Un triple homicidio, balaceras entre bandas, una amenaza dentro de un hospital. Estas situaciones ocurrieron en los últimos días en el barrio Cerro, en Montevideo, donde los vecinos y trabajadores se encuentran alerta y consideran que está “más peligroso de lo común”.
Los movimientos en el barrio llevaron al Ministerio del Interior a reforzar el despliegue en la zona y a realizar modificaciones estratégicas. Una de ellas, fue el traslado del cabecilla narco denominado “Ricardito” a un módulo de máxima seguridad.
Más allá de balaceras, que para muchos vecinos del Cerro y Cerro Norte ya es parte del paisaje diario, la criminalidad en la zona parecía haberse tomado una pausa luego de que los señalados como principales cabecillas narco fueran enviados a prisión, en particular Luis “Betito” Suárez y Luis Fernández Albín.
Pero eso cambió en la noche del pasado domingo, cuando cinco delincuentes vestidos de negro bajaron de un auto, ingresaron a una vivienda ubicada en la intersección de las calles Egipto y Estados Unidos y arremetieron a disparos contra los presentes. Tres de ellos -dos hombres y una mujer- fallecieron, mientras que otros dos permanecen heridos, uno de ellos en estado de gravedad.
Los agresores fugaron rápidamente en el auto y hasta el momento se encuentran prófugos. Cuando la Policía llegó al lugar, identificó inmediatamente que se trataba de una boca de venta de drogas, perteneciente al grupo de Los Ricarditos (liderado por Ricardo Cáceres, alias “Ricardito”). Se trata del medio hermano de Betito Suárez, líder del grupo criminal Los Suárez, que se encuentra aliado a sus parientes.
Uno de los heridos, que estaba dentro de la boca de drogas al momento del ataque, recibió 20 disparos. Fuentes del caso dijeron a El País que se encontraba secuestrado, ya que debía dinero al grupo liderado por Ricardito.
Este episodio fue el principio de una seguidilla de movimientos criminales, pero también policiales.
Según supo El País, si bien los autores del crimen continúan prófugos, la Policía avanza en varias direcciones en busca de encontrar la verdad detrás del ataque. Una de las principales hipótesis apunta a dos clanes que mantienen una enemistad de larga data con la familia Suárez. Estos no serían Los Colorados, principales enemigos de Los Suárez en Cerro Norte, sino otros dos grupos pequeños que habrían unido fuerzas para atacar la boca de Ricardito.
Independiente a la investigación por el triple homicidio, el Ministerio del Interior trabajó para prevenir una represalia que pudiera significar una escalada de violencia en el barrio. Durante la jornada del martes, decenas de policías de diferentes reparticiones patrullaron por las calles del Cerro con el objetivo de disuadir posibles ataques. Participó personal de la Guardia Republicana, la Dirección General de Operaciones Especiales y la Jefatura de Montevideo.
El Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) también tomó acciones preventivas. En este caso consistió en trasladar a Ricardito del Penal de Libertad hacia la Unidad 25 (de máxima seguridad) ubicada en el mismo predio que el ex Comcar. Desde el INR prefirieron mantener bajo reserva los motivos del cambio.
Fuentes del caso dijeron a El País que el traslado del delincuente respondió a que el narco continuaba manejando sus bocas desde prisión, y que incluso monitoreaba cámaras desde un celular. Para evitar que ordenara ataques hacia quienes atentaron contra su banda, fue llevado a un establecimiento con medidas de seguridad más duras.
El exministro del Interior, Nicolás Martinelli, se refirió a esto en su cuenta de X e hizo referencia a que en los últimos años, Ricardito ya había estado en la Unidad 25. “La decisión política fue mantenerlo aislado porque desde otros centros carcelarios podía recuperar capacidad operativa y seguir ordenando delitos desde prisión”, aseguró y acusó a las autoridades actuales de haber “flexibilizado” las medidas contra “el brazo más violento de la organización criminal”.
Otro aspecto que despertó las alarmas de las autoridades fue una carta dejada en uno de los baños del Hospital del Cerro, en la que decía: “Respeten el narcotráfico. Atte: Cartel de Montevideo”. Pero la misiva no fue escrita a mano, sino que fue fabricada mediante recortes de diarios pegados en una hoja de cuadernola.
Este detalle no fue dejado al azar por quien realizó la amenaza, ya que de esa forma puede evitar que se realice una pericia caligráfica para determinar quién escribió el mensaje. Una funcionaria del hospital descubrió el cartel y lo denunció a la Policía, que acudió al lugar para custodiarlo y esperar la llegada de Científica. Actualmente se analiza si en la hoja hay huellas de quien realizó la amenaza.
El mensaje habría sido dejado entre las 06:00 y las 07:00 de la mañana del martes, horario en el cual no hay custodia policial en el policlínico.
Desde el Ministerio del Interior dijeron a El País que “al momento no surge vinculación con ningún grupo vinculado al narcotráfico”.
El hospital
La Federación De Funcionarios De Salud Publica (FFSP) decidió no parar tras conocerse la amenaza, pero sí emitió un mensaje para los trabajadores y solicitó al Ministerio del Interior un refuerzo en la seguridad del Hospital del Cerro.
“Hoy no podíamos parar porque era recargar la emergencia y en este momento no era lo mejor. Seguramente iba a provocar algunos incidentes”, se indicó en el mensaje enviado a los funcionarios de la salud pública.
También se comunicó que, tras el episodio de público conocimiento, se hizo presente la gerencia de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), acompañada por autoridades de Interior. “Pedimos que estén atentos a que el barrio está medio peligroso (más de lo común) y proteger a compañeras y compañeros a la entrada y salida de los turnos”, se concluyó en el escrito.
En este sentido, personal del Hospital del Cerro aseguró a El País que “lamentablemente ya no llama la atención” la cantidad de personas baleadas que ingresan por la puerta de emergencia.
Al enterarse que hubo un triple homicidio, los funcionarios se aprontaron para recibir más heridos en los próximos días, ya que es lo habitual en este tipo de casos donde un ataque suele desencadenar represalias por el entorno de quienes resultaron víctimas.
A pesar de eso, los trabajadores definieron que actualmente se está viviendo una “calma tensa”.
Martín Pereira, vocero de FFSP, dijo a El País que el mismo martes se vio un aumento en la seguridad del centro de salud y que se está trabajando para tener más presencia policial adentro del hospital, así como para obtener “medidas electrónicas”. Una de las alternativas que están sobre la mesa sería permitir que algunas puertas puedan ser abiertas únicamente desde el interior por un funcionario.
Esposa de "El Ricardito" fue condenada
En los operativos realizados el martes, a raíz de los cuales se pudo clausurar bocas de venta de droga en el Cerro, fue detenida la esposa del delincuente "El Ricardito". En total, la llamada operación Canarias realizó 12 allanamientos en Montevideo y Canelones.
Se incautaron $ 170.000 en efectivo, un auto, diez celulares, más de un kilo de pasta base, 31 cartuchos de diferentes calibres, equipos de videovigilancia, vainas, marihuana y bolsos con dinero.
La esposa del delincuente (que ya contaba con antecedentes penales) llegó a un acuerdo abreviado y deberá pasar cuatro años y siete meses en prisión por los delitos de negociación de estupefacientes y asociación para delinquir.
Junto a ella, fueron detenidas otras tres personas. Dos ya fueron condenadas mediante proceso abreviado, mientras que la otra continúa a disposición de la justicia.
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