EL AVANCE DE LA PANDEMIA

Hay 14 brotes de COVID-19 en escuelas y liceos; cierran algunos locales

De los 135 brotes activos en Montevideo, 14 son en centros educativos. La preocupación sanitaria se centra ahora en la escuela Brasil que registra más de 35 contagios en niños.

Por cuarto año la escuela pública gana terreno frente a los colegios privados y les quita más de 4.500 niños desde 2017. Foto: Fernando Ponzetto
Pese a aumento de contagios, científicos insisten en que la transmisión en niños es menor que entre adolescentes y adultos. Foto: Fernando Ponzetto

De los 135 brotes activos que hay en Montevideo, 14 tienen como escenario de transmisión los centros educativos. Si bien no son los más cuantiosos -de hecho, hay 52 intrafamiliares y 30 en lugares de trabajo- han generado polvareda en la recta final del año lectivo.

La escuela Brasil anunció ayer que cierra sus puertas y solo dictará clases online tras la identificación de 35 niños y cinco funcionarios con test positivos de COVID-19. Se trata del brote de mayor magnitud generado en Primaria -y es más significativo aún si se tiene en cuenta que la transmisión del virus entre los menores de 10 años es más baja que entre adolescentes o adultos. Los otros dos brotes de proporción han sido en Secundaria, en los colegios Crandon (ocurrió en octubre y no está activo) y San Pablo.

Un brote, por definición, ocurre cuando se reportan dos o más contagiados que, todo indica, habrían contraído la enfermedad en la propia institución: un docente que transmitió el virus a un alumno, por ejemplo.

Si a los brotes se les suma el centenar de positivos aislados, los cuarentenados o a la espera de hisopados, esto hace que la cifra de centros educativos afectados se dispare.

“No es que los centros educativos sean los causantes de la pandemia, crecen allí los casos porque están aumentando los casos en el país”, insisten desde el Ministerio de Salud.

De hecho, de los 14 brotes, “la mayoría están activos desde noviembre y son el reflejo de cuando se inició el aumento de contagios en Montevideo”. Según el relevamiento de la ANEP, desde que comenzó diciembre se informó de 119 casos positivos en la educación pública de todo el país. De ellos, 32 son docentes, 10 funcionarios no docentes y 76 estudiantes de todos los niveles.

En Primaria pública, por ejemplo, solo dieron positivo 56 niños (la mayoría asociados al brote de la escuela Brasil), una ínfima parte en comparación a los más de 342.000 escolares.

Pero, sea por la razón que sea y ante números que no se habían visto en el resto del año, la presión empezó a recaer en los directores que toman decisiones.

Las clases en Primaria deberían terminar el viernes 18 de diciembre, pero para contrarrestar la presión de algunos padres, para dar mayor descanso a un cuerpo docente agotado en un año de pandemia o bien para gozar de los asuetos que no se habían ejecutado, algunos colegios empezaron a informar que adelantaban el cierre de cursos.

Cuando la ANEP tomó conocimiento de esta situación, empezó a averiguar las razones y notó que ninguna institución había dado aviso oficial. Por eso la Inspección Técnica de Primaria les recordó a los centros habilitados y autorizados que, por normativa, tienen “prohibido suspender las clases sin la anuencia del consejo respectivo”.

Fue así que hasta la tardecita de ayer hubo cuatro instituciones que dieron aviso a Primaria: los colegios Elbio Fernández, Latinoamericano, British y uno de Montevideo Oeste del cual no se accedió el nombre.

Otras instituciones privadas, a su vez, ya han anunciado a los padres que comenzarán el año lectivo luego de la semana de Carnaval, en la segunda quincena de febrero, para poder recuperar algo del tiempo perdido.

¿Presencialidad?

“El niño no es el problema de esta enfermedad, es la consecuencia. Cuando la circulación viral es demasiado alta, es evidente que va a haber niños contagiados. Pero las escuelas en sí no son el problema y, en todo caso, los daños generados a los niños por faltar a clase ya son conocidos y podrían ser aún mayores”. El infectólogo pediátrico Álvaro Galiana no anda con vueltas. Él y quienes conforman el equipo pediátrico del grupo de científicos que asesora al gobierno insisten con lo mismo: las medidas de contención jamás deberían ir por el lado de cerrar escuelas.

Álvaro Galiana. Foto: Darwin Borrelli.
Álvaro Galiana. Foto: Darwin Borrelli.

En el Ministerio de Salud piensan lo mismo. Alicia Fernández, quien dirige el Programa de Niñez, explicó que “era esperable el aumento de contagios en niños dado el aumento en toda la población”. ¿El niño fuera de la escuela se evita el riesgo? “No, y si los adultos no cambiamos el comportamiento ponemos en riesgo a los más chicos que no son la pata fundamental de la transmisión”. Desde la mirada pediátrica, dijo, “las escuelas no tendrían que ser parte de las medidas y la presencialidad plena no es la culpable de la ola de contagios que está habiendo en la sociedad uruguaya hoy”.

El químico Óscar Ventura, quien integró la directiva del Instituto Nacional de Evaluación Educativa y que se ha dedicado a hacer proyecciones y análisis matemáticos de la marcha de la pandemia en las redes, dijo que “sacar a los muchachos de clase implica automáticamente menos tráfico en los ómnibus, menos congestionamiento” y esa baja de movilidad podría contribuir en la contención de la circulación viral. Sin embargo, dejó en claro que su opinión se basa más “en Secundaria y UTU, donde además son mayores los factores de riesgo, que en los niños más pequeños”.

En la primera semana de diciembre, tras las medidas adoptadas por el gobierno, no hubo una reducción de la movilidad siquiera por el teletrabajo.

Fuentes del MSP aclararon que “en los casos de colegios que hayan tenido clases todos los días y puedan darse el lujo de adelantar el fin de cursos, no está mal que así lo hagan”. Aunque añadieron que “como política general no mueve la aguja para el abordaje de una pandemia de este tipo”.

El primer martes de diciembre, cuando el presidente Luis Lacalle Pou anunció las medidas para frenar la transmisión comunitaria del virus, dijo que había sido “convencido” de que no era necesario “tocar a las escuelas”. En ese sentido, la opinión de los científicos sigue siendo la misma que el documento escrito por el GACH en agosto: hay que apostar a la máxima presencialidad dentro de lo que el ritmo epidemiológico permita.

Los menores de 15 años representan el 9% de quienes se han contagiado en Uruguay. Ninguno requirió ingreso a CTI y ninguno falleció, aunque, aclaró Galiana, “por una razón estadística puede que en algún momento haya un caso aislado”.

Volverán las clases los sábados en los liceos

Las autoridades educativas concurrieron ayer a la comisión de Educación de Diputados. Cuando la directora general de Secundaria, Jénnifer Cherro, tomó la palabra, al pasar, dijo que a partir del año próximo se retomarán las clases los días sábados.

En febrero de 2016, tras los magros resultados de asistencia de estudiantes y profesores, pero también tras las críticas de algunos padres que querían “un día para la familia”, Secundaria había anunciado la suspensión de los sábados como día curricular. De hecho, quedó como jornada de coordinación entre docentes o para apoyos extracurriculares. Pero ahora el gobierno de la educación quiere volver al “viejo” esquema. El objetivo es “ganarle un día a la semana” lo que, en caso del distanciamiento sostenido, también daría más margen para trabajar en pandemia. Mientras, Secundaria prepara su elección de horas docentes de manera presencial.

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