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Hoy se inaugura el Hospital del Cerro: un hito de la gestión blanca en un barrio con ADN frenteamplista

Aunque ya está en funcionamiento, se trabajó mucho durante el fin de semana para habilitar más áreas del centro. La inauguración se da en el medio de la crisis política por el caso Marset.

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Hospital del Cerro
Este lunes se inaugura el Hospital del Cerro
Foto: Leonardo Mainé

El Hospital del Cerro que hoy será inaugurado en Santín Carlos Rossi y Pedro Castelli es para Presidencia mucho más que una obra edilicia y una solución sanitaria para 240.000 personas que se asientan en la zona oeste de la capital. Se trata además del cumplimiento de una promesa personal del presidente Luis Lacalle Pou realizada en 2014 y reiterada en 2019 en un barrio con ADN frenteamplista. Es, también, una oportunidad de mostrar logros concretos y fortalecer la imagen del gobierno mientras se sortea una nueva crisis política.

El Ejecutivo entiende que ese hospital, al que el presidente de ASSE, Leonardo Cipriani, calificó como “una obra histórica”, será uno de los tres o cuatro hitos que caractericen la gestión del Partido Nacional.

Con ese objetivo se prepara desde hace meses la inauguración, plan que no contaba con que días antes estallara un escándalo político vinculado a la entrega del pasaporte al narco Sebastián Marset.

La estrategia comunicacional de Presidencia intentará contrarrestar este obstáculo para que el evento no se empañe y mantenga su relevancia política y social.

En la tarde del domingo 19 de mayo de 2019 el entonces candidato Lacalle Pou, con camisa a cuadros y un buzo azul, llegó hasta la intersección de las calles Bogotá y Estados Unidos, en el Cerro.

Allí, además de decenas de personas, lo esperaba Marcelo Fernández, el anfitrión de ese club político embanderado con la lista 404.

Luis Lacalle Pou
El presidente Luis Lacalle Pou se comprometió en 2019 a construir un Hospital en el Cerro
Foto: Leonardo Mainé

Micrófono en mano, Lacalle inició su enésimo discurso de campaña rodeado por Álvaro Delgado, Graciela Bianchi, Martín Lema y Pablo Bartol. De lo general, como la seguridad, educación o economía, pasó a lo particular. Y allí llamó a Fernández para que se parara a su lado. “Con Marcelo como testigo me comprometo a que si llegamos al gobierno vamos a construir un hospital para que la gente del Cerro, La Teja, Santa Catalina, La Paloma, Paso de la Arena no tenga que ir tan lejos a atenderse. Este es un compromiso”, dice el entonces candidato.

Fernández, no es un testigo improvisado de la promesa hecha. Tiene 51 años y comenzó a militar en el Cerro a los 20 de la mano de un veterano del Partido Nacional que vivía en Santa Catalina.

“Mi abuelo militaba en Adelante con Fe con un caudillo blanco de Punta Yeguas y yo de chico ayudaba a repartir volantes. A los veinte años me fui a vivir a Santa Catalina, puse un negocio, integré el consejo vecinal y conseguimos las primeras calles de balastro para la zona”, recuerda Fernández.

El dirigente asegura que el nuevo hospital legitima la militancia blanca en el barrio, aunque puntualiza que el reclamo de contar con un centro asistencial de esa naturaleza viene desde hace años y es un anhelo de muchos vecinos, sin importar lo que votan. “Llegó un gobierno blanco para cumplir con la gente de este barrio”, indica.

Este fin de semana seguían los aprontes. Parte del hospital está en funcionamiento, pero hubo ingreso de colchones y otros elementos para terminar de completar las salas.

El proyecto demandó una inversión de tres millones de dólares. Son 2.471 metros cuadrados distribuidos en cuatro pisos con atención las 24 horas. Cuenta con dos quirófanos, camas para internación médica y quirúrgica, laboratorio, farmacia, cableado con fibra óptica y servicios acordes a un hospital de segundo nivel de atención.

El Hospital del Cerro desagotará al saturado Centro Coordinado del Cerro que atiende un promedio de 400 pacientes al día, tres veces más de lo que recibe un hospital en algunas de las capitales más pobladas del interior. Tiene la dificultad adicional de tener que derivar permanentemente patologías complejas o cuadros de gravedad hacia el Clínicas, Maciel o Pasteur, con la pérdida de tiempo que eso implica.

“Se han tenido que derivar baleados y apuñalados en hechos violentos, o accidentados muy graves, y algunos han perdido la vida en el camino. Este es un hospital que va a salvar vidas”, dice Fernández.

El Centro de Salud del Cerro recibe en promedio un herido de bala por día. También un importante número de accidentados, la mayoría de colisiones ocurridas en las rutas 1 y 5.

Blancos en el Cerro

El Cerro es un barrio politizado, efervescente en épocas de campaña electoral e identificado con la izquierda. En las últimas elecciones nacionales en ese barrio el 63% votó al Frente Amplio y el 18% al Partido Nacional.

La izquierda llevó a dirigentes del Cerro al Parlamento y el Poder Ejecutivo, como es el caso del exministro de Defensa Nacional Luis Rosadilla. En tanto el último diputado blanco del Cerro fue Ricardo Rocha Imaz.

“El Cerro tiene alma propia. Es un barrio movilizado y tiene su magia para militar, más allá de la presión que hace la izquierda. Las organizaciones aquí tienen vida propia y cuando hay un proyecto común, como en el caso del hospital, lo partidario queda de lado”, explica Fernández.

Él es jefe de la Oficina Territorial del Mides en el Oeste de Montevideo. Ese rol le permite estar en contacto con vecinos de toda esa zona. “A mí me respetan, saben que yo no miro a quién votan, yo ayudo. A mí me gusta trabajar en el territorio, es lo que sé hacer”, dice. Durante unos años formó parte de la secretaría de Delgado en el Parlamento, pero se fue porque extrañaba militar el barrio del que se jacta conocer como la palma de su mano.

“Adentro del Palacio se hacen otras cosas que son muy importantes pero que te terminan alejando de la gente”, agrega.

Y recuerda que no siempre gozó de ese respeto para trabajar con la izquierda en el barrio.

“Hace varias campañas atrás con una brigada de botijas le pintamos todos los muros al Partido Comunista después de que ellos nos rompieran todas las columneras de Carlos María Ramírez. Fueron ocho comunistas en dos autos a buscarme a Santa Catalina. ‘Acá manda el Frente’, me gritaban. En el 2014 tapicé de carteles Carlos María Ramírez. A las tres de la mañana el MPP mandó dos brigadas y me tiró todo. A otro día vinieron a la puerta del club a reírse. Eso terminó mal”, recuerda.

Fernández dice que él está más calmado y maduro, y que el respeto que se ha ganado en el barrio le permite caminar con otra seguridad.

“En la última elección hicimos la caravana de la victoria, con mi gente repartí listas, prendíamos el inflable. Algunos pasan y putean, pero no hay que entrar. Grupos de otros partidos se nos pegan buscando seguridad. No es fácil militar aquí, pero no hay que tener miedo. El Cerro es así”.

“El Oeste es una zona que fue olvidada por la política”

El edil Diego Rodríguez nació en el Oeste de Montevideo, más concretamente en La Teja. Recuerda cuando siendo niño su familia era la única votante del Partido Nacional en la cuadra y salían en un Chevette Grumett a repartir volantes.

“Éramos los raros de la cuadra. Mi padre ponía el parlante con la marcha Tres Árboles y los vecinos hacían lo mismo con canciones de Zitarrosa. Siempre hubo tensión, pero se respetaba”, afirma.

Sostiene que como blanco es un “orgullo” formar parte hoy de la inauguración de un hospital “que todo el barrio pedía”.

“Hace años que se necesita esta solución. El Oeste es una zona un poco olvidada por la política. Hay muchas carencias que atender. Contar con un hospital así soluciona los problemas diarios de la gente. Esto es real y tangible”, sostiene.

Fuentes del gobierno admitieron que esperaban esta inauguración en un contexto diferente, más exitista. Se planificó como un acto que desde lo político pusiera de manifiesto el cumplimiento de la palabra empeñada en la campaña electoral, siendo, tal vez, uno de los momentos más emblemáticos en lo que queda de este período.

Edil Diego Rodríguez
Edil Diego Rodríguez
Foto: Francisco Flores
Además

En 1994, otro Lacalle hizo una similar inauguración

El domingo 16 de octubre de 1994, bajo la lluvia, el entonces presidente Luis Alberto Lacalle Herrera inauguró el Centro de Salud del Cerro. Hasta ese momento la salud de los vecinos de la zona era atendida en un centro coordinado ubicado en un edificio del BPS en horario de oficina y que para exámenes o atención de un especialista derivaba hacia otras policlínicas u hospitales de la ciudad. Tras cortar la cinta, Lacalle padre calificó la obra como “histórica”, de la misma forma en que casi veinte años después, lo hará su hijo.

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