Cercano a Francisco, investigador de abusos sexuales y preocupado por la IA: quién es el papa León XIV

El líder mundial de la Iglesia Católica es un norteamericano de 71 años, que discrepa con Donald Trump y que tiene nacionalidad de Perú por sus años de misionero allí.

COMEDOR NUESTRA SEÑORA DE CHOTA
Chiclayo, 25 Julio del 2019. Obispo Robert Prevost en la inauguracion del comedor parroquial Nuestra Señora de Chota.
El Comercio/GDA

Robert Prevost, hoy conocido como León XIV, habla cinco idiomas, pero es callado.

Quienes lo conocen dicen que sabe escuchar y que trabaja con discreción y firmeza. Tuvo un ascenso meteórico en el Vaticano durante los últimos años de vida del papa Francisco. Antes, en cambio, había acumulado años como misionero en Perú, donde enfrentó la pobreza y a un grupo cristiano repleto de corrupción y abuso sexual.

Es el primer papa estadounidense. Elegido durante la segunda administración de Donald Trump, muchos podrían haberlo asociado a él. Sin embargo, Prevost tiene un pensamiento bastante distinto al del presidente de su país.

Antes de asumir como papa, cuando el vicepresidente JD Vance citó un concepto cristiano para justificar darle prioridad a los ciudadanos locales en lugar de los migrantes, Prevost compartió un artículo titulado: “JD Vance se equivoca: Jesús no nos pide que jerarquicemos nuestro amor por los demás”. Y ya como León XIV también ha deslizado cuestionamientos al gobierno, mientras que Trump lo ha criticado públicamente diciendo que “no está haciendo un buen trabajo”.

El papa, por otro lado, lejos de mostrarse nacionalista, durante su primer discurso como sumo pontífice no pronunció ninguna palabra en inglés. Y eso que es el primer papa desde 1159 que tiene este idioma como lengua materna. Sin embargo, sí habló en español.

El recién elegido Papa León XIV, Robert Prevost, se dirige a la multitud desde el balcón central de la Basílica de San Pedro por primera vez.
El papa León XIV, Robert Prevost, se dirige a la multitud desde el balcón de la Basílica de San Pedro por primera vez.
Foto: AFP

Sus años en Perú, país del que es ciudadano, siguen presentes en él. Como anécdota, uno de sus biógrafos, el periodista Juan Vicente Boo, cuenta en León XIV: El papa de la nueva era (Espasa, 2026) que para su primer corte de pelo como papa llamó a su peluquero peruano.

Además de amigo y sucesor de Francisco, Prevost se ubica en otra línea de sucesión: la de León XIII. Este papa escribió una encíclica innovadora donde impulsó la doctrina social moderna de la iglesia en plena revolución industrial.

Ahora, en su propia encíclica llamada Magnifica Humanitas, León XIV continuó ese legado, de preocupación por la justicia social y los marginados de los avances tecnológicos, pero enmarcado en una nueva era: la de la inteligencia artificial.

¿Quién es Prevost?

El perfil del papa actual, que visitará Uruguay desde el viernes 6 hasta el domingo 8 de noviembre, se puede conocer a partir de sus distintos nombres. Nació como Robert Francis Prevost Martínez el 14 de setiembre de 1955 en Chicago.

Como se observa en sus apellidos: tiene origen mestizo. Por el lado paterno, tenía un abuelo italiano y una abuela francesa. Por el lado materno, su abuelo era hijo de padres mulatos y había emigrado desde la isla de La Española (que comparten Haití y República Dominicana) a Nueva Orleans.

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Un joven Robert Prevost en la casa de formación agustiniana en Trujillo, Perú.
El Comercio/GDA

Los padres del papa, Louis y Mildred, eran apasionados de la lectura y la música. Su hijo acumuló intereses distintos: es jurista, teólogo y matemático. Le gusta el tenis, andar a caballo y las novelas de John Grisham. Pertenece a la orden de los agustinos y a los 26 años se hizo sacerdote.

Pero para conocer su historia no basta con repasar su nombre de nacimiento, ni su nombre adoptivo como papa. Porque además de Robert y León XIV, se llama también Roberto.

Sus años en Perú

Prevost tuvo tres estadías en Perú a lo largo de cinco décadas, donde se lo llamaba Roberto.

