Reabrir el Parador Kibón recaudando $ 5 millones al año: IMM preparó pliego para licitar el local en la rambla

Las condiciones ya llegaron a la Junta Departamental para ser aprobadas; el edil blanco Gonzalo Gómez destacó que le va a "dar vida" a una zona que "se estaba viniendo abajo".

El exparador Kibón para el que la Intendencia de Montevideo está preparando una nueva licitación
El exparador Kibón para el que la Intendencia de Montevideo está preparando una nueva licitación
Leonardo Mainé

A seis años de que se rescindiera el contrato con la anterior concesionaria y con apenas un uso esporádico de sus instalaciones, el local que albergó al Parador Kibón está en camino de tener destino nuevo. La Intendencia de Montevideo, que es dueña del edificio, envió a la Junta Departamental un nuevo pliego para su licitación con el fin de que una empresa lo explote comercialmente.

La última adjudicataria había reinaugurado el espacio en 2014. Pero para 2020, tras conflictos con la intendencia, se terminó el contrato.

Con Carolina Cosse como intendenta, se publicó un nuevo llamado. Sin embargo, en 2024, cuando la hoy vicepresidenta había dejado la comuna para dedicarse a la campaña y quedó en su lugar Mauricio Zunino, se dejó sin efecto. Se entendió que lo presentado por las empresas no encajaba con los objetivos de la intendencia.

Ahora, la administración de Mario Bergara se propuso recuperar el parador que desde el fin de la concesión anterior viene perdiendo millones de pesos por año.

El pliego preparado por el departamento de Desarrollo Económico, que lidera Camilo Benítez, plantea una concesión por 10 años a la empresa que la gane.

El director de Desarrollo Económico Camilo Benítez, en octubre de 2025 durante la Jornada: Valor artesanal: aprendizajes y desafíos desde el proyecto En Cercanía
El director de Desarrollo Económico Camilo Benítez, en octubre de 2025 durante la Jornada: Valor artesanal: aprendizajes y desafíos desde el proyecto En Cercanía
Intendencia de Montevideo

Según el pliego al que accedió El País, la empresa deberá abonar dos tipos de canon a la intendencia.

El primero es fijo y será igual o superior a 750 mil unidades indexadas, que hoy en día se traduce en casi $5 millones por año ($4.958.925 con el valor de la UI para el 9 de julio). Desde la entrega del predio y hasta que comience la explotación, se deberá abonar solo la mitad. Luego toda la cifra.

El segundo es variable, dependerá de los ingresos y empezará a regir desde la explotación del parador. Será un porcentaje (igual o superior a 5%) de lo que se recaude mensualmente “por todo concepto y actividad que se desarrolle dentro del ámbito objeto de la concesión”.

El pliego dice que el destino comercial del edificio es “abierto” y que a la intendencia le interesa “su carácter multipropósito”. De todas formas, establece que no se aceptará “el uso residencial, de hotelería, el de supermercadismo ni el de actividades relacionadas con juegos de azar”.

Respecto a los días y horarios de funcionamiento, lo deja a libertad de las empresas que hagan sus propuestas. La comuna se reserva la facultad de usar el local hasta cinco días al año.

Interior del exparador Kibón que se utiliza para fiestas, rodajes y eventos empresariales
Interior del exparador Kibón que se utiliza para fiestas, rodajes y eventos empresariales
Leonardo Mainé

A simple vista, según observó semanas atrás El País, el edificio se encuentra en buen estado. Se utiliza en ocasiones para eventos puntuales.

El pliego dice que la empresa deberá “mantener el edificio, el espacio de uso público y el equipamiento instalado en perfectas condiciones de conservación, higiene y funcionamiento durante todo el período de la concesión”.

Más allá de ese mantenimiento, las condiciones no dejan abierta la posibilidad a grandes cambios en su estructura. Dice, por ejemplo, que no se podrá aumentar el área cerrada y que las modificaciones interiores se pueden hacer siempre y cuando “no alteren sus condiciones actuales”.

Requisitos de la intendencia

El pliego establece posibles sanciones y multas ante distintos incumplimientos. También pide garantías: depositar $ 500 mil al presentarse a la licitación y en el caso de ganar dejar US$ 400 mil como garantía durante toda la concesión.

Además de eso, la intendencia establece otros requisitos para presentarse.

