Un joven de 25 años fue condenado por estafar personas con garrafas de gas de 13 kilos fraudulentas, según informó la Jefatura de Tacuarembó a través de un comunicado. El hombre, que está recluido en la cárcel de Rivera, llevaba adelante toda la maniobra desde el centro penitenciario.
El caso comenzó a investigarse en junio de 2026. La Brigada de Investigaciones detectó "hechos relativos al fraude informático" en la capital de Tacuarembó, "bajo la modalidad de diversas compras de artículos con envío de comprobantes de pago falsos". Los artículos involucrados en la estafa eran garrafas de gas de 13 kilos, según señaló la Policía.
Tras investigar el caso, la Policía pudo determinar que un joven de 25 años, que se encontraba recluido en la Unidad N.°12, perteneciente al Instituto Nacional de Rehabilitación, estaba involucrado en la maniobra de estafa.
El hombre tiene antecedentes penales por hurto, violación de domicilio y retiro o destrucción de dispositivos electrónicos. El joven fue condenado como autor penalmente responsable de "reiterados delitos de fraude informático" y deberá cumplir una pena de seis meses de prisión de cumplimiento efectivo.
Hizo un boquete en el techo de una joyería de Punta del Este, pero una empleada abrió el local y lo descubrió
La Jefatura de Policía de Maldonado desplegó el pasado viernes un operativo para detener a un hombre que pretendía robar la joyería Rubi Rubi en Punta del Este, en la esquina de las calles 20 y 30.
El delincuente preparó una entrada al local realizando un boquete en el techo, pero una empleada llegó para realizar la apertura de la tienda y lo descubrió en el acto, informó FM Gente y confirmó El País con fuentes policiales.
Las imágenes de las cámaras de seguridad de la joyería, difundidas por Teledía (Canal 4), registraron su escape hacia la calle a las 10:45 horas, a plena luz del día y a cara descubierta, mientras la mujer alertaba al 911. Dejó detrás una mochila y no hurtó ningún objeto de valor.
Según consignó ese medio, el hombre cayó desde la altura mientras trabajaba en el boquete, y tras escuchar el golpe fue que la empleada notó su presencia.