ARGENTINA 

Rebrotes de coronavirus obligan al encierro en Buenos Aires hasta el 17 de julio

La nueva cuarentena estricta comenzará el próximo miércoles 1°; el presidente Alberto Fernández pidió a la población que "salgan solo para aprovisionarse".

Alberto Fernández, presidente de Argentina, este viernes en conferencia de prensa. Foto: AFP
Alberto Fernández, presidente de Argentina, este viernes en conferencia de prensa. Foto: AFP

Argentina cumple mañana domingo 100 días de confinamiento sin lograr frenar el avance del coronavirus en la provincia de Buenos Aires. Por eso, el gobierno de Alberto Fernández anunció ayer viernes un endurecimiento de las medidas entre el 1° y el 17 de julio en la región metropolitana de Buenos Aires, que concentra más del 90% de los casos de COVID-19 del país.

“Vamos a volver a cerrar el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) para que la circulación disminuya drásticamente, para reducir contagios y la demanda de camas” en hospitales, dijo el presidente Alberto Fernández, en un mensaje grabado. “Del 1° al 17 de julio les pedimos que se queden en sus casas”, agregó al renovar por séptima vez la cuarentena que comenzó el 20 de marzo.

La decisión se toma en medio de un crecimiento exponencial de infectados, con 1.184 fallecidos por coronavirus sobre 55.343 casos confirmados, de los cuales 18.416 ya están recuperados.

La ocupación de las camas de terapia intensiva llega al 54% en el AMBA, donde habitan 14 millones de personas, casi el tercio de la población del país de 44 millones. En otras provincias, ya se ha flexibilizado el aislamiento social.

“Según una encuesta, uno de cada cinco argentinos no está a favor del confinamiento. Todos los argentinos hubiésemos querido no tener que aislarnos. También hubiésemos querido que la economía estuviese funcionando mejor de lo que estaba funcionando”, señaló el mandatario.

“Necesitamos ganar tiempo para garantizar que nuestro sistema de salud mejore y pueda atender a todos, absolutamente a todos los argentinos (...) La cuarentena es un remedio para la pandemia, el único que conocemos”, agregó.

La pandemia del coronavirus golpeó a la economía mundial, pero afecta particularmente a Argentina, en recesión desde 2018 y en plena negociación con acreedores para un canje de deuda por unos 66.000 millones de dólares.

Después de más de tres meses de confinamiento, el FMI pronostica para este año una caída del 9,9% del PIB argentino, que cerró 2019 con una pobreza en aumento (35%) y una alta inflación (53%).

El largo confinamiento en Argentina empezó a pegar fuerte en los comercios y las pymes. Foto: EFE
El largo confinamiento en Argentina empezó a pegar fuerte en los comercios y las pymes. Foto: EFE

En las últimas semanas, la cuarentena se había ido flexibilizando paulatinamente, en parte por medidas tomadas desde el gobierno y también ante la creciente necesidad económica que llevó a muchos a violar las restricciones.

“El problema económico no es la cuarentena, es la pandemia, y afecta a todos igual”, explicó ayer Fernández

La circulación de automóviles se ha hecho casi normal durante el día en Buenos Aires. Los comercios abrieron y se permitió la salida a caminar o correr por la noche, lo que aglomeró a decenas de personas en algunos parques. Al mismo tiempo irrumpieron grupos “anticuarentena” que se han manifestando con cacerolas o bocinazos en las calles.

“Vemos que el epicentro (de la pandemia) está en el área metropolitana de Buenos Aires. El área metropolitana está contagiando al resto del país. Tenemos que aislar al área metropolitana del resto del país”, añadió Fernández, que estuvo acompañado por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el jefe de gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta.

El politólogo Carlos Fara opinó que “el problema es que Argentina no tiene mucho margen, mucha herramienta de política económica para amortiguar la crisis y esta extensión llega en el peor momento por el hartazgo social, si bien esto es solo para el AMBA, el presidente ha tenido un desgaste en el último mes, todo esto añade más interrogantes sobre el rumbo de la política económica general”.

La situación en Brasil

El otro grande de la región, Brasil, tampoco ha tenido mucho éxito. Brasil registró ayer viernes el segundo mayor número de casos diarios de coronavirus desde el inicio de la pandemia, con 46.860 infecciones, lo que lleva el total a 1.274.974, según el Ministerio de Salud. El recuento diario de casos ha girado en torno a los 40.000 desde el martes.

En relación al número de muertes, se registraron otros 990 decesos debido al COVID-19, lo que lleva el total a 55.961.

Brasil es el segundo país del mundo con más casos y muertes debido al virus, por detrás de Estados Unidos.

"Nueva forma de vida".

La situación en la región, que tiene además a Chile y Perú como los dos países en situación complicada, es un reflejo de lo que está pasando en el hemisferio norte. La pandemia ha obligado en Estados Unidos a prohibir la venta de alcohol en bares de Texas y Florida, y amenaza con resurgir en Europa.

