Un estudio del Ministerio de Salud Pública (MSP), sobre el mercado laboral en el sector salud uruguayo, arrojó que si bien las mujeres ocupan la mayoría de los puestos, existen brechas salariales y de ocupación de cargos jerárquicos con respecto a los hombres.
“El mercado laboral de salud desde una perspectiva de género”, se titula el informe, con fecha de noviembre pasado, publicado en la página web del MSP, al que se accedió El País, comienza indicando que el 75% de los diversos puestos del sector, entre prestadores privados y ASSE, son ocupados por mujeres.
El reporte, que toma como datos del 2024 del MSP y de otros organismos, sigue una guía sobre el tema de la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde mide el nivel de segregación ocupacional por género en dos dimensiones.
La dimensión horizontal, explica el informe de 20 páginas, refiere a las funciones que cumplen hombres y mujeres y las funciones que dedican, y la dimensión vertical, que mide el acceso de las mujeres a los cargos de dirección.
Considerando la primera dimensión, como se dijo, tomando en cuenta los diferentes cargos en la salud, el 75% de los cargos están ocupados por mujeres, aunque existen diferencias entre los subsectores.
En los cargos de licenciados y auxiliares de enfermería, las mujeres llegan al 87% y 83%, respectivamente, en las especialidades básicas –como Pediatría o Medicina General- llegan al 65%, y en las especialidades anestésico-quirúrgicas ocupan la mitad de puestos (49,4%).
En una comparación entre 2014 y 2024, se observa una suba en el porcentaje de participación de las mujeres en varias áreas, salvo una leve baja de licenciados de enfermería, así como administración, servicios y oficios.
El informe marcó el incremento de la participación de las mujeres en las especialidades anestésico-quirúrgicas –pasó de 38,5% a 49,4%- y en cargos de dirección y jefaturas –de 49,6% a 59,8%- durante esa década.
“Sin embargo, es de rigor señalar que en estos grupos la participación femenina sigue teniendo la menor representación, en comparación con otras categorías laborales del sector”, agregó el reporte.
Con respecto a los puestos de dirección de mayor jerarquía dentro de las instituciones, medida en cantidad de personas que ocupan dichos cargos, disminuye con respecto al porcentaje que representan en el agregado de cargos de dirección y jefaturas.
En los tres niveles de dirección (General, administrativa y técnica), la apropiación de la masa salarial por parte de las mujeres es “significativamente menor” que su participación en los cargos, añade el informe. La mayor diferencia se observa en las direcciones administrativas, donde las mujeres concentran 40,6% de la masa salarial, con 53,5% de participación.
“Esto sugiere una posible brecha salarial de género y/o un acceso desigual a los puestos de mayor jerarquía dentro de cada categoría, donde las mujeres integran los equipos directivos, pero en menor medida ocupan los cargos de decisión más altos”, acotó el informe.
Por otro lado, si bien las mujeres son mayoría en casi todos los grupos, cae su presencia en los tramos etarios más avanzados, lo que “podría estar indicando” que se retiran del mercado laboral antes que los hombres. Por ejemplo, en las especialidades anestésico-quirúrgicas, 14% de los hombres tiene 65 años o más, frente a 4% en las mujeres de esa franja.
En tanto, los varones (14%) lograron mayores tasas de finalización de posgrados que las mujeres (10%). “Esta diferencia puede vincularse con los desafíos adicionales que enfrentan las mujeres al intentar conciliar sus trayectorias laborales, personales y académicas, debido a las cargas sociales y culturales que históricamente se les han asignado”, marcó.
“La teoría feminista ha conceptualizado este fenómeno como la ‘doble jornada’, que refiere a la superposición de responsabilidades productivas y reproductivas que recaen sobre las mujeres. Esta sobrecarga limita su disponibilidad de tiempo y energía para sostener trayectorias educativas extendidas o de formación continua, lo cual puede impactar en su desarrollo profesional dentro del sector salud”, añadió el informe.
Otro aspecto señalado son las diferencias salariales “significativas” en los valores de horas promedio entre mujeres y hombres. Mientras que los hombres trabajan más horas en promedio que las mujeres, lo que supone que perciban una mayor masa salarial.
“De los datos descriptivos presentados, se puede resumir que aún existen brechas salariales, segregación vertical por el diferenciado acceso a cargos de dirección o menor presencia en las profesiones que requieren de más años de formación”, remata el informe.
Pese a los datos recabados, el reporte marcó que no se pudieron contemplar dimensiones como la discriminación, acoso laboral y violencia contra las mujeres. Y se presentó como desafío