CHOQUE DE BUENAS INTENCIONES

Errores logísticos en la vacunación contra el COVID-19 tensan las relaciones en el MSP

Hubo decisiones políticas que se impusieron sobre los aspectos técnicos del plan que había sido elaborado para evitar fallas.

Vacunación contra el COVID en el Pereira Rossell. Foto: Mateo Vázquez
Hubo desacuerdos en el MSP en cuanto a cómo llevar a cabo el plan de vacunación y estos derivaron en las últimas semanas en errores logísticos. Foto: Mateo Vázquez

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Demoras que provocaron aglomeraciones, órdenes contradictorias, errores en el envío de dosis al interior, la apertura supuestamente indiscriminada de centros de inoculación y decisiones de último momento sobre a qué grupos priorizar. Todo esto ha tensado las relaciones entre algunos tomadores de decisión dentro del MSP, pese al éxito que ha tenido el plan de vacunación en cuanto a la cantidad de personas que vienen siendo inmunizadas.

Todo comenzó unos días antes de Semana de Turismo, cuando sorpresivamente las autoridades anunciaron que en ese período iban a ser vacunadas las personas que tuvieran entre 18 y 70 años. Esto provocó un aluvión de registros web. Unas 750.000 personas ingresaron sus datos. Se abrieron 170.000 cupos que, sumados a los que en esa semana les correspondía la segunda dosis de Pfizer o Sinovac, implicaron 240.000 inyecciones.

Esto, según supo El País, fue anunciado sin consultar antes al equipo de logística del MSP liderado por Raúl Bianchi, un hombre que no viene del mundo político sino del empresarial, y que fue puesto en ese lugar por decisión de Luis Lacalle Pou. De hecho, Bianchi no fue empleado por la cartera sino que se le hizo un contrato como adjunto a la Presidencia de la República.

Una vez fue designado en el cargo, Bianchi rompió con ciertas lógicas de la burocracia estatal, y también la sanitaria. El equipo que se conformó bajo su liderazgo fue el que insistió para que en los vacunatorios hubiera una persona encargada de cargar las dosis y otra de administrarlas -algo que al principio fue resistido-, planteó que el Antel Arena podría ser un buen lugar para concentrar varios vacunatorios y determinó la operativa en cuanto al traslado de las heladeras con los viales a lo largo y ancho del país.

Pero desde Semana de Turismo, Bianchi y su equipo empezaron a plantear reparos en cuanto a decisiones políticas que se imponían sobre los aspectos técnicos, las que de alguna manera tensaban el trabajo hacia límites que hacían que, a veces, no se pudiera mantener el mismo nivel de excelencia que se habían planteado. Vacunar en Turismo implicó reforzar los puertos de vacunación para poder recibir una cantidad de personas mucho mayor a los 30.000 por día que habían sido el objetivo máximo inicial -sobrepasando los 50.000- y, pese a los esfuerzos que se hicieron, no se pudo evitar las largas filas que se ocasionaron en algunos lugares.

Distintas fuentes de la cartera sostienen que, desde ese momento, comenzó una puja entre los aspectos técnicos que eran defendidos por Bianchi y quienes estaban bajo su órbita, y “las órdenes que venían desde arriba”, representadas en la imagen de José Luis Satdjian, subsecretario del ministerio.

Satdjian, que es licenciado en gerencia y administración de empresas, fundador de la lista 404 y que en el período pasado fue diputado suplente del blanco Martín Lema -uno de los políticos que más cuestionó la gestión en salud del último gobierno del Frente Amplio-, reconoció a El País que ha tenido cierto protagonismo en la gestión del área de logística para las vacunas, pero sostuvo que cada paso que dio lo hizo en consulta con el ministro Daniel Salinas, salvo lo que tiene que ver con la decisión hace una semana de abrir un vacunatorio para quienes tienen síndrome de Down. “Eso lo manejé yo”, dijo. Este grupo, como otros que se han sumado a último momento, estaban por fuera de la planificación inicial que marcaba una clara tabla de priorización. Cada vez que pasa algo así se tiene que reestructurar el trabajo de logística, lo que en algunos actores ha generado cierta molestia. Entienden que “a veces se está improvisando”. Consultado sobre esto, Satdjian se defiende, dice entender los aspectos técnicos, pero al mismo tiempo pregunta: “¿Alquien duda que había que incluir a las personas con Down?”.

Vacuna Pfizer. Foto: Leonardo Mainé
Vacuna Pfizer. Foto: Leonardo Mainé - Archivo El País.

Desencuentros. 

Las diferencias en el control del mando de la logística de las vacunas han llevado a algunas desinteligencias, que según coinciden las fuentes se deben a que, al no centralizarse más el plan en la órbita de Bianchi, ya son muchos los que emiten órdenes: mandos medios del ministerio, directores departamentales o, incluso, encargados de los vacunatorios. Un ejemplo de esto es la situación que se dio el pasado 10 de abril, cuando se registraron colas de hasta una hora en el Antel Arena, pues las dosis no llegaron a tiempo.

El 31 de enero El País publicó una nota presentando a todo el equipo que estaba armando el plan de vacunación, entre ellos Bianchi. Allí el experto en logística explicó: “Una de las claves de todo esto es que lo que se va a mandar va a ser muy poquito. Si un punto tiene agendadas a 500 personas vamos a mandar 600 dosis. Es decir, vamos a enviar para un día y un poco más, y al otro día vamos a ir de vuelta”. Este sobrante de 100 dosis era también un punto clave, porque permitía que, en caso de un atraso, los vacunatorios igual pueden empezar a funcionar. Sin embargo, el 10 de abril las dosis extra no estaban.