“Enfrentamos serios problemas en algunas zonas”, dijo ayer viernes Anthony Fauci, el principal asesor sobre la pandemia de la Casa Blanca. “Si ustedes se infectan, van a contagiar a alguien más y esa persona va a infectar a otra más”, declaró Fauci.

Los contagios aumentaron en 30 de los 50 estados de Estados Unidos, especialmente en California, Arizona, Texas y Florida.

Estados Unidos, el país con más fallecidos por coronavirus con más de 122.000, realiza cada vez más pruebas y el jueves completó cerca de 640.000 diagnósticos en una jornada.

Pocos son los países que se libran de esta pandemia. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) previó que los brotes serán recurrentes en el continente americano en los próximos dos años y habrá que prepararse para “una nueva forma de vida”.

Coronavirus. Foto: AFP
Coronavirus. Foto: AFP

El nuevo coronavirus se ha cobrado unas 490.000 vidas en todo el mundo y el número oficial de contagiados supera los 9,6 millones, pero las cifras reales podrían ser mucho más elevadas.

En Europa, playas y terrazas están atestadas después de meses de confinamiento; los aeropuertos empiezan a recibir aviones, y los niños han vuelto a la escuela en algunos países. Todo en medio de advertencia de una “segunda ola” del virus.

“Venezuela, una bomba de tiempo”.

Venezuela es una bomba de tiempo para la salud pública, según el presidente colombiano, Iván Duque. Colombia, que tiene casi 80.600 casos de coronavirus y más de 2.600 muertes, se convirtió en los últimos años en el principal destino para miles de venezolanos que huyen de la crisis social y económica de su país. La frontera de 2.219 km entre los dos países tiene cientos de cruces ilegales.

Venezuela solo ha reportado 4.600 casos de coronavirus y 39 muertes.

“El caso de Venezuela, la información es nula, entonces es prácticamente un albur todo lo que ocurre allá porque no hay buenas capacidades hospitalarias, no hay buenas capacidades epidemiológicas, hace mucho tiempo no se hacen programas serios de inmunización”, dijo Duque en una entrevista con Reuters en el palacio presidencial. “Entonces, yo creo que Venezuela es desde el punto de vista de la salud pública una bomba de tiempo”, precisó.

Maduro sostiene que su país ha manejado el brote mejor que otras naciones latinoamericanas y dijo que la mayoría de los casos se pueden rastrear en los emigrantes que regresan de Colombia y Brasil. Pero los médicos denunciaron que no hay suficientes camas ni suministros hospitalarios, un uso limitado de mascarillas en espacios públicos y la utilización de hoteles de bajo presupuesto para poner en cuarentena a los pacientes con COVID-19. Con respecto a Brasil, Duque destacó que “tiene una institucionalidad mucho más confiable”.

“Ley seca” en Florida y Texas

El estado de Florida anunció que prohíbe el consumo de alcohol en bares para contener la explosión del coronavirus, especialmente entre los jóvenes. “Con efecto inmediato, el Departamento de Regulación Corporativa suspende el consumo de alcohol en bares de todo el estado”, dijo la dependencia en un tuit, poco después de que Texas anunciara el cierre de sus bares a causa de un rebrote del virus. El gobernador Ron DeSantis explicó esta semana que su estado enfrentaba una “verdadera explosión” de nuevos casos entre los jóvenes y advirtió a lugares que venden alcohol que podrían perder su licencia si no hacen respetar el distanciamiento social. Florida registró casi 9.000 nuevos casos de COVID-19 ayer, la peor cifra en un estado de Estados Unidos desde el inicio de la pandemia. Más de la mitad de los estados del país, especialmente en el sur y oeste, están experimentando un aumento de infectados de coronavirus.

California: “El coronavirus no se toma vacaciones”
Playas de California. Foto: AFP

A medida que California reabre su economía, el número de infectados se ha incrementado alarmantemente en este estado de Estados Unidos que ha sido alabado por su gestión de la pandemia.

Y los jóvenes aparecen ahora entre los más afectados.

“El virus no se toma vacaciones de verano... Hay que tomarse esta pandemia en serio”, dijo el gobernador Gavin Newsom ayer viernes en un nueva exhortación a mantener la distancia social y acatar el uso obligatorio de la mascarilla que impuso la semana pasada.

Un total de 200.461 personas han contraído el virus desde marzo en California, de las cuales 5.812 murieron. El martes se reportó un récord en casos diarios, 7.149.

California, quinta economía del mundo con una población de 40 millones de habitantes, fue el primero en ordenar un confinamiento general a finales de marzo y ha puesto mucho énfasis en aumentar su capacidad de pruebas diagnóstico. Hasta la fecha ha conducido 3,4 millones de pruebas, con un promedio diario actual de 100.000 testados.

¿El aumento de pruebas diagnóstico explica el aumento de casos? Sí en parte. “El hecho de que también estemos viendo un aumento en el número de hospitalizaciones (...) quiere decir que hay más transmisiones”, dijo Lee Riley, epidemiólogo de la Universidad de California en Berkeley. (AFP)

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