La reforma del transporte metropolitano que está preparando el gobierno junto a las intendencias tiene una “falla estructural”, según el investigador Martín Alesina del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres).
Advierte que si la reforma logra su objetivo y más personas usan el sistema de transporte, habrá problemas de comodidad en la hora pico de 8 de Octubre, una de las avenidas por las que pasarán los BRT.
“La única manera de llevar más gente es llevándolos apretados o metiendo más frecuencia y eso complica mucho los cruces”, dijo en diálogo con El País.
“No tendría sentido, porque cuando hacés una reforma a un sistema, vas a gastar mil millones de dólares, lo hacés para que más gente elija el sistema”, continuó el magíster en Políticas Públicas.
Hoy en día, en la hora pico, por un tramo de 8 de Octubre van 4.300 pasajeros por hora y por sentido. Es el número más alto en toda el área metropolitana.
Con los ómnibus biarticulados que comprará el gobierno, que podrán llevar 220 pasajeros cada uno, podrían viajar 5.300 pasajeros si se toma una frecuencia de dos minutos y medio.
El problema, según Alesina, es que viajarían en condiciones que están por debajo del estándar europeo de comodidad.
“No es algo lindo en términos de confort”, subraya.
El gobierno espera que los ómnibus tengan entre 50 y 60 asientos. En el caso de que vayan llenos, entrarían unas 160 o 170 personas paradas.
“Eso te da algo muy cercano a las seis personas por metro cuadrado paradas. Poné un metro cuadrado en el piso e intentá poner seis personas…”, señala Alesina, uno de los críticos más constantes que ha tenido la reforma.
El investigador dice que de acuerdo al estándar europeo de confort, que marca un máximo de cuatro personas por metro cuadrado, los BRT podrían transportar solo entre 175 y 180, en lugar de 220.
Es decir, si se actúa de acuerdo a este estándar, el sistema podría dar solución a 4.300 personas por el troncal de 8 de Octubre, las mismas que hay hoy en día. No tendría margen para una mayor demanda, cuando justamente el objetivo de la reforma es hacer más atractivo el transporte público.
Pero, ¿por qué no se podría simplemente aumentar la cantidad de ómnibus?
Según Alesina, “guías internacionales” sostienen que el tiempo entre cada ómnibus no puede ser menor a dos minutos y medio. Con esa frecuencia, que está en el margen que maneja el gobierno, habría 24 servicios de ómnibus por hora y por sentido en el troncal de 8 de Octubre.
Alesina dice que no podría haber más frecuencia: si pasan los ómnibus más seguido, el tránsito se empieza a enlentecer.
“La idea es que el ómnibus no se tranque por semáforos y que se cambie a la luz verde cuando se esté aproximando. De eso se habla cuando se dice que son semáforos inteligentes. Tenés que dejar un tiempo para poder tener una luz verde larga”, explica el investigador.
Añade que además se debe contemplar “un poco de margen” porque los ómnibus, al ser operados por humanos, no pueden controlarse como un tranvía.
Los números del gobierno
El gobierno, en cambio, no comparte la visión de Alesina de que no puedan haber más servicios que 24, y que la frecuencia no pueda ser menor a dos minutos y medio.
Todavía no está definido cuánta frecuencia habrá, pero se maneja entre 25 y 30 por hora y por sentido en el troncal. Es decir, una frecuencia de dos minutos y medio o solo dos minutos. En este último caso, el sistema tendría oferta para 6.600 pasajeros por hora y por sentido, muy por encima de la cantidad de personas que usan hoy ese troncal en la hora pico.
Otro aspecto a señalar a partir de los informes es que la cifra de máxima ocupación, en la hora pico, abarca una parte del trayecto, no todo.
De acuerdo a uno de los informes en los que se basa el gobierno, hay unos 2,5 km por 8 de Octubre donde el sistema tiene 4.000 pasajeros o más. Se trata desde el cruce de 8 de Octubre con 20 de febrero hasta la zona de 8 de Octubre y Centenario.
El pico de 4.300 pasajeros se da entre las cinco cuadras que van desde el cruce con Forteza hasta el cruce con Comercio, de acuerdo al documento de “Consultoría para la realización de estudios de simulación de transporte público y saturación de paradas” que hizo la empresa Redes.
Además, Gonzalo Márquez, el director de la flamante Agencia del Sistema de Transporte Metropolitano, aseguró que la reforma está pensada para poder trasladar a una cantidad de pasajeros “sensiblemente mayor” a la actual.
“Esto tiene un doble objetivo”, aseguró en La Diaria Radio.
Uno de los objetivos es que nuevas personas pasen a usar el sistema. El otro es que “de entrada” haya estándares de confort “superiores a los que existen hoy”.
¿En qué está la reforma?
La reforma del transporte se encuentra en la etapa de diseño conceptual para detallar específicamente qué se hará. A grandes rasgos, ya está definido que se instalarán carriles BRT con ómnibus biarticulados, carriles exclusivos y paradas cerradas.
Los nuevos ómnibus harán dos trayectos. Uno comenzará por Zonamérica e irá por Camino Maldonado y 8 de Octubre. El otro comenzará en El Pinar y viajará por Giannattasio y Avenida Italia. Ambos coincidirán en la zona de Tres Cruces, donde se deberá construir una estación multimodal, y partirán por 18 de Julio hasta Plaza Independencia.
En esta etapa de diseño conceptual, donde está trabajando un consorcio, se tomarán decisiones pendientes, como qué pasará con Ciudad Vieja (si entrarán los BRT o si habrá una flota de ómnibus más pequeños). También se definirá si la línea que comienza en Zonamérica se extenderá hasta Pando.
La intención del gobierno es empezar las obras en 2027 y que el sistema esté operativo en 2029.