Mario Pérez actuó como capataz en la construcción de la enorme cruz que en Tres Cruces recuerda la visita de Juan Pablo II en 1987. Cuatro décadas después, en vísperas de la llegada a Uruguay de León XIV, quiso hacerle un regalo a la Iglesia Católica y construyó una réplica. La nueva cruz se instalará este jueves de mañana delante de la gruta de Lourdes, en el norte de Montevideo.
Su hija, Analía Pérez, contó a El País que la nueva cruz está construida en chapa de hierro y tiene un espesor de tres milímetros. Tiene, además tres metros de alto y 1,70 de ancho.
"Fue galvanizada en caliente por lo que no se va a oxidar nunca, ni por dentro ni por fuera. Se verá plateada", explicó.
"Él va mucho a la gruta de Lourdes por lo que le hizo la promesa al párroco: haría una cruz igual. En los próximos días esperamos que la bendiga el cardenal Daniel Sturla", agregó.
La fabricación se realizó en la empresa metalúrgica familiar, Metarpgroup.
Mario era en 1987 empleado de la empresa Cades. Se desempeñaba como capataz. Luego, como integrante del público, pudo ver en vivo a Juan Pablo II. En 1988 creó su propia empresa, la que ahora administra su hija.
Ya con 85 años, Mario supervisó cada detalle de la construcción de la réplica.
Mario en la zona de Sayago, pero va a la gruta de Lourdes desde hace cinco décadas, "cuando era un descampado", dice él a El País.
"Yo soy muy devoto de la virgen y esto es mi legado. La cruz tiene que estar ahí. No puede ir a otro lado. Debo ser la única persona del mundo que ha participado en la construcción de dos cruces por la venida de dos papas distintos. Estaba esperando que viniera otra papa para hacerlo", señaló muy contento.
Su hija dice que durante unos días la empresa estuvo "revolucionada" para que se pudiera cumplir el deseo de su padre.
La construcción demandó unos 20 días.