El problema estuvo, advierten fuentes del MSP, en que antes de que se comenzara a vacunar se retiraron del estadio las 900 dosis de back up, las que habrían sido llevadas por orden de “las autoridades de la cartera” a centros de diálisis.

Otro problema se generó ese sábado, cuando en el Campus de Maldonado recibieron menos dosis y hubo que reagendar a varias personas. Esto habría pasado porque el sistema web marcaba menos cantidad de vacunas que las que en realidad había que enviar. Otra vez se apuntó a un problema logístico, pero sostienen desde el área que en realidad se envió lo que se había pedido, e incluso un poco más.

Todo esto habría molestado a Bianchi, que tras este suceso comunicó su intención de dejar su rol como persona a cargo del plan logístico del MSP. Esto no se concretó de manera inmediata, pero hubo otra cadena de posibles desinteligencias que llevaron a este desenlace.

Es el caso de las vacunas que se están dando por fuera de la agenda. Esto es fácilmente detectable en el monitor de vacunas del MSP. Allí se pudo ver en varios días de la última semana que las dosis dadas son más que las que fueron agendadas. A veces unas 500 más. Satdjian sostiene que esto se debe a que hay “remanentes” que van para cárceles, geriátricos, psiquiátricos y personas con comorbilidades, “a las que se vacuna sin agenda”.

Bianchi y el grupo de logística también dieron a conocer sus reparos en cuanto a que se abrieran más vacunatorios -como pasó la semana pasada-, siendo que a partir del 5 de mayo ya no se darán más dosis de Sinovac y, hasta que llegue el nuevo embarque de vacunas chinas probablemente a fines de ese mes, solo se administrarán las 80.000 dosis que Pfizer envía cada semana. La pregunta que hicieron fue, ¿son necesarios más de 100 puestos de vacunación cuando el sistema permite dar esas dosis en dos días?

“Los directores departamentales pidieron más vacunatorios, porque hay zonas donde viven personas que no han tenido acceso, y por eso se abrieron. Quizá desde una mirada empresarial esto no haya sido una buena decisión. Son muchos recursos para la cantidad de vacunas que vamos a estar dando, es verdad. Pero esto es una pandemia y debemos hacer todo lo que sea necesario”, dice Satdjian.

Otra desinteligencia se habría generado con la vacunación para los mayores de 80 años. A inicios de abril el MSP anunció que iba a retrasar las segundas dosis de Pfizer para poder empezar a vacunar a la franja entre 71 y 79 años. Esto era algo que la comisión de vacunas y la comunidad científica aceptaban. Los expertos, sin embargo, sugirieron que este corrimiento no incluyera al personal de la salud. Y, según supo El País, el ministro Salinas pidió que tampoco se sumara a quienes viven en residenciales de ancianos.

La estrategia era que las segundas dosis de las semanas del 12, 19 y 26 de abril, se corrieran para mayo, y así poder vacunar a 200.000 personas de entre 71 y 79 años. Pero, según contaron fuentes de la cartera a El País, Satdjian decidió dar marcha atrás a último momento. Él lo reconoce, pero sostiene que tuvo el apoyo de otras autoridades.

Vacuna, vacunación. Foto: Leonardo Mainé.
Vacunación contra el COVID-19. Foto: Leonardo Mainé - Archivo El País.

Bianchi, que ya había armado todo un plan para el corrimiento de las dosis, y que entendía que era una buena idea para vacunar a una parte de la población que había quedado relegada, finalmente presentó su renuncia a la operativa del día a día, pero se acordó con Presidencia de la República que continuara como asesor externo, tanto del MSP como de Presidencia.

Consultado por El País, Bianchi dijo que no iba a hacer comentarios, y que se remitía a lo que había declarado semanas atrás en una entrevista con VTV. Allí dijo sobre su alejamiento: “El sistema está sólido y anda bien, y eso era lo que se prendía de mi aporte logístico”.

En tanto, sobre este mismo tema, Satdjian señaló: “Es un asesor y hace un buen trabajo como asesor (…) Nosotros con Daniel, como autoridades políticas que somos, estamos encima de todas las áreas, la del plan de vacunación especialmente”.

Donaciones millonarias para cuidados intensivos

“En el marco de la lucha contra la pandemia del COVID-19, Uruguay ha recibido y continúa recibiendo numerosas muestras de solidaridad de diversos países, a través de la donación de equipos e insumos médicos”, informó Cancillería en un comunicado en la mañana de ayer. De esta manera el gobierno agradeció a las autoridades de Arabia Saudita que, a través del Centro del Rey Salman (institución saudí dedicada al socorro y la ayuda humanitaria), donará a Uruguay equipamiento e insumos médicos tales como respiradores, batas y mascarillas quirúrgicas y guantes, por valor de U$S 1.700.000.

En el día de ayer arribó un primer cargamento de dicha donación, consistente en 53 respiradores, equipamiento que reforzará a los centros de tratamiento intensivo (CTI).

A lo largo de la pandemia Uruguay se ha valido de varias donaciones provenientes de distintos países. De hecho, días atrás el Hospital estatal de Israel Sheba-Tel HaShomer anunció que enviaría a Montevideo equipamiento variado por US$ 200.000.

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