles. La reducción mayor, según las proyecciones oficiales, se producirá en la ciudad de Buenos Aires, que pasará de 1,3 millones a 700.000 autorizaciones de circulación, un 46% menos. En el Gran Buenos Aires, los permisos pasarán de los 4 millones actuales a 2,5 millones, un 37,5% menos.

Ayer lunes, en el primer día de renovación de los permisos, se tramitaron 850.000 solo hasta las 19. Por primera vez los solicitantes deben aportar documentación respaldatoria de la actividad esencial que dicen desempeñar. El número de la tarjeta SUBE, hasta ahora optativo, se convirtió en un dato obligatorio para aquellos que pretendan viajar en subte, trenes y colectivos en el área metropolitana.

El largo confinamiento en Argentina empezó a pegar fuerte en los comercios y las pymes. Foto: EFE
El largo confinamiento en Argentina empezó a pegar fuerte en los comercios y las pymes. Foto: EFE

El control de los permisos para viajar será más estricto que hasta ahora, anticipan en el Ministerio de Seguridad. Más de 2.500 agentes de fuerzas federales se desplegarán en las estaciones de las siete líneas de tren. Habrá, según informaron en el ministerio que encabeza Sabina Frederic, 728 efectivos en el Roca, 537 en el Mitre, 354 en el Belgrano Norte, 292 en el San Martín, 269 en el Urquiza, 222 en el Belgrano Sur y 160 en el Sarmiento.

La disminución de la circulación se volvió vital para la estrategia sanitaria, ante el crecimiento del nivel de ocupación de unidades de terapia intensiva en el área metropolitana, que hoy alcanzó el 55,9%. Esto representa 3,9 puntos porcentuales más que el miércoles pasado, cuando ese indicador se dio a conocer por primera vez en el parte diario vespertino.

Sin mudanzas

Con la cuarentena casi total que empezará a regir desde el 1° al 17 de julio en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), las mudanzas en la Ciudad y la provincia, que habían sido habilitadas, volverán a estar prohibidas. En tanto, las inmobiliarias no podrán mostrar propiedades y deberán cerrar nuevamente. Así se desprende del decreto publicado ayer que dictamina cuáles son las actividades esenciales permitidas. En cuanto a las escribanías, el Colegio de Escribanos de la ciudad de Buenos Aires negocia con el gobierno porteño para ser exceptuados.

“Calamidad pública” en Brasilia

El Gobierno del Distrito Federal de Brasilia declaró ayer lunes el estado de “calamidad pública” debido a la pandemia, que se ha agravado en la capital brasileña, donde ya deja casi 550 muertes y 45.000 contagios. “Queda declarado el estado de calamidad pública en el ámbito del Distrito Federal, como consecuencia de la pandemia causada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2”, afirmó el gobernador de Brasilia, Ibaneis Rocha, en un decreto.

En la práctica, la declaración del estado de “calamidad pública”, es una medida puramente administrativa que otorga a las autoridades locales una mayor libertad en el manejo de sus presupuestos y les permite tener acceso, de forma rápida, a recursos del Gobierno central para hacer frente a una emergencia. El Distrito Federal fue la primera región de Brasil en adoptar, a mediados de marzo, medidas de aislamiento social para contener la propagación del patógeno con el cierre de las escuelas y la suspensión de eventos públicos. Sin embargo, también fue de las primeras en flexibilizar el distanciamiento y permitir la reapertura gradual de comercios no esenciales desde finales de mayo.

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