"Sigan cultivando que los vamos a dejar secos": delincuentes saquearon un club cannábico y golpearon trabajadores

A través de uno de ellos se hicieron pasar por clientes del club para estudiar su funcionamiento; "somos chorros, no somos giles", dijo uno de los ladrones al encargado.

La Policía investiga a un grupo de delincuentes que se hicieron pasar por clientes de un club cannábico para así estudiar su funcionamiento y luego saquearlo. En filmaciones a las que accedió El País quedó registrado el ingreso de uno de los rapiñeros, quien simuló la compra de marihuana para luego dar paso a sus compañeros que amenazaron a los trabajadores y se llevaron la mercancía.

El episodio ocurrió en la tarde del sábado, aunque su planificación comenzó semanas atrás. Hace dos meses, una persona se contactó con el club asegurando llamarse "Nahuel" y preguntando si había stock para poder comprar sus 40 gramos mensuales (lo regulado por Ley). Esto no despertó ninguna sospecha, ya que el número de celular al que se contactó es exclusivo para clientes, sumado a que había personas registradas con ese mismo nombre.

El joven se presentó en el club tanto en noviembre como en diciembre, firmando las facturas correspondientes y retirándose con la marihuana. El pasado sábado sobre las 15:00 volvió a concurrir al lugar ubicado en la calle Nicaragua, en el barrio Villa Muñoz. Según quedó capturado en las cámaras de seguridad del lugar, el delincuente ingresó y se le vendió la mercadería que le correspondía con total normalidad.

Al retirarse, saludó al encargado técnico y abrió la reja, momento en el que irrumpieron violentamente tres personas encapuchadas. Mientras uno de los delincuentes se quedó con el encargado, los tres restantes fueron hacia el fondo de la propiedad, donde había otros dos trabajadores que intentaron resistirse. A uno de ellos lo tiraron al suelo, mientras que al restante lo encerraron en un baño.

"No me hagas pegarte un tiro (...) Mínimo movimiento y te rompo la cabeza", se escucha decir en una de las filmaciones al delincuente que retuvo al encargado. "Vamo arriba", apuró a sus compañeros antes de volver a dirigirse al técnico. "No somos giles. Somos chorros, andamos para esto", dijo. Si bien la víctima intentaba tranquilizarlo diciendo que se lleven todo, el rapiñero volvió a responder: "Tranquilo que nos vamos a llevar todo, los vamos a dejar secos. Sigan cultivando que vamos a venir de vuelta".

Mientras ocurría este diálogo, los otros tres delincuentes se llevaban dinero y marihuana en bolsas. El botín total fue de $ 40.000 dentro de una caja fuerte y seis kilos de la sustancia (cinco de flores y uno de residuos). Además, se llevaron tres celulares (dos de los empleados y uno del club).

Para el momento de la huida los estaba esperando una quinta persona en un auto estacionado a media cuadra del club. Antes de subir al vehículo, los rapiñeros tiraron los celulares robados, que fueron recuperados. Dos de ellos fueron devueltos a sus dueños por la Policía, mientras que la Fiscalía de Flagrancia de 6to Turno solicitó retener el tercer celular para periciarlo. Es que según la teoría de los investigadores, hay otra persona involucrada. Esta hipótesis se debe a que el número de atención del club es únicamente entregado a clientes, por lo que alguien debió facilitarlo a los ladrones.

Ya hay personas identificadas gracias a los registros de cámaras sumados al trabajo policial, por lo que se espera que en las próximas horas hayan novedades con respecto al caso.

Si bien la Policía ingresó el caso en la denuncia como "rapiña" la defensa del club asegura que se trató de un copamiento, debido a que considera que existió privación de libertad. “Creemos firmemente que se logrará identificar a los responsables y que los mismos sean juzgados conforme a la ley", dijo a El País el abogado Angelo López.

"De acuerdo a los elementos conocidos hasta el momento, todo indica que se trató de un accionar planificado, en el que los responsables contaban con conocimiento previo del funcionamiento del lugar”, concluyó López y se puso a disposición de Fiscalía para "aportar todos los medios de prueba" que estén a su alcance.

Además de la persona que ya se encuentra identificada, la cual tiene antecedentes penales e indagatorias por delitos vinculados a estupefacientes, la Policía Científica se encuentra analizando indicios que podrían llevar a otras identidades. Uno de los tantos elementos que está siendo objeto de análisis es un cuchillo utilizado por los delincuentes para amenazar a los trabajadores, el cual dejaron en el lugar antes de huir.

Si bien amenazaron a los trabajadores con "pegarles un tiro", no consta que portaran armas de fuego.

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