El descenso de la natalidad de la población uruguaya es un tema de debate cada vez más presente, en la medida en que nada parece revertir, con el paso de los años, la tendencia a la caída de los nacimientos. Sobre el diagnóstico no hay discrepancias: hoy nacen tantos niños como lo hacían a fines del siglo XIX y las proyecciones demográficas no son alentadoras: si ahora hay cerca de tres millones y medio de uruguayos, para el 2070 se estima que la cifra va a llegar a unos 3.043.670.
Sin embargo, para el actual gobierno de Yamandú Orsi esta no es una realidad necesariamente preocupante. Así lo definió semanas atrás el economista Rodrigo Arim, director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) —señaló entonces que el fenómeno forma parte "del desarrollo" y modernidad de una sociedad, y que es algo que le ocurrió a todos los países que recorrieron "un camino de desarrollo económico y social durante el siglo XX y siglo XXI"— y ahora volvió a quedar establecido en un informe del Ministerio de Salud Pública, al que accedió El País.
Consultada la cartera acerca de las "medidas" que se podían estar tomando para revertir el descenso demográfico, los recursos implicados en esas eventuales acciones y si había estudios sobre "el alcance de la problemática" —las preguntas fueron cursadas por la diputada de la lista 404 del Partido Nacional, Dolores González—, la respuesta ofrecida fue bien concreta: "El Ministerio de Salud Pública no tiene entre sus competencias fomentar la natalidad".
Lo que sí hace esta Secretaría de Estado —sostiene el MSP en el documento— es llevar adelante el Programa de Salud Sexual y Reproductiva, que tiene entre sus objetivos "fortalecer" las "políticas nacionales" relacionadas con esta área, así como su "marco político, técnico y operativo", además de "disminuir las inequidades presentes en la atención de la salud sexual y reproductiva de toda la población, desde una perspectiva integral de género, generaciones, derechos humanos y diversidad".
También se describieron las funciones del programa —promover los derechos consagrados, por citar una de ellas— pero se reiteró que, "de acuerdo con lo informado, no se encuentra entre las acciones del MSP tomar medidas para aumentar la natalidad".
Sobre el fundamento de fondo de esta mirada institucional y política, la cartera argumentó que "la reducción de la natalidad", que impacta en la sociedad uruguaya desde hace aproximadamente una década, "no es considerada un problema sanitario".
"El número de nacimientos es un dato que se obtiene de los Certificados de Nacimiento —se acotó—, y se analizan los problemas derivados de los embarazos y nacimientos (partos prematuros, bajo peso al nacer, embarazo adolescente, entre otros)".
Para finalizar, y en línea con lo expuesto por Arim —para quien este tema no representa "un problema en sí" ni se han registrado sociedades que hayan "tenido éxito" en su combate—, se aseguró que "la mayoría de los países desarrollados experimentan una reducción de la natalidad, y las medidas que se implementan están vinculadas a mejorar el sistema de cuidados, a ampliar los beneficios de las mujeres gestantes y las madres, entre otros. Son medidas —agregó la cartera— que se toman desde los Ministerios de Trabajo, y de Desarrollo Social, por ejemplo".
Esa coordinación interministerial, se escribió como conclusión, "está orientada a mejorar la salud y la calidad de vida de la población, a cuidar las infancias y adolescencias, con énfasis en las personas en estado de vulnerabilidad social".
"Esperábamos una actitud proactiva"
En la oposición, la visión sobre este desafío es diferente. Una postura contraria, marcando la relevancia que se entiende recae sobre este problema, la han marcado dirigentes como el senador blanco Martín Lema, los colorados Pedro Bordaberry (senador) y Conrado Rodríguez (diputado) y el líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos.
"Esperábamos una actitud proactiva y no una declaración de incompetencia", lamentó en esta oportunidad la diputada González.
"Actualmente estamos enfrentando una situación demográfica que debería, por lo menos, encender las alarmas. Los niveles de natalidad comprometen el recambio generacional y plantean serios desafíos a futuro", agregó la legisladora en diálogo con El País.
"Aún entendiendo que fomentar la natalidad no es una competencia exclusiva del MSP, ¿no puede tomar una postura de liderazgo, coordinación y articulación con otros organismos del Estado para trabajar sobre una estrategia integral?", se preguntó.
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