Vecinos de Salto damnificados por el temporal cuentan el duro momento que les tocó vivir

"El sábado se terminó el año para nosotros", dice uno de los cientos de productores afectados que perdió toda su cosecha.

Los techos de cientos de casas salteñas registraron voladuras por los fuertes vientos
Los techos de cientos de casas salteñas registraron voladuras por los fuertes vientos.
Foto: Hugo Lemos

Angustia, voces entrecortadas por el recuerdo de una noche que todos quieren olvidar. Solo el ruido de estructuras metálicas crujiendo como si no fueran nada y el estallido de vidrios es lo que prima en la memoria de los pobladores de Salto, que sobre las 3 de la madrugada del sábado 18 de julio sintieron cómo los golpeó un viento que superó los 130 kilómetros por hora, cuando estaban pronosticadas rachas de hasta 60.

Más de 250 casas afectadas y unos 300 productores hortícolas damnificados. El denominador común en los testimonios que recogió El País al recorrer la zona es el sentimiento de tener que “empezar de nuevo”. Mientras, esperan la ayuda prometida que el presidente Yamandú Orsi pidió “desburocatizar”.

“Perdimos 25 años de trabajo en tan solo 20 minutos”, que fue lo que duró la tormenta por esta zona, dijo con cabeza gacha, los pies en el barro y las manos curtidas, Sergio Suárez de 41 años, que creció pisando la tierra en las inmediaciones del Hipódromo de Salto.

Allí, a unos siete kilómetros al noreste del centro de Salto, la velocidad de los vientos superó por momentos los 160 kilómetros por hora y se llevaron consigo todo lo que encontraron a su paso. Techos bien puestos, paredes, muros, alambrados, galpones e invernáculos. Se vieron árboles arrancados de raíz, columnas del tendido eléctrico quebradas a la mitad y ramas de gran porte que impedían el paso.

Destrozos en Salto por temporal
Destrozos en Salto por temporal

Un tendal de chapas que volaron de diferentes techos de más de 300 casas inundaron las distintas arterias. Y en uno de los casos, le quitaron la vida a una mujer de 49 años de edad, que iba en moto hasta su casa, cuando una estructura metálica la golpeó en la cabeza, dejándola sin vida en ese instante.

Sergio, respira hondo y sigue. “Nunca vi algo igual, hemos tenido varias tormentas, me acuerdo la del 5 de febrero (de este año), que fue fuerte y nos tiró dos galpones (así le dice a los invernáculos), pero ahora nos tiró los 10 que teníamos y nos destrozó varios cultivos, ahora sí que no sé qué hacer, para donde agarrar”, exclamó.

Y llevándose las manos llenas de barro a la cara, algo que parecía no importarle, expresó: “El sábado se terminó el año para nosotros. Este año ya lo perdimos”. La familia de Sergio Suárez planta espinaca, tomate cherry, morrón y pepino, que son llevados al mercado, ahora en la Central Hortícola del Norte, para su venta a los puesteros y de ahí a los supermercados y comercios de la ciudad.

Fueron cerca de 300 los productores grandes, medianos y pequeños que sufrieron el embate del temporal y que tuvieron daños de todo tipo. “Yo estaba durmiendo con mi señora cuando sentí el viento fuerte y me levanté para apagar la llave general. Antes que lo hiciera vi cómo se me caía el techo encima y me golpeó en la espalda. Por suerte no me agarró bien y me dolió poco. Levanté a mi esposa y nos metimos en el auto afuera, mientras el temporal nos sacaba el techo entero”, contó Miguel Mori, que tiene casi 80 años y vive en las inmediaciones del Hipódromo de Salto hace 51 años.

El caso de José fue diferente. Es policía de la Jefatura de Salto y vive en el barrio Artigas. Estaba junto a su familia la noche de la tormenta cuando sintió que el viento “le estaba llevando todo”. “Agarré a mi señora y a mis hijos, nos encerramos todos en el baño y nos pusimos a rezar nomás”, contó con la voz quebrada a quienes estaban en su casa, el día que el presidente Yamandú Orsi lo visitó.

A pocas cuadras de allí vive Gabriel, que pudo “salvar a su madre”, ya con más de 70 años, al entrar y retirarla de la habitación. “Cuando sentí el viento me levanté y fui al cuarto donde estaba ella y le pedí que saliera, entonces vino conmigo para el comedor. Al poco rato le levantó el techo entero del dormitorio y hubo parte que cayó sobre la cama. Podía haber sido una desgracia”.

El presidente Yamandú Orsi y el intendente Carlos Albisu durante recorrida por el departamento de Salto.
El presidente Yamandú Orsi y el intendente Carlos Albisu durante recorrida por el departamento de Salto.
Foto: Hugo Lemos.

“Nunca imaginé fuera tanto”, dijo Albisu

El intendente de Salto, Carlos Albisu, dijo a El País que un rato antes que se registrara el temporal, había estado siguiendo el caso de un incendio que afectó a tres viviendas precarias, en el barrio Don Atilio, en la zona sur de Salto.

“Me fui a descansar cerca de las 2 de la madrugada porque habíamos dispuesto una atención a las familias afectadas por este siniestro, cuando no pasaron ni dos horas, que me estaban llamando porque estaba transcurriendo el temporal, el cual yo lo sentí porque vivo en la zona de Arenitas Blancas (cerca de la costa sobre el río Uruguay) y la tormenta dejó mi casa sin luz. Y mandé un mensaje al coordinador del Cecoed, Aquiles Mainardi, y al grupo de WhatsApp del gabinete de directores para que estén todos atentos, además de hablar con el Sinae para ponerlos en conocimiento inmediato de lo que estaba ocurriendo”, narró el jefe comunal.

Albisu contó que a los pocos minutos le informaron del fallecimiento de una persona por efecto de la tormenta y que al menos ocho personas consultaron en las salas de emergencia tanto del Hospital como de la mutualista local Centro Médico, por lesiones provocadas por el temporal. “Eran las 5 de la mañana y ya tuve claro que tenía que suspender el acto por la Jura de la Constitución y poner a todo el equipo en la cancha a trabajar, porque estaba seguro que lo había pasado era muy bravo, aunque confieso que nunca imaginé que era tanto”.

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