Exige que se presente un plan de negocios que “sustente la viabilidad económica y operativa de la propuesta” y que incluya un “estudio de mercado”.

También debe quedar establecida la inversión total estimada para el parador. Se debe demostrar “capacidad financiera”: los oferentes tendrán que indicar las fuentes de financiamiento que tienen disponibles.

Las empresas que tengan categoría 3, 4 o 5 de “riesgo crediticio” para el Banco Central quedarán excluidas de la licitación.

El exparador Kibón para el que la Intendencia de Montevideo está preparando una nueva licitación
El exparador Kibón para el que la Intendencia de Montevideo está preparando una nueva licitación
Leonardo Mainé

Por otro lado, la intendencia realizará al momento de iniciarse la ocupación del local y también cuando esté finalizando la concesión un “inventario” del estado del edificio. Las mejoras, construcciones e instalaciones con las que la administración quiera quedarse permanecerán en poder de la intendencia “sin compensación alguna al adjudicatario”.

Por su parte, la empresa podrá devolver el edificio una vez transcurridos cinco años del inicio de la concesión. También podrá ceder el contrato o hacer arrendamientos, siempre con la aprobación de la comuna.

"La zona se estaba viniendo abajo"

En la Junta Departamental, uno de los ediles que está siguiendo el caso de Kibón es Gonzalo Gómez. En agosto de 2025 hizo un pedido de informes cuya respuesta mostró que la intendencia perdía millones de pesos con el parador sin explotar.

En 2024 había gastado $ 5.223.124 en el edificio y había recaudado apenas $ 130.775. Luego, en la primera mitad de 2025 había gastado $ 1.246.468 e ingresado $ 365.547.

"Celebramos que esta administración haya retomado el tema del Kibón. Porque no se le está dando explotación más allá de algunos puntuales: cuatro o cinco alquileres que arrojaron muy pocos ingresos para la intendencia", dijo a El País.

Gómez dijo que la intendencia va a generar "un ingreso considerable", al deslindarse de los gastos corrientes y recaudar con los cánones.

"Y a su vez se le va a dar vida a la zona, lo cual es una buena noticia porque se estaba viniendo abajo. Era usada para picadas y se generaban ruidos molestos a los vecinos de la zona", continuó el edil.

El edil blanco Gonzalo Gómez en una sesión de la Junta Departamental de Montevideo
El edil blanco Gonzalo Gómez en una sesión de la Junta Departamental de Montevideo
Cuenta de X de Gonzalo Gómez

De todas formas, consideró que el período de explotación de 10 años implica "muy poco tiempo" para una explotación de "tal envergadura".

"Generalmente los promedios de las licitaciones son a 20 años. Podría ser una licitación de 10 años, prorrogable de dos en dos, como son muchas de las licitaciones que tiene en curso la intendencia", dijo Gómez.

El pliego será tratado en la Comisión de Legislatura de la Junta y luego pasará a ser votado en el plenario. Precisará una mayoría simple de 16 votos, es decir, bastará solo con los votos del oficialismo.

Recuperar más locales

Cerca de Kibón hay otro parador de la intendencia, aunque mucho más pequeño, que la comuna quiere recuperar.

Se trata del llamado Parador Buxareo, que también está en la Rambla Charles de Gaulle, pero en el cruce con la calle Félix Buxareo.

Está adjudicado actualmente, con un canon fijo mensual de $ 115 mil, pero la empresa no lo está explotando. Por lo tanto, la intendencia va a rescindir el contrato, dijeron a El País fuentes de la comuna.

El Parador Buxareo en la Rambla Charles de Gaulle
El Parador Buxareo en la Rambla Charles de Gaulle
Mateo Piaggio

Y más allá de estos dos paradores en Pocitos, el departamento de Desarrollo Económico de la intendencia está buscando activar más locales que le pertenecen.

En este sentido, ya se preparó el pliego de una nueva licitación para el Forte di Makalle, un viejo restaurante del Parque Rodó.

Inaugurado en 1896, supo ser un sitio emblemático de la zona, pero actualmente está en ruinas. En 2014, una empresa ganó la licitación para reformarlo. Proyectó una inversión de $ 58 millones para transformar el predio en un “complejo multipropósito”, pero nunca lo hizo. La intendencia declaró extinguida la concesión en 2020.

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