Desde hace 39 días, el Sindicato Único de Trabajadores de Instituciones Gremiales y Afines (Sutiga) tiene apostada frente a Torre Ejecutiva en reclamo por atrasos salariales que afecta a más de 1.500 funcionarios dependientes de contratadas por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides).
En líneas generales, el colectivo denuncia que desde hace varios meses —en algunos casos, hasta tres— hay trabajadores que no están percibiendo sus haberes en tiempo y forma. Reclaman una solución que garantice el cobro de los salarios, ya que en algunos casos la deuda por este concepto se ha acumulado durante varios meses.
En un comunicado difundido este martes, Sutiga reconoció avances en las negociaciones que se vienen llevando adelante con el Poder Ejecutivo, pero insisten en que las respuestas no resuelven los problemas estructurales.
“Sobre la destercerización existen posibilidades de avanzar con el Mides, pero el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) sigue sin asumir compromisos concretos. Sin recursos financieros no hay garantías reales ni soluciones a las deudas. Si no hay respuestas sobre salarios adeudas, garantías de cobro y destercerización, profundizaremos las medidas de lucha, incluida la preparación de una huelga general”, sostiene el comunicado.
Según confirmó El País, que dialogó con integrantes de Sutiga apostados en la carpa frente a Torre Ejecutiva,la idea del sindicato es esperar al cuarto intermedio de este jueves que tendrá lugar en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS).
Para esta instancia, esperan que Economía presente una propuesta concreta. El sindicato ha planteado alternativas, como que el Estado constituya un fondo de reserva independiente que funcione como garantía, de modo de desvincular el cobro de los salarios de los procesos de rendición de cuentas que las ONG realizan ante el Mides. Estos trámites pueden demorarse por errores o falta de información en la documentación presentada, sospechas de malversación de fondos públicos, irregularidades o dificultades burocráticas, entre otros motivos, lo que termina generando atrasos en los pagos.
Actualmente, Sutiga cuenta con aproximadamente 1.000 afiliados. Sin embargo, a partir de relevamientos realizados por el colectivo organizado, el sindicato constató que los atrasos de varios meses en el cobro de salarios afectan a unos 1.500 trabajadores (solo una ONG afectada nuclea a 1.000 empleados, pero no es la única con problemas en el cobro).
En caso de no arribarse a una solución en los próximos días, una huelga general de Sutiga —que concentran a trabajadores que se desempeñan en refugios nocturnos, centros de 24 horas y otros programas de atención social como en lo referido a personas en situación de calle— podría poner en jaque el funcionamiento de parte de todo el sistema destinado a las personas en situación más vulnerable.
Marcelo Bentos, integrante de la dirección nacional de Sutiga y uno de los dirigentes que participa en las negociaciones, dijo a El País que, “en caso de no ser satisfactoria la propuesta de hoy, podría encaminarse a una huelga indefinida”, medida de lucha que se resolverá en una asamblea el próximo sábado.
La situación de incertidumbre y conflictividad que atraviesan los trabajadores tercerizados no es nueva, sino que se arrastra desde hace varios años y responde a una problemática estructural vinculada a la modalidad de contratación del Mides. Esto ocurre más allá de la asignación presupuestal —que, si bien es insuficiente, el ministro Gonzalo Civila ha destacado que fue mejorada en el último Presupuesto Quinquenal—, ya que el ministerio recibe en cada período refuerzos de crédito por parte del Ministerio de Economía.
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