Trabajo doméstico: casi el 9% de los hogares contrata el servicio y 4.334 puestos son de migrantes

En 2025 creció la cantidad de cotizantes del sector doméstico al Banco de Previsión Social a 73.400 personas, lo que significa un incremento de 83% desde 2006.

Persona poniéndose guantes de limpieza.
Persona poniéndose guantes de limpieza.
Foto: Freepik.

El trabajo doméstico remunerado es un sector casi exclusivo de mujeres, viene en aumento en los últimos años hasta alcanzar los 73.400 cotizantes en 2025 y se contrata en casi el 9% de los hogares. Estas son solo tres de las varias características de la actividad que reveló un informe del Banco de Previsión Social (BPS) a 20 años de que se legislara sobre la seguridad social para estos trabajadores, aunque —se indica— continúan existiendo brechas, dado que hay mayor informalidad en comparación con otras actividades, menos salario y menores prestaciones.

El BPS enfatiza que es una ocupación altamente feminizada: el 99% eran trabajadoras en 2025. Esto se traduce en que el 10% de las mujeres ocupadas en el sector privado estaba en este sector en ese año, según la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística. que recoge el informe de la institución de seguridad social.

Pero hay otras particularidades que quedaron al descubierto, como que casi el 9% de los hogares contrató servicio doméstico en 2025. Incluso que un 1,2% de estos tenía el servicio “con cama”.

También que creció la cantidad de cotizantes del sector doméstico a 73.400 personas, lo que significa un incremento de 83% desde 2006.

Impacto de la migración

En Uruguay hay un “gran dinamismo en el registro de personas migrantes” a raíz de la “nueva afluencia” de población, “principalmente proveniente de la región”, recuerda el informe del BPS. En concreto, en 2025 había 4.334 extranjeros en esta actividad, lo que representa el 5,9% del total de cotizantes en el sector. Asimismo, de estos migrantes, el 96,2% (4.171) eran mujeres y el 3,8% (163) eran varones, lo que está en armonía con las cifras globales de esta actividad.

Y se brindan dos datos más sobre esta población. Primero, desde 2017 hubo un aumento que solo se interrumpió en 2022. Segundo, que son “mayormente” de países de la región, y que Argentina es la nacionalidad que "lidera esta actividad” (21,4%). Le siguieron, según el nivel de incidencia: Cuba (18,1%), Perú (17,2%), Venezuela (12,9%) y Paraguay (9,7%).

Por otra parte, se compararon las edades de las trabajadoras domésticas migrantes con la de las nativas. Las extranjeras tienen su “mayor representación” en el tramo de 40 a 49 años, mientras que para las uruguayas es en el de 50 a 59 años.

Pero se precisa que, “si bien para ambas poblaciones la mayor parte de la acumulación se da entre los 30 y 59 años, para las migrantes se observa una distribución levemente más homogénea, con un mayor peso relativo en los tramos más jóvenes”.

“Fisura en derechos consagrados”

En el informe se destacan varios avances en seguridad social del sector pero, al mismo tiempo, se advierte que “queda mucho camino por recorrer”.

En esa línea, se sostiene: “Si bien desde 2006 la situación del sector ha mejorado notoriamente, dado el progreso en la incorporación al mercado formal, así como el aumento en el salario real, aún existe un importante déficit de trabajo decente en el sector signado por el no registro a la seguridad social (42,3%, según la Encuesta Continua de Hogares). Esto da cuenta de la existencia de una fisura entre los derechos consagrados formalmente y su apropiación efectiva”.

No obstante, se destaca como “buena noticia” que los valores de informalidad “continúan disminuyendo (aunque con desaceleración), probablemente como resultado de las distintas acciones que se llevan adelante, como las facilidades de gestión y la puesta en marcha de actividades inspectivas”.

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