El Mides implementa un plan en zona rural para quienes viven en la calle, que incluye trabajo productivo

La idea es que se puedan sumar quienes ya estén en alguno de los dispositivos del ministerio y personas que están a la intemperie, ya sea porque se postulan o por invitación de los equipos del ministerio, dijo Civila.

Personas en situación de calle en la Plaza de los Bomberos; Plaza de los Treinta y Tres, Montevideo.
Personas en situación de calle en la Plaza de los Treinta y Tres, Montevideo.
Foto Archivo El País.

El Ministerio de Desarrollo Social (Mides) implementa un sistema para que personas que viven en la calle puedan convivir en centros ubicados en zonas rurales o semirurales, con un programa que tiene componentes de producción, formación y autogestión de los participantes. Las tres primeras experiencias se harán en Maldonado, Colonia y Río Negro, antes de que termine el año, para las que estiman unas 100 plazas. Pero la idea es expandirlo en 2027, ya con el presupuesto que se votó en la Rendición de Cuentas, y alcanzar al menos 200 cupos en varios puntos del país.

Así lo explicó a El País el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila. La propuesta es parte de las acciones incluidas en la “Primera estrategia nacional sobre situación de calle”, que el gobierno presentó en abril y se hizo a partir de un proceso de intercambio en todo el país. En concreto, este proyecto se llama “Habitar, convivir, producir” y anuda —señaló el frenteamplista— tres conceptos medulares de la gestión que se lleva adelante: vivienda, vínculo, y vida.

El ministro contó que estos tres primeros grupos que van a ser parte del programa en Maldonado, Colonia y Río Negro “ya están haciendo un proceso a nivel local”. La idea —continuó en diálogo con El País— es que se puedan sumar quienes ya estén en alguno de los dispositivos del Mides y personas que están a la intemperie, ya sea porque se postulan o por invitación de los equipos del ministerio. Sea cual sea el caso, siempre es voluntario, nunca compulsivo".

Una característica es que no todos los proyectos van a ser idénticos, sobre todo en aquellos casos en los que el ministerio ya viene trabajando con el grupo, aclaró. Lo transversal son los lineamientos principales porque, por ejemplo, en función de quiénes sean los integrantes es que se van a determinar los “plazos de egreso” o se va a evaluar la posibilidad de que haya una “transformación del proyecto” hacia a otra modalidad que “permitan sustentarlo en el tiempo”.

¿Y dónde se va a hacer? Civila señaló que hay distintas alternativas, al igual que sucede con los refugios. En este caso, van a ir primero por las “capacidades estatales”, es decir, utilizar los lugares idóneos para este proyecto que puedan estar ociosos. Está arriba de la mesa el establecer comodatos con otras instituciones, para lo que están “trabajando activamente” con el objetivo de “extender la presencia” de este programa en “distintos departamentos del país”. También es una posibilidad —dijo— el arrendamiento de terrenos privados por el ministerio.

Una de las patas clave del programa es lo productivo. Primero se les va a dar una capacitación porque —señaló Civila— no necesariamente todas las personas desarrollaron habilidades vinculadas a la actividad productiva. Una vez que se avance con esos talleres, va a comenzarse con la producción, en una primera etapa para que el proyecto sea autosustentable, es decir, para el consumo propio de las personas que viven allí. En una segunda etapa, en tanto, podrán “existir otras alternativas” como la “búsqueda de canales de comercialización”, añadió.

Vinculado a la producción está el componente comunitario y de convivencia, dijo, y continuó: “Entre los objetivos está el trabajar en el fortalecimiento de los vínculos y en el desarrollo de habilidades y capacidades de cooperación entre las personas, así como el apostar a la autogestión del grupo, para que sus integrantes puedan tomar decisiones”.

“Estamos convencidos de que las personas tienen enormes potencialidades y que hay que trabajar mucho sobre estas últimas, dando los escenarios adecuados para que se desplieguen. No es solo referirnos a las necesidades, que obviamente existen y sobre las que también hay que trabajar”, añadió.

En esa línea, Civila contó que el proyecto lo lidera la dirección nacional de protección social del Mides, pero también quieren implicar en el proceso a otras áreas del ministerio, por ejemplo, a las que se enfocan más en lo sociolaboral. También va a haber un “acompañamiento social y en materia de salud mental siempre que sea necesario”, dos “componentes que siempre están presentes en las propuestas” de la cartera “porque se trata de personas que vienen de una trayectoria de vulneración y de situaciones en las que muchas veces se anudan varios problemas”.

Los tres proyectos que se llevarán adelante este año se hacen con presupuesto que ya tenía el Mides pero el financiamiento “más permanente” vino con parte —alrededor de dos tercercios— de los $ 200 millones que se votaron en la Rendición de Cuentas, tanto para la infraestructura como para los “convenios que van a permitir sostener los equipos de trabajo”. Otra parte de los recursos se va a utilizar para reformular el trabajo del ministerio en el contacto con las personas que viven en la calle y su posterior derivación en los distintos dispositivos que tiene la cartera.

Las claves de la estrategia.

El Mides publicó en abril un documento a partir de lo que surgió en el proceso participativo que llevó adelante para crear la estrategia nacional sobre situación de calle. Allí se indica que, “si bien existen diferencias entre la realidad de algunos departamentos y regiones del país, se presentan algunos denominadores comunes”. En esa línea, se expresa: “Se observa un aumento en la cantidad de personas en situación de calle en todos los departamentos, caracterizada principalmente por el deterioro en la salud de las personas y la exclusión y se valora que en el actual abordaje las herramientas con las que se acompaña a las personas no son las adecuadas”.

Asimismo, publicó la estrategia, en la que hace hincapié en que “abordar la situación de calle en clave nacional es reconocer que la problemática en las distintas regiones y departamentos del país no es la misma”. La “movilidad de las personas a lo largo y ancho del país, por distintas trayectorias de exclusión asociadas a la institucionalización prolongada, padecimientos psíquicos, así como también a industrias y zafras, trae aparejada la necesidad de buscar soluciones integrales con los actores locales y los organismos gubernamentales de los diferentes niveles de gobierno”, se concluye.

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