En un contexto en el que el cuarto período de gobierno del Frente Amplio (FA) enfrenta un escenario político marcado por la baja aprobación a un año y medio de asumir, la principal fuerza política del país volvió a celebrar el Día del Comité de Base.
La jornada contó con la presencia de las principales autoridades y referentes del partido en distintos puntos de Montevideo y del interior, donde intercambiaron con la militancia en un ámbito que, hasta donde pudo corroborar El País, fue mayormente de camaradería, pese al malestar existente entre los frentistas por la marcha de la administración de Yamandú Orsi.
El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, llegó sobre las 13:30 al comité Germán Araújo, en el barrio Villa Española, donde lo esperaban entre 10 y 15 militantes de la fuerza política.
Acompañado por el director Nacional de Telecomunicaciones y Servicios de Comunicación Audiovisual, Pablo Siris —que también hizo uso de la palabra—, Castillo estaba preparado para recibir críticas de los presentes y mencionó varias veces esa posibilidad. Sin embargo, el intercambio se desarrolló en un tono mayormente distendido.
En primer lugar, el exsecretario general del Partido Comunista del Uruguay (PCU) reivindicó su gestión y señaló como uno de los principales hitos la aprobación de la ley de Empleo Integral, que establece subsidios a empresas para promover la contratación de personas que enfrentan mayores obstáculos para acceder al mercado laboral, entre ellas jóvenes de entre 15 y 29 años, mujeres jefas de hogar, mayores de 45 años, afrodescendientes, personas en situación de discapacidad y trans.
No obstante, durante el intercambio surgieron reclamos por “cambios más profundos” de parte del gobierno y por una mejor comunicación. El planteo fue formulado más en tono reflexivo que como un cuestionamiento directo, pero Castillo reconoció que podía efectivamente existir “molestia”.
“Debe haber un cúmulo de cosas. Partamos de la molestia. Nosotros no somos perfectos, cometemos errores y a veces no actuamos a tiempo. Estamos con un proyecto político que se enfrenta a una cultura dominante de la derecha en el país, a una campaña de dominio de los medios de comunicación que intenta colocar una verdad distinta todos los días a la que estamos necesitando, demandando”, apuntó.
“No me dejen solo”
En esa línea, Castillo destacó la importancia de los comités de base y pidió a la militancia que no deje solo al gobierno ni a quienes llevan adelante la gestión.
“En el caso de los frenteamplistas, por suerte tenemos esto: la exigencia y la demanda de tener que venir a rendir cuentas, a escuchar. No me dejen gobernar solo, ni tampoco a los que están llevando adelante la gestión de gobierno. (No dejen) que quedemos atrapados en un escritorio, en una sala burocrática, metidos entre papeles y computadoras”, afirmó.
“Los frenteamplistas asumimos la política de esta forma, pisando territorio y militando. No hay ninguna categoría. Es tan importante el que le va a cobrar a un adherente del FA, el que va a entregar un volante en la feria, el que va a abrir un comité, como el que está en la gestión. El proyecto político es lo primero y cuando hay situaciones como esta hay que debatir, discutir y le vamos a encontrar la vuelta”, agregó.
El jerarca también llamó a fortalecer la militancia y advirtió sobre el avance de la derecha en la región.
“Todavía somos pocos, por lo que hay que reivindicar que necesitamos ser más. Estuvieron muy cerquita de volvernos a ganar. Todas las encuestas marcan que venimos perdiendo popularidad, que la gente no quiere a Yamandú, que el FA viene cayendo. Todos están dando al favorito para ganar las elecciones. Miren, cuando uno levanta un poco la cabeza y ve nuestro continente, todos tendríamos que estar haciendo algo y prender velas para que Lula gane en Brasil. Desde que fueron las elecciones en Uruguay en 2024, hubo ocho elecciones. En las ocho ganó la derecha y donde ya gobernaba la derecha ganó la ultraderecha. La derecha está implacable y reaccionaria, si puede pisar te pisa. El fascismo se viene a pasos agigantados; lo estamos contemplando y no podemos largar la bandera”, reclamó.
Preocupaciones y programa
Una vez terminado lo que Castillo denominó ‘rendición de cuentas’ y tras comenzar el intercambio, el ministro dirigió sus críticas hacia los medios de comunicación y la oposición.
“Prendés la televisión, la radio, lees un diario y no hacemos ninguna cosa bien. La derecha viene ganando transitoriamente esa batalla en los medios. Colocan todos los días una agenda negativa contra nosotros. Nos estafaron con Cardama y aparecen como víctimas en una conferencia de prensa, acusando a Sandra Lazo y a los compañeros”, afirmó.
“Horrible”, acotaron varios de los militantes presentes.
Castillo continuó con un discurso más encendido: “Nos generan tanta duda —a la interna— que la primera reacción que tienen nuestros compañeros es: ‘Algo habrá pasado, porque le están pegando’. No han dejado títere con cabeza. Hay 15 días que estoy yo (en la agenda), todos los días con que ‘no sirvo para nada’, que ‘tendría que renunciar’, que por qué no declaro los servicios esenciales. Cada huelga que ha habido, cada conflicto y movilización, el reclamo de la derecha es que yo declare servicios esenciales. Ellos gobernarían por decreto, con medidas prontas de seguridad si pudieran, porque eso es lo que nos están pidiendo. No ven que la movilización es un derecho y la organización para nosotros está en la tapa del libro”.
Sobre el programa de gobierno del FA, el ministro señaló que fue una construcción colectiva con la que la fuerza política salió a pedir el voto y que, por tanto, debe llevarse adelante, aunque advirtió que existen dificultades exógenas que condicionan su implementación.
“No ha sido fácil, porque el mundo no está fácil. Cambia tanto que la noticia que hoy nos preocupa mañana ya es vieja. Cuando me voy a preocupar por un problema que está azotando a un país, eso ya pasó y hay otra cosa peor”, graficó.
En materia regional y frente a los cambios en la política exterior llevada adelante por Estados Unidos, el dirigente comunista denunció que “se terminó la soberanía en el continente” y que no se puede ser ajeno a esa realidad.
“Es capaz de venir a secuestrarte al presidente —por Nicolás Maduro— y a su esposa porque sospecha que es narcotraficante, pero cuando llega a Estados Unidos resulta que no era. El problema es que presida un país que tiene petróleo y (Trump) considera que es de él. ¿Qué va a hacer ese tipo el día que tenga ganas de comer asado? ¿El día que quiera venir por las vacas de acá? ¿El día que le falte agua potable cuando nosotros vivimos arriba de una fuente? No hay que mirar el tema con ajenidad”, advirtió.