Años atrás, un hombre se ganó un premio de más de $ 22 millones argentinos (unos US$ 14.603) en una máquina tragamonedas de un casino ubicado en Bahía Blanca, Argentina. Cuando quiso cobrar su premio, en el establecimiento le señalaron que el ticket se había generado por un error de la máquina y se retiró sin el dinero.
Sin embargo, su historia tuvo una vuelta de tuerca y cinco años más tarde la Justicia de Bahía Blanca condenó al casino a pagarle $ 32.198.627 (US$ 21.373), más los intereses correspondientes, lo que llevaría el monto total al doble de la suma original reclamada.
Durante aquella jornada, el hombre, cuya identidad no fue revelada, se encontraba jugando en una máquina tragamonedas cuando la máquina comenzó a emitir tickets: uno ascendía a $10.000 y el otro reflejaba un premio de $ 22.898.627,80. Según la reconstrucción realizada por el medio local La Nueva, el primer ticket fue abonado pero el de mayor monto fue desconocido por el bingo bajo el argumento de que se había producido un error en el funcionamiento del aparato.
Pese a esa negativa inicial, el hombre se quedó en el lugar y reclamó la intervención de los responsables. Más tarde, desde el bingo le ofrecieron $ 125.000 y luego $ 250.000 para intentar cerrar el episodio, pero ambas propuestas fueron rechazadas. Finalmente, el apostador decidió recurrir a la Justicia.
Citado por LM Neuquén, Ricardo Campaña, el abogado que patrocinó la demanda del jugador, señaló: "Luego de pagarle el primer ticket le pidieron a mi cliente que se retire, pero se había ganado un premio de casi $23 millones".
El letrado también parafraseó a su defendido quien, ante la negativa del bingo, les contrargumentó que había jugado y perdido tantas veces "que ahora quiero cobrar". Ante las insistentes negativas a asumir el pago, el bingo le prohibió la entrada y el caso se judicializó.
La empresa no pudo probar ningún error concreto de sus máquinas
Una vez que el caso llegó al Tribunal, la magistrada María Selva Fortunato consideró que la empresa no pudo probar ninguna falla concreta y que el riesgo de error en el sistema debía ser asumido por el proveedor, no por el consumidor.
Así, la Justicia hizo lugar al reclamo del apostador y estableció una actualización del monto reclamado, además de reconocer distintos conceptos indemnizatorios. Sumado a esto, también se aplicaron daños punitivos y daño moral, en el marco de la Ley de Defensa del Consumidor.
En consonancia, de la sentencia dictada por Fortunato se desprenden el reconocimiento de un daño moral que asciende a $5 millones (US$ 3.317) por el destrato y la exclusión del cliente, como también una multa de $4,3 millones (US$ 2.852) en concepto de daño punitivo por la prohibición de ingreso, considerada una sanción discriminatoria.
Aunque el bingo aún puede apelar la medida, al tratarse de una causa en la que se aplica la Ley de Defensa del Consumidor, según Campaña la empresa debe depositar el monto de la condena antes de recurrir a esa instancia. Dicho monto quedaría supeditado al veredicto final.
Por La Nación/GDA