Tormenta eléctrica que avecinó en Uruguay impactó en Argentina: murieron cuatro yeguas de polo en Buenos Aires

Según un informe veterinario, cuando un rayo tocó el suelo la electricidad se expandió en círculos y, como los caballos tienen sus patas muy separadas, absorbieron una enorme descarga.

Cuatro yeguas que murieron en el Hipódromo de San Isidro, en Argentina.
Cuatro yeguas que murieron por descarga eléctrica en el Hipódromo de San Isidro, en Argentina.
Foto: La Nación

Cuatro yeguas de polo murieron este miércoles por la mañana tras haber sido alcanzadas por un rayo en el predio del Jockey Club de San Isidro, en Buenos Aires, Argentina. El episodio ocurrido dentro del hipódromo se debió al impacto de la descarga eléctrica sobre un cable de acero al que estaban atadas.

Los animales permanecían a la espera de comenzar su entrenamiento cuando la descarga, que se generó de forma aislada en medio de un día inestable, impactó directamente sobre el cable al que estaban amarrados, lo que provocó su muerte inmediata.

Fuentes cercanas al caso informaron al diario La Nación que no se registraron personas heridas de gravedad, aunque uno de los petiseros —trabajadores encargados del cuidado de los caballos— sufrió una leve descompensación y recibió asistencia médica en el mismo predio.

Según Ignacio López Amorín, especialista del Servicio Meteorológico Nacional, si bien el lugar donde cae un rayo es una cuestión de azar, hay ciertas condiciones que pueden atraerlos. Los rayos de este miércoles se relacionaron con tormentas aisladas que aparecieron en algunos barrios dado el ingreso de aire húmedo y templado del norte del país.

“Hay que hacer un trabajo de campo para saber si el rayo cayó en el poste y la electricidad se transmitió por las correas o no. Pero es cierto que los lugares abiertos y descampados son los lugares donde mayor probabilidad hay de que un rayo impacte”, explicó.

Estas descargas eléctricas afectan a los animales a través de distintos mecanismos: por una descarga directa; daños por contacto al tocar elementos metálicos o conductores como postes; por las corrientes que se trasladan desde un punto de impacto o por los efectos de la onda expansiva de un trueno.

En tanto, el veterinario y exdirectivo de la Asociación Argentina de Polo Carlos Orive afirmó ante ese medio que, en el caso de los caballos, la corriente suele difundirse de dos formas particulares. “Las descargas se trasladan a través de las herraduras de hierro o aluminio, en las ocasiones donde el rayo cae en el suelo, o a través de los palenques donde son atados, que suelen ser de quebracho y tener un cuadrado de metal en la parte superior”, expresó.

"Este caso no es común"

Según un informe veterinario al que accedió el diario, cuando el rayo tocó el suelo, la electricidad se expandió en círculos y, como los caballos tienen sus patas muy separadas, absorbieron una enorme descarga, que viajó de un extremo al otro del cuerpo. Las herraduras de metal y la humedad del palenque facilitaron el traslado de la electricidad a los animales.

En ese proceso la corriente pasó directo por el corazón de los animales, generando un paro. Esto es diferente a lo que suele ocurrir con las personas, donde ingresa una menor cantidad de electricidad, que entra por un pie y baja por el otro sin subir al pecho.

Cuatro yeguas que murieron por descarga eléctrica en el Hipódromo de San Isidro, en Argentina.
Cuatro yeguas que murieron por descarga eléctrica en el Hipódromo de San Isidro, en Argentina.
Foto: La Nación

El caso que se conoció este miércoles es poco frecuente, en particular -destacó Orive-, por la potencia que tuvo el rayo para matar a cuatro caballos. “En el campo suele ocurrir que los rayos caigan sobre los caballos que están pegados al alambre o que se meten abajo de un árbol. El animal es muy sensible a la electricidad y tiene poca resistencia. Pero este caso no es común”, indicó.

La sensibilidad de los caballos es mayor a la de otros animales, como las vacas. “Por ejemplo, al tocar el alambre eléctrico, la vaca suele aguantar más, mientras que el caballo apenas lo toca sale disparado y absorbe más el impacto”, indicó el especialista.

El peligro no se limita estrictamente a los momentos de lluvia fuerte, ya que las descargas pueden registrarse fuera de las áreas de precipitación y los rayos pueden golpear reiteradamente un mismo objeto alto, puntiagudo o metálico, como ocurre con estructuras y árboles aislados.

Por Augusto Vitores y Ailén Rocío Vila, La Nación/GDA

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