Ricardo Damián Cáceres Correa, conocido como “Ricardito", volvió a quedar bajo un régimen de máxima seguridad. El medio hermano de Luis Alberto “Betito” Suárez fue trasladado desde el Penal de Libertad a la Unidad 25 del ex Comcar luego del triple homicidio ocurrido en una boca de drogas del Cerro, vinculada a su organización.
La decisión, según fuentes policiales, apunta a reforzar su aislamiento ante la sospecha de que continuaba controlando bocas de droga desde prisión y que podía organizar una posible represalia tras el ataque.
El nombre de Ricardito aparece desde hace años asociado al mapa narco de Montevideo. Aunque suele ser mencionado por su vínculo familiar con Betito Suárez, Cáceres construyó un perfil propio dentro del delito.
Se convirtió en el líder de “Los Ricarditos”, una estructura vinculada a bocas de droga en el Cerro y Cerro Norte (parte del grupo de Los Suárez), con un perfil marcado por la violencia, las extorsiones y el uso de jóvenes como parte de su red territorial.
Comenzó a delinquir desde joven. Antes de cumplir 18 años ya acumulaba 19 anotaciones, varias de ellas por rapiña. Luego, sumó antecedentes por delitos vinculados a drogas, soborno y porte de armas. En 2017 fue procesado por posesión y comercialización de drogas, y en 2019 fue recapturado en el Cerro luego de no regresar al Penal de Libertad tras una salida transitoria.
Pero el golpe más fuerte a Ricardito llegó en 2021, cuando fue condenado a nueve años de prisión por organización de actividades de narcotráfico, extorsión, violencia privada y lesiones personales. En ese momento, los investigadores ya sostenían que Cáceres tenía una importante influencia sobre el negocio de la droga aun estando preso.
Esa capacidad de mando aun estando tras las rejas volvió a quedar bajo la lupa en los últimos días, después de que los investigadores consideraran que seguía controlando puntos de venta de droga en el Cerro e incluso monitoreaba cámaras desde un celular.
El traslado se produjo después de un ataque a balazos ocurrido el domingo de noche en una vivienda de Egipto y Estados Unidos, en el Cerro, donde funcionaba una boca de drogas. Tres personas murieron y otras dos resultaron heridas.
Luego del crimen, la Policía realizó allanamientos contra inmuebles vinculados a la organización de Ricardito, incautó droga, municiones y dinero, y logró la condena de tres personas, entre ellas la pareja del narco.