El papa León XIV deseó que la tregua para ayudar a la población de la ciudad ucraniana de Oleshki “fomente la voluntad de diálogo y dé lugar a nuevas iniciativas concretas de paz”. El mensaje fue pronunciado este domingo, durante un llamamiento en el rezo del ángelus dominical.
“En estos días se ha llevado a cabo la acción humanitaria en favor de la población civil de la ciudad de Oleshki. Espero que la colaboración entre las partes, que ha hecho posible este gesto de humanidad tan necesario, fomente la voluntad de diálogo y dé lugar a nuevas iniciativas concretas de paz”, dijo el papa asomado a la ventana de su estudio en el Palacio pontificio.
Los aproximadamente 2.000 habitantes de la ciudad ucraniana controlada por Rusia han sido reubicados en un lugar seguro, lejos de los combates. El éxito de esta operación humanitaria no resuelve la compleja lucha diplomática por una solución al conflicto.
A la tregua se llegó por la mediación de los Estados Unidos y de la Santa Sede, tras una compleja iniciativa diplomática.
La primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, había anunciado que ayudó a concretar un acuerdo de alto el fuego local entre las fuerzas de Ucrania y Rusia en esa localidad “al “borde del desastre”, en la línea del frente.
El pontífice habló por teléfono con el presidente ruso, Vladimir Putin y, posteriormente, con el ucraniano Volodímir Zelenski, solicitando una tregua para permitir la entrada de alimentos y ayuda médica y garantizar la evacuación voluntaria y segura de la población.
Oleshki, donde aproximadamente dos mil residentes quedaron atrapados, ha estado viviendo durante mucho tiempo una situación dramática, con escasez de agua, alimentos y suministros médicos, bombardeos y dificultades para acceder a las zonas circundantes.
La gira en la que Uruguay trabaja "intensamente"
León XIV emprende esta semana una de las giras papales más ambiciosas de las últimas décadas, que lo llevará a Uruguay, Argentina y Perú, su patria adoptiva, pocas semanas después de su operación por un cáncer de pulmón.
El jefe de la Iglesia católica, de 71 años, fue sometido a una intervención hace menos de tres semanas para extirpar un tumor canceroso. Pero los médicos afirman que no requiere más tratamiento y le dieron luz verde para el viaje de 11 días a Sudamérica.
“Me llena de alegría regresar al continente en el que he vivido tantos momentos de mi vida”, dijo León al confirmar el lunes pasado su gira del 6 al 17 de noviembre, que incluye 12 vuelos, dos desplazamientos en helicóptero y una oración a gran altitud en los Andes.
Se espera que millones de fieles acudan a ver al papa, que combinará encuentros pastorales con discursos a líderes como el presidente argentino Javier Milei, un estrecho aliado del presidente estadounidense Donald Trump cuya relación con la Iglesia es tensa.
También se lo espera con ansias en Uruguay. Este domingo, desde Oslo (Noruega), el canciller Mario Lubetkin dijo que se estaba “trabajando intensamente” en los detalles de la agenda del sumo pontífice. “Estamos con la guardia alta” por si surgen contratiempos, dijo también, antes de valorar que el próximo fin de semana Montevideo no será una capital más, sino, debido a la atención que despertará, “una de las capitales del mundo”.
Una hazaña que será muy observada
“Este será el viaje más observado del pontificado de León hasta la fecha”, dijo a la AFP Christopher White, de la Universidad de Georgetown en Washington y autor de un libro sobre el papa León.
“Ya iba a ser un viaje intenso (...) una hazaña incluso sin su operación. Ahora será objeto de un escrutinio aún mayor”, señaló.
El líder de los 1.400 millones de católicos del mundo iniciará su viaje en Uruguay, el país más laico de América Latina, donde será recibido por el presidente de izquierdas Yamandú Orsi.
Uruguay mantiene desacuerdos con la Iglesia católica en temas como el matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto y la eutanasia —legalizada el año pasado—, y se espera que León haga un llamado en favor de la protección de la vida.
El pontífice viajará luego a Argentina, la patria de su predecesor, el papa Francisco, que decepcionó a muchos argentinos al no haber regresado de visita durante su pontificado.
Las autoridades esperan que siete millones de peregrinos se congreguen para ver a León. En Buenos Aires, el papa se reunirá con Milei, un libertario de derecha que mantuvo una relación tirante con Francisco.
Aunque los intercambios de Milei con León han sido menos turbulentos, los líderes de la Iglesia local se han mostrado muy críticos con el alto costo humano que han tenido las medidas del presidente argentino para reactivar la maltrecha economía, que han dejado a millones de ciudadanos vulnerables y al borde de la subsistencia.
El viaje a Sudamérica culminará con un emotivo regreso al país que considera su casa, Perú.
Con información de EFE y AFP.