A mediados de los ochenta fue enviado a una misión de los agustinos en Chulucanas, en la región norteña de Piura. Estuvo un tiempo, volvió a Estados Unidos y luego retornó a Perú en 1988.

Recibió la tarea de dirigir una casa de formación en Trujillo, que todavía no se había construido, y se quedó una década. Todos los seminaristas debían trabajar en la obra, pero Prevost era el que la supervisaba. A veces incluso dormía a la intemperie para cuidar que nadie se robara los ladrillos.

Para recaudar dinero, organizaba polladas y veladas de bingo. Aunque era callado, su estilo llamaba la atención de la gente. Andaba de camiseta y championes en lugar de sotanas y alzacuellos. Hacía pizzas, bailaba, dejaba que le hicieran bromas y en una fiesta de Halloween llegó a ponerse una máscara de monstruo para salir a asustar.

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Robert Prevost, hoy el papa León XIV, durante su estadía en Chulucanas, Perú (1985)
El Comercio/GDA

“Los jóvenes de la parroquia se enamoraron de esta versión católica del Club de los Poetas Muertos”, cuenta el periodista peruano Santiago Roncagliolo en su libro El pastor y los lobos (Seix Barral, 2026). “Llevaban sus propios taburetes a las misas que Prevost celebraba al aire libre, entre las esteras de los barrios más pobres. En las chabolas lo recuerdan con un megáfono, convocando a misa o invitando a la gente a recibir alimentos en comedores de caridad”, continúa el autor.

Roncagliolo cuenta también que cuando crecía el río Moche en Trujillo, las casas precarias, hechas de una mezcla de barro y cáscara de arroz, se inundaban. Prevost se vestía con sombrero y botas: organizaba la resistencia de los vecinos y les conseguía alojamiento temporal.

En sus clases de formación, educaba sobre la llamada teología de la liberación latinoamericana e inculcaba la opción preferencial por los pobres. Se quedó en Perú hasta 1999 cuando volvió a Estados Unidos. Empezó el siglo XXI como prior general de los agustinos, la máxima autoridad mundial de su congregación. Estuvo en ese cargo hasta 2013.

Entre lobos

El prior general puso sobre la mesa un papel y empezó a leer una lista. En ella figuraban los nombres de muchos de los presentes, junto a números de cuentas bancarias y saldos actualizados. Todos inexplicables. Todos mantenidos al margen de la economía comunitaria. Nadie sabe de dónde sacó la información el prior, pero la escena de la lista se repite en dos versiones. También se repite que Prevost interrumpió la enumeración al quinto o sexto nombre. Miró a su público a los ojos y pronunció más o menos estas palabras:

—¿Quieren que termine de leer? Porque, si llego al final, todos los que figuren en la lista acabarán de monaguillos en Tanzania.

Esta anécdota, extraída de El pastor y los lobos, refiere a la época de Prevost como líder de los agustinos. Ilustra el rasgo principal que muestra este libro sobre el hoy papa: su lucha contra la corrupción y el delito dentro de la iglesia.

Específicamente, en ese momento, Prevost había viajado a México para lidiar con un problema que estaba teniendo su orden. Los agustinos tenían parroquias en zonas donde vivían ricos y narcotraficantes. Recibían donaciones de ellos, pero en lugar de destinar dinero a la congregación, para financiar obras de caridad o gastos de la comunidad, los párrocos se las quedaban.

Pero el libro se centra en otra batalla dentro de la iglesia, una que terminó en una decisión fulminante del papa Francisco: la disolución del Sodalicio de la Vida Cristiana.

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Obispo Robert Francis Prevost, participa en las celebraciones para conmemorar el 60.º aniversario de la fundación de la Diócesis de Chulucanas, el 10 de agosto de 2024.
El Comercio/GDA

El Sodalicio era una sociedad católica conservadora fundada en Perú y que se extendió por el resto de América. Llegó a tener mucho poder, pero estaba infestada de casos de abuso sexual, violencia y corrupción.

Los casos salieron a la luz por el trabajo de dos periodistas, Pedro Salinas y Paola Ugaz, que publicaron en 2015 un libro con testimonios de exsodálites. A consecuencia de su trabajo, fueron perseguidos judicial y mediáticamente por la organización durante años.

Para esa época, Prevost estaba de vuelta en Perú. En 2014, tras haber terminado su etapa como prior general de los agustinos, el flamante papa Francisco lo envió de vuelta a América Latina.

Como obispo de la ciudad de Chiclayo, y luego vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana, no solo apoyó a los periodistas, sino que colaboró con ellos. Junto al nuncio apostólico Nicola Girasoli tuvo un rol discreto pero clave.

Prevost y Girasoli actuaron como reporteros y a veces hasta como editores periodísticos de Ugaz. Exigían éxceles, documentos, pruebas, para elevar a Roma. Pedían seis copias de todo en sobres diferentes, envueltas en papel carbón para eludir los escáneres, y mandaban el correo en fechas específicas, cuando tenían claro que la valija diplomática de la nunciatura estaba en manos amigas. También averiguaban qué sacerdotes peruanos tenían llegada al papa, y mandaban a Ugaz a contactarlos. Todo parecía una película de espías. 

En 2025, cuando Prevost ya estaba trabajando con Francisco en el Vaticano, el papa dio por terminado el caso del Sodalicio: disolvió la organización.

Sin embargo, el sucesor de Francisco no salió intacto de sus años en Perú.

El Papa León XIV celebra la misa jubilar de los catequistas en la plaza de San Pedro del Vaticano
El Papa León XIV celebra la misa jubilar de los catequistas en la plaza de San Pedro del Vaticano
Foto: AFP

Un sacerdote cercano a él fue denunciado por abuso sexual. Prevost recibió a las víctimas, les dijo que les creía y les agradeció que hicieran la denuncia. Pero aunque trasladó al cura denunciado a otra zona, la investigación en la iglesia no tuvo avances, y Prevost fue criticado por presuntamente encubrirlo.

De todas formas, tanto el libro de Roncagliolo como notas de prensa de distintos medios han asociado ese cuestionamiento a una supuesta campaña en contra de Prevost por su lucha contra el Sodalicio y su posterior avance dentro del Vaticano.

Incluso, el abogado de las víctimas era un sacerdote que había sido agustino, que había tenido enfrentamientos ideológicos con Prevost, y que se había ido de la orden. Finalmente, Francisco destituyó a este sacerdote por presuntos abusos sexuales.

Francisco y el pensamiento de León

En los últimos años de su vida, el estadounidense y el argentino, que se habían conocido cuando el segundo era arzobispo en Buenos Aires, se volvieron muy cercanos.

En 2023, Francisco lo convocó a Roma para un puesto clave: el Dicasterio para los Obispos. Y en los dos años siguientes, elevó a Prevost a arzobispo, después a cardenal y luego lo promovió al orden de los cardenales obispos.

Robert Prevost siendo ordenado cardenal por Francisco.
Robert Prevost siendo ordenado cardenal por Francisco.
Foto: EFE.

Durante esa época, Prevost lo acompañó en distintos viajes y todos los sábados de mañana se juntaban a hablar. Tras la muerte de Francisco, el estadounidense dio una entrevista a Vatican News donde contó que, a pesar de hablar de temas importantes, el papa solía tener una recomendación para él: “No pierdas el sentido del humor”.

Durante la última hospitalización de Francisco, en marzo de 2025, Prevost presidió el rosario por su salud. Dos meses después fue electo papa.

Al hablar sobre las enseñanzas de Francisco, Prevost destacaba una en particular, que el papa argentino quería "una Iglesia pobre, que camine con los pobres, que sirva a los pobres".

Que el hoy llamado León XIV destaque este punto habla bastante de su concepción cristiana; también lo hace su trayectoria como misionero en Perú.

Pero para conocer en profundidad su pensamiento es clave leer la encíclica que publicó a un año de asumir: Magnifica Humanitas.

El presidente Yamandú Orsi, su esposa Laura Alonsoperez y el papa León XIV.
El presidente Yamandú Orsi, su esposa Laura Alonsoperez y el papa León XIV.
Foto: EFE.

Las encíclicas son cartas largas enviadas por el papa a toda la iglesia. Una de las más famosas es Rerum Novarum (asuntos o cosas nuevas, en latín), que escribió León XIII durante la Revolución Industrial. Magnifica Humanitas se publicó en el 135º aniversario de aquella y se propone hablar de sus propios “asuntos nuevos”: la era de la inteligencia artificial.

León XIV destaca que el avance tecnológico está arraigado en la historia de la humanidad y que puede implicar muchas ventajas, pero plantea varias advertencias.

Uno de los puntos en los que más hace hincapié es en que la IA está en las manos de unas pocas empresas privadas y que se presenta con una presunta neutralidad, cuando en realidad “toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza”.

Pero más allá de la IA, la encíclica permite estudiar el pensamiento del nuevo papa respecto a diversos temas.

La encíclica lo muestra de alguna forma progresista. Dice que ya no es posible confiar únicamente en la “mano invisible” del mercado y trata de “particularmente insidiosa” la ideología que sugiere que “toda persona deba ganarse o justificar su propio valor”.

Pide “leyes justas” e “instrumentos de redistribución que corrijan los desequilibrios” y habla de sistemas fiscales “que alivien la carga sobre los más débiles y exijan más a quienes disponen de mayores recursos”.

Defiende a los migrantes y subraya la importancia de los cuidados ambientales.

El Papa León XIV saluda a la multitud durante la audiencia general semanal en la Plaza de San Pedro en el Vaticano el 21 de octubre de 2020.
El Papa León XIV saluda a la multitud durante la audiencia general semanal en la Plaza de San Pedro en el Vaticano el 21 de octubre de 2020.
Foto: AFP

De todas formas, esto no significa que tenga una visión revolucionaria. Cuando se refiere al derecho a la vida señala que la iglesia juzga “gravemente ilícitas” conductas como el aborto y la eutanasia. No hace referencias a orientaciones sexuales, ni cómo la Iglesia se planta ante ellas, y cuando se refiere al concepto de familia lo define como “la unión estable entre un hombre y una mujer”.

La encíclica incluye el reconocimiento de fallas históricas de la iglesia y aunque no se detiene en eso, alude a los abusos sexuales dentro de la institución.

“Vivir la justicia en la Iglesia significa sanear las relaciones y las estructuras eclesiales de aquellas distorsiones que generan desigualdades, falta de claridad y atropellos”, dice el papa.

“Al respecto, la escucha de las víctimas de abusos espirituales, económicos, institucionales, sexuales, de poder y de conciencia es parte integrante de un camino de justicia, que comprende el reconocimiento del daño, la reparación justa y la prevención”.

La visión de Sturla

El cardenal Daniel Sturla, máxima jerarquía de la Iglesia Católica uruguaya, confía en que León XIV puede ser “un gran papa”.

“Hay varias características positivas que delinean el perfil del papa León XIV. Sin duda una de ellas es su doble nacionalidad: el ser estadounidense de Chicago y su vida como misionero y como obispo en Perú”, dijo en diálogo con El País.

Cardenal Daniel Sturla y el papa León XIV.
Cardenal Daniel Sturla y el papa León XIV.
Foto: X/@DanielSturla

Sturla destacó también que el papa es agustino. “Pertenece a una orden religiosa que se inspira en San Agustín, uno de los más grandes santos y teólogos de la Iglesia. San Agustín es un convertido a la fe católica después de una larga búsqueda personal de la verdad que lo llevó por caminos diversos hasta que, al encontrarla, se dio cuenta que su sed de amor también se saciaba en ella”, explicó el cardenal.

“Este hijo de san Agustín habla con fluidez varios idiomas, ha viajado por todo el mundo como superior de su orden y esto le da naturalmente un sentido de universalidad que es importante para un papa. Es un hombre que escucha con intención, que es amable y que infunde serenidad con su sonrisa tímida y su mirada inteligente. Creo que podrá ser un gran papa”, concluyó.

ITINERARIO

La visita a Uruguay

El papa León XIV estará en Uruguay desde la tarde del viernes 6 de noviembre hasta la del domingo 8 y tendrá actividades en Montevideo, Florida y Paysandú. En la capital se reunirá con el presidente Yamandú Orsi y con otros líderes políticos, así como con sacerdotes y religiosas en la catedral.

También visitará el barrio Borro y la Universidad Católica y el sábado por la noche participará de una celebración en el Estadio Centenario. En la mañana del sábado celebrará una misa al aire libre en el parque París Londres de la ciudad de Paysandú y el domingo al mediodía otra en la catedral de Florida.

León llega a un país en el que aproximadamente el 36% de la población se dice católica. La Iglesia en Uruguay está organizada en nueve circunscripciones eclesiásticas — una arquidiócesis y ocho diócesis, con 235 parroquias, 501 sacerdotes, 103 diáconos permanentes, 876 religiosas consagradas y 4.257 catequistas.

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