La mutualista Casmu, intervenida por el Poder Ejecutivo desde el 29 de julio de 2024, que el año pasado terminó con una pérdida de $ 1.057 millones (US$ 25.7 millones), pedirá un nuevo fideicomiso para reestructurar la deuda, con la mira en evitar altas tasas de interés.
Esto surgió de la versión taquigráfica de la asamblea de médicos capitalizadores de Casmu, a la que accedió El País, que ocurrió el 17 de marzo, donde se analizó el balance del ejercicio 2025 (octubre a setiembre), donde hubo varios cruces entre el oficialismo y oposición mutual.
El pasivo total de Casmu pasó de US$ 213 millones en 2024 a US$ 258 millones el año pasado. “Casmu no puede endeudarse más, y lamentablemente le falta todavía para salir de esta situación. ¿Por qué? Porque una empresa no puede deber lo que debe el Casmu con los ingresos que tiene hoy”, señaló María Ana Porcelli, gerenta económica financiera, en la asamblea general anual.
“Lo primero que tenemos que hacer es un ajuste de los resultados, de los gastos ―la única manera es ajustar los gastos―, y eso va a ir acompañado de una reestructura financiera”, señaló la contadora, en la versión taquigráfica, de 64 páginas.
“Lo que estamos planteando es que el mismo pasivo financiero que tenemos hoy, más un pequeño adicional, vayan a un fideicomiso de emisión pública en el que las tasas de interés se reducen enormemente”, agregó la gerenta.
“Las garantías del Estado se necesitan, pero lo que estamos planteando acá, y lo que le vamos a plantear al Ministerio de Salud Pública y al Ministerio de Economía, es transferir las mismas garantías del Estado que hoy están en el Banco República, más un adicional que es menor, al fideicomiso para una emisión pública, y de esa manera bajar las tasas de interés, y llevar la deuda a 20 años”, dijo Porcelli.
Esta medida de "reestructura del pasivo" para reducir “sustancialmente” las tasas de interés tiene que ir acompañada de “ajustes”, agregó. “Si no, es como un barril sin fondo, cada día te endeudás más, pedís plata, pedís garantías, hacés fideicomisos… Es un círculo que no acaba más. Hay que ajustar la empresa a lo que tenemos”, dijo.
Una de las consultas de una médica capitalizadora es cómo se puede explicar que Casmu haya cerrado con un resultado integral negativo de US$ 26 millones, cuando recibió un fideicomiso de unos US$ 50 millones tras obtener una garantía estatal.
La contadora explicó que con ese monto millonario “se pagaron pasivos”, en referencia al “pago de BPS, DGI, proveedores, la historia clínica, el software SAP y otras deudas”. El fideicomiso, “fue usado específicamente para ese fin, pero, en realidad, como generás déficit todos los meses, seguís generando pasivo”, agregó.
"Tenemos que trabajar en un nuevo fideicomiso que nos permita gestionar la deuda, centralizar las deudas que tenemos ahora y poder trabajar más fácilmente por este período, hasta que la situación se estabilice; si no, no podemos salir adelante, dijo la gerenta general de Casmu, Raquel Pannone.
"Tenemos insolvencia financiera", reconoció la jerarca. "Tenemos gastos operativos muy elevados, que tenemos que ajustar a nuestra realidad. Tenemos una deuda significativa, con un pasivo (...) que limita el flujo de caja, lo que es un problema en el día a día", añadió.
Pannone presentó los "lineamientos generales" del plan estratégico de Casmu, basado en cuatro pilares: la reestructura financiera, la calidad asistencial, la paz social, y el crecimiento comercial.
Una de las fuentes de financiamiento de Casmu, como de otros prestadores de salud, son los prestamistas. Al asumir la gestión actual, encabezada por Domingo Beltramelli, en Casmu habían “dos o tres préstamos privados con tasas sumamente elevadas, con la característica de que alguno, en realidad, cobraba la tasa independientemente de los días que te prestaba”, con tasas de interés de hasta “3.400%”, dijo Porcelli.
La contadora indicó que un 40% de esos préstamos pasaron a una financiera, que implicó una reducción “importante” de las tasas de interés. Mientras que el resto de la deuda “bajó”. “Se llegaron a pagar hasta $ 26 millones por mes de intereses. Hoy estamos entre $ 9 y $ 10 millones, que también es mucha plata para lo que puede pagar el Casmu”, graficó. "Hay que cambiar eso por deudas más baratas", mediante el fideicomiso citado, acotó.
La asamblea incluyó varias críticas a la gestión pasada, que fue la que condujo la mutualista hasta setiembre. “A pesar de la intervención y de la inyección de US$ 50 millones, la situación económica no mejoró en este tiempo”, dijo la secretaria general, Cristina Rey, una de las voces más críticas.
“Tenemos una cesión de cápitas Fonasa que se mantiene en un 57%; además, tenemos cesión de cobro de tarjetas y de la recaudación de Redpagos, lo que compromete severamente el flujo de caja”, agregó Rey. “Estamos en la peor situación después del 2009”, sostuvo.
“No logramos, en más de un año, generar un plan de reestructura realizable, y nunca se concretaron los ahorros calculados, que, además, eran totalmente insuficientes”, sostuvo la jerarca oficialista. “Nos han engañado en forma reiterada”, apuntó Rey a la gestión anterior.
"Nadie es mago"
Raúl Rodríguez, presidente de Casmu entre 2019 y 2025 y actual prosecretario de la mutualista, apuntó durante la asamblea que hubo un “acto antiestatutario” por entender que se hablaron de asuntos fuera del orden del día, que fue cuestionado en la previa.
“Que se diga que tuvimos la capacidad de engañar a todos los veedores y a todos los interventores que estuvieron en Casmu, la verdad que es increíble. Los veedores y los interventores tuvieron acceso a todos los números”, retrucó Rodríguez.
El directivo insistió que “era muy difícil que uno pudiera hiciera cosas que no se podían hacer”, porque “todo estaba controlado y evaluado” por interventores, auditorías, y el Área de Economía de la Salud del Ministerio de Salud Pública (MSP). “Tiene que quedar claro que nadie es mago, que hicimos lo que pudimos hacer, de la mejor manera”, remarcó.
Rodríguez planteó que hubo “aspectos negativos” que vinculó a la intervención del Poder Ejecutivo, como la pérdida de 3.000 socios que “pegó fuerte” en el balance.
El exjerarca insistió que en su último año de gestión terminó con un resultado integral del ejercicio de $ 1.000 millones positivo. Esta cifra estuvo asociada a una revalorización de propiedades. “No todo es negativo, como dijo la Comisión Fiscal”, apuntó Rodríguez.
“La empresa tiene viabilidad, la empresa tiene que trabajar, y nosotros vamos a apoyar todo lo que sea reestructura que no signifique pérdida de trabajo ni que los médicos retrocedan en su trabajo”, remató, tras enfrentar varias críticas.