En las últimas horas fueron detenidas tres personas por su participación en la rapiña a un club cannábico el pasado 10 de enero en Montevideo.
Como informara El País, la maniobra fue llevada a cabo por un grupo de cuatro hombres que se hicieron pasar por clientes para estudiar el funcionamiento del club y luego saquearlo. En las cámaras del local quedó registrado el ingreso de uno de los rapiñeros, quien simuló la compra de marihuana para luego dar paso a sus compañeros que amenazaron a los trabajadores con armas blancas y se llevaron la mercancía.
El Área de Investigaciones utilizó este y otros registros de cámaras fílmicos de la zona para dar con el vehículo en el que se trasladaron e identificar a los autores, a uno de ellos con el apoyo de la Jefatura de Policía de Tacuarembó.
Este 21 de enero se llevaron a cabo allanamientos simultáneos, en Montevideo y Tacuarembó, y se detuvo a tres personas, según informó la Jefatura de Policía de Montevideo.
En Tacuarembó se detuvo a un hombre de 21 años y en Montevideo a otros dos, de 31 y 21 años. Todos ellos quedaron a disposición de la Justicia.
Dos meses de planificación
Dos meses antes del hecho, una persona se contactó con el club asegurando llamarse "Nahuel" y preguntando si había stock para poder comprar sus 40 gramos mensuales (lo regulado por Ley). Esto no despertó ninguna sospecha, ya que el número de celular al que se contactó es exclusivo para clientes, sumado a que había personas registradas con ese mismo nombre.
Antes del robo, el joven se presentó en el club en dos ocasiones, en noviembre y en diciembre. El 10 de enero, en tanto, acudió al lugar para hacer la compra habitual sobre las 15:00 horas.
Según quedó capturado en las cámaras de seguridad del lugar, el delincuente ingresó y se le vendió la mercadería que le correspondía con total normalidad. Al retirarse, saludó al encargado técnico y abrió la reja, momento en el que irrumpieron violentamente tres personas encapuchadas. Mientras uno de los delincuentes se quedó con el encargado, los tres restantes fueron hacia el fondo de la propiedad, donde había otros dos trabajadores que intentaron resistirse. A uno de ellos lo tiraron al suelo, mientras que al restante lo encerraron en un baño.
"No me hagas pegarte un tiro (...) Mínimo movimiento y te rompo la cabeza", se escucha decir en una de las filmaciones al delincuente que retuvo al encargado. "Vamo arriba", apuró a sus compañeros antes de volver a dirigirse al técnico. "No somos giles. Somos chorros, andamos para esto", dijo. Si bien la víctima intentaba tranquilizarlo diciendo que se lleven todo, el rapiñero volvió a responder: "Tranquilo que nos vamos a llevar todo, los vamos a dejar secos. Sigan cultivando que vamos a venir de vuelta".
Mientras ocurría este diálogo, los otros tres delincuentes se llevaban dinero y marihuana en bolsas. El botín total fue de $ 40.000 dentro de una caja fuerte y seis kilos de la sustancia (cinco de flores y uno de residuos). Además, se llevaron tres celulares (dos de los empleados y uno del club).
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