Blanca Rodríguez y Constanza Moreira criticaron a los medios y a la coalición y hablaron del "enojo" de militantes

La exconductora de Subrayado reclamó que la conferencia del Frente Amplio por el caso Cardama no fuera "portada ni de La Diaria"; la otra senadora advirtió contra "la gran manipulación" mediática y contra una "concepción tan cercana al esclavismo" en la oposición.

Blanca Rodríguez y Constanza Moreira, en la residencia de Suárez y Reyes
Blanca Rodríguez y Constanza Moreira, en la residencia de Suárez y Reyes.
Foto: Camilo dos Santos Ayala.

La jornada del pasado martes 25 de agosto, Día del Comité de Base para el Frente Amplio, sirvió para gestar una gran cantidad de encuentros entre la dirigencia del partido de gobierno y su militancia, que ya ha dado sobradas señales de disconformidad con la marcha de la gestión de Yamandú Orsi, al margen de un relativo repunte en la aprobación presidencial, de acuerdo a la última encuesta de Cifra, y de un mejoramiento general en el estado de ánimo de las bases —de acuerdo a la percepción de algunos referentes frenteamplistas, como por ejemplo el senador Eduardo Brenta.

Estos encuentros son tradicionales momentos para que los dirigentes hablen a calzón quitado, valiéndose de un léxico y una libertad discursiva que no suelen permitirse cuando se encienden las cámaras o exponen en el Parlamento.

Así, las breves reflexiones que hicieron las senadoras Constanza Moreira y Blanca Rodríguez a la tardecita del martes, en un comité ubicado en el límite de Pocitos con Punta Carretas —entre las calles Scosería y 21 de setiembre—, se situaron, justamente, con ese contexto, y con el cansancio natural que las dos mostraron, al final de una maratón de charlas e intercambios a lo largo y ancho de la ciudad.

Con marcos conceptuales e ideológicos similares, ambas se dirigieron al puñado de asistentes abordando los mismos temas, que podrían sintetizarse en dos focos: una crítica a la cobertura de los medios de comunicación —Moreira fue más insistente en esto que su colega— y un duro cuestionamiento a la coalición republicana, todo antecedido por un análisis del devenir político de la región, en la que el Frente Amplio ha quedado en soledad como partido de izquierda en el continente —acompañado, de momento, por Lula da Silva en Brasil— y el crecimiento de la presión e influencia de Estados Unidos en su "patrio trasero", con su nueva herramienta del "garrote comercial".

Al hablar de la escena nacional, lo primero a lo que se refirió Moreira —Rodríguez hablaría después— fue a la Rendición de Cuentas que el gobierno logró sacar adelante gracias a los dos votos que negoció con Cabildo Abierto —"después ustedes me preguntan cómo conseguimos los votos de Cabildo Abierto, es un misterio para mí", bromeó la senadora—, pese a la negativa de blancos, colorados y el Partido Independiente, quienes decidieron rechazarla, dijo, "porque los pobres no saben manejar su dinero".

"Más o menos dijeron eso, ¿no? Se lo van a gastar en whisky, se lo van a gastar en vino, se lo van a gastar en un celular, es decir, ¿cómo le vas a dar a los pobres que no saben manejar su dinero?'", dijo Moreira, aludiendo al debate sobre cómo instrumentar las transferencias a los sectores más vulnerables, recursos que en muchos casos se duplican en el proyecto presupuestal, además de cambiar la forma como recibirán las personas esta ayuda.

"Yo no vi una concepción tan cercana al esclavismo en tiempos del siglo XXI como las expresiones que escuché en esa conferencia", siguió Moreira, refiriéndose al anuncio que la coalición, reunida en su totalidad, hizo el 9 de julio, cuando comunicó que no votaría en general la iniciativa.

"Entonces —continuó—, a esto es lo que le llamo un punto cero en nuestra capacidad de construir un diálogo, aunque lo vamos a seguir intentando. Ya habíamos enfrentado la brutalidad política del insulto el año pasado: insultaron violentamente a un compañero, ustedes lo recuerdan, no lo quiero repetir".

Por otro lado —dijo—, que los partidos Nacional, Colorado e Independiente hayan decidido dar un "rotundo no a cualquier negociación posible sobre el Presupuesto Nacional" tuvo además una consecuencia concreta, a su modo de ver: "Se condenan a la irrelevancia política".

Y, en ese sentido, avisó: "No van a tener ni parte de la decisión de ningún peso que se les vaya a dar a ningún ministerio, y menos a las grandes políticas que son la seguridad, la política social en su conjunto, que es la pobreza infantil y la gente en situación de calle, o las políticas relativas a la adopción".

Rodríguez, un rato después, se refirió a un "enojo" que sufre la derecha, que en buena parte cree que explica su posición contraria al diálogo, causado por "muchas situaciones", entre las que enumeró "haber perdido la elección", que el FA haya empezado "a transitar por algunas instancias de denuncias" en el caso Cardama, y que se hayan obtenido "dos votos de Cabildo".

El "insulto" de la "carencia anímica" y la "manipulación" de los medios

"Enojo" fue también una palabra muy usada por Moreira, pero en su caso para describir el estado de ánimo de los militantes.

"El enojo te puede empujar a la rebelión o mandarte para tu casa. Si yo miro este comité, diría que el enojo nos está trayendo a la acción y no mandándonos para la casa", dijo la senadora, antes de dar una advertencia, en línea con algunas expresiones que también tuvo el ministro Juan Castillo en otros comités: "Los medios de comunicación tienen un gran papel en el enojo. Porque vos leés los titulares... yo, que estoy en la política todo el día, leo los titulares y me quiero matar. Y estoy todo el día ahí, ¿eh? Todo el día".

La apreciación de Rodríguez, más puntual, se refirió a la jerarquización de la información. "Ayer (por lunes) hubo una conferencia de prensa contundente del Frente Amplio que hoy no fue portada ni de La Diaria", dijo la exconductora de Subrayado. "La portada fue (sobre) la conferencia de prensa de la coalición republicana y la denuncia contra (la ministra) Sandra Lazo", ambas en el marco del caso Cardama.

"Ojo con la gran manipulación —advirtió en tanto Moreira—. Hay una parte de esa manipulación que es hacernos pelear entre nosotros. Eso pasa".

Eso último, sin embargo, mereció la réplica de una militante no conforme con el razonamiento de la senadora.

"No podemos echarle la culpa de todo a todo el universo exterior", dijo la mujer, que reclamó que, por ejemplo, el diagnóstico de que las bases de la izquierda sufren de "carencia emocional" —el término exacto en el documento del último plenario, guía hacia el congreso de octubre, fue el de "carencia anímica"— "no lo dijeron los medios de comunicación".

"Es un insulto —insistió la mujer— y no lo dicen ni El País ni El Observador".

Moreira le respondió que estaba en su "línea", que lo que había era "enojo y, cuando hay rabia, hay sentimientos heridos".

Rodríguez también, en otro momento, les dijo a los presentes que entendía lo que les ocurría. "Quiero decirles que también nosotros nos enojamos; que también nosotros, a veces, nos decepcionamos; que también damos pelea por algunas cosas en las que nos va bien y otras en las que no nos va bien